Bond 23

Skyfall-

Al parecer, Bond 23, comercialmente titulada Skyfall (u “Operación Skyfall”, titulada en México por alguien que quizá no vio la película) ha sido ampliamente aceptada por cinéfilos, espectadores casuales y fans from hell del 007. La sencilla pero efectiva campaña de la familia Broccoli a propósito de los 50 años de la serie debió funcionar: maratones de Bond en la tele, celebraciones y homenajes, alfombras rojas, el hermoso arte de la nueva película diseñado por Empire Design

Cuando Pierce Brosnan (el primer Bond que no fuma), parecía haber inclinado demasiado al personaje hacia un tipo de glamur ñoño que apelaba a tías y milfs, la controversial selección de Daniel Craig (el primer Bond rubio) y un guión pensado en darle reboot al 007 desde el peligroso terreno de las “precuelas”, reinstaló al agente británico en nuestras imaginaciones y lo presentó a las nuevas generaciones con un estilo más sucio y sin tantos gadgets, pero también sin perder su status de hombre internacional de misterio, elegante y jetsetero. Con Casino Royale,  el nuevo cine de Bond maduró también en su factura: más ágil, más contemporáneo, más violento. Personalmente, pienso que ese filme es el mejor en los 50 años del 007 en el cine. Quantum of Solace nos quedó a deber, pero tampoco fue un retroceso a algo horrible como Tomorrow Never Dies.

Tengo algunos años quejándome de que el problema de Daniel Craig es su pésimo sentido del humor: le escriben los one-liners pero el pobre tipo no los sabe actuar con gracia. Su fuerte, evidentemente, son las escenas de acción –y para damas y público gay, mostrar el abdomen con cara de “te voy a coger”. Habrá que recordar, sin embargo, que el carácter esencial del 007 lo estableció hace 50 años un tal Sean Connery: rudo aunque romántico, siempre al servicio de Su Majestad aunque nunca le dice que no a una escapada sexual con una jeva. Así podemos resumir a James Bond, pero para ser justos, hay dos formas de interpretar esta visión: la de Sean Connery y la de Roger Moore. Craig es como Connery —Brosnan es como Moore (de Timothy Dalton mejor no hablamos).

La sutil diferencia entre Connery y Craig es que el primero era un cabrón más elegante: miren esta escena de Dr. No donde inaugura su tradicional coqueteo con Moneypenny.

La justificación del Bond cavernícola de Craig debe venir, me parece, del ambiente precueloso de sus tres primeras películas.

Un Bond arrebatado, sin tanta experiencia, y con una especie de “Edipo reprimido” por M (Judi Dench). Skyfall me pareció innecesariamente larga, con chicas Bond mediocres y un villano memorable con un plan estúpido (¿para qué tomarse la molestia de hacer un plan elaboradísimo para matar a M cuando puedes meterle un balazo en la fila del cajero automático?). Además, la ñoñería de Bond en Skyfall es brutal: escenas inverosímiles e innecesarias, situaciones de peligro ridículas y dragones de Komodo. 

Pero extrañamente funciona. El secreto deSkyfall radica en cómo se cierra el círculo del Bond de Craig y lo conecta con el Bond de Connery. Conocemos a la nueva Moneypenny y al nuevo Q (ausentes en filmes pasados), y Ralph Fiennes es simplemente perfecto como M. Según Empire Magazine, Daniel Craig volverá en Bond 24 para 2014. Y ya se confirmó que filmará Bond 25. Así es que la mesa está puesta.

La última escena de Skyfall hace un descarado guiño al filme original de 1962 y nos lleva a preguntarnos: ¿acaso James Bond ahora se enfrentará al Satánico Dr. No del siglo XXI?

Lo cual, para el nerd que escribe, sería pura y total felicidad cinematográfica.