Avatar
Cuando ví el trailer por primera vez me zurré. Es que ya habia llovido, mi lic, desde que el cabrón de James Cameron nos sorprendió con una movie (Titanic no me parece mala). La segunda vez que lo ví (el trailer), unos 3 minutos despues de la primera vez, ya no estaba nada emocionado. Estaba temeroso, de hecho. Y es que sentí que me habia contado demasiado, quiza todo, para ser un trailer. Cuando por fín salí de verla, el sábado pasado, oí un comentario de alguien que decia que la película era sumamente predecible, que sabias lo que pasaría desde la primera media hora. Bueh, creo que sabías lo que pasaría desde el puto y ya muy mencionado corto. Si ustéd, querido lector, busca las típicas pelis de "giro de tuerca", búsquele en otro lado. Si ustéd, amable lector, ama el cine, bienvenido.
Avatar es todo menos original. La historia puede desmenuzarse en infinidad de cosas que ya hemos visto antes. Contiene un guiño a la búsqueda del héroe de la que hablan todas las géstas medievales, contiene un guiño a la voracidad industrial del ser humano, contiene un guiño al amor hacia la industria de la muerte, contiene un guiño a las Conquístas europeas en suelo americano del siglo XV, contiene un guiño a todas las historias de amor que hé visto desde que tenia como 3 años... podría seguir así todo el día. Y lo sorprendente de esto, repito, es la simpleza de historia que és el guión de Avatar. La historia es, ademas, sumamente romántica; creo sinseramente que puede llegar a parecerle empalagosa a mucha gente, pero creo que eso depende de cada quién. Lo verdaderamente importante de Avatar son 2 cosas, una de las cuales es el arte de la película.
Pandora, el planeta dode se desarrolla la historia, es como la Tierra vista con LSD. Es un lugar familiar, pero a la vez extraño y maravilloso. Y durante las noches hay más luces que en Vegas y las cosas se iluminan a tú paso, justo como en un video de Michael Jackson. Y todo es tan... bonito. En lo que se refiere a ambientación, decorados, CGI y todo lo demás que tiene que ver con el depto. de arte, esta xodida cinta es un win total y muy muy impresionante. Tip: para que la experiéncia sea completa, tienen que verla en 3-D.
La otra cosa que vale la pena de Avatar es, sí, su simple historia. Simple porque nos suena a innumerables películas anterires, con una premisa básica en grado súmo (el espia que se vuelve parte de los espiados), pero que se puede analizar de una manera muy sabrosa. Repito: el éco a las novelas de caballeria de la Edad Media es absoluto. El caballero, embarcado en una búsqueda noble, que al final obtiene una recompensa y el amor de una dama. El protagonista tiene una motivación sumamente egoista al principio ("quiero mis piernas de regreso! Y me vale pito lo que tenga que hacer para lograrlo"), pero despierta, vuelve a nacer, mediante su búsqueda y mediante el contacto con los Na´Vi, que son los... ejem, nativos de Pandora, una especie de gatos gigantes curzados con Pocahontas. Estos personajes son sumamente espirituales, sin llegar a ser místicos. Y creen que todos los seres vivos esta interconectados en una especie de internet biológica. Y son los tipos a los que los humanos quieren erradicar en nombre de un propósito sumamente mierdero, pero a la vez muy familiar.
El héroe aprende de los Na´Vi el respeto que éstos tiene hacia todas las cosas, incluidos los ´Sky People´. Y la lección de Cameron se va filtrando de a poco, como en el aprenidzaje del personaje principal. Un mensaje no nuevo, pero que en verdad se siente fresco viniendo de unos gatos azules gigantes que viven en una Tierra sacada de los sueños más pachecos de Ken Kesey. Y este és: somos, nosotros, los humanos, solo una pequeña parte de todo el mecaniísmo de la naturaleza. Solo somos un engrane. Y es un mensaje sincero, porque viene de un cuentahistorias de primera que logró crear una aventura sumamente mítica y heroica partiendo de un material ya por demas explotado. Cameron apela a imaginería y recursos que funcionan en la audiencia colectiva. Es sobrecogedor. Lo épico apantalla; lo mítico sobrecoge. Es lo que George Lucas nunca entendió. Peter Jackson sí, y por eso sus películas de El Señor de los Anillos son, como Avatar, un pequeño pellizco de placer en cada cuadro. La nobleza en sí de la misión, la naturaleza sumamente humana del caballero, todos son ingredientes puestos para hacernos más sincero el mensaje. Pandora es majestuosa, pero Cameron nos grita que tenemos un lugar así en frente de nosotros, que somos parte de algo tan maravilloso. Y que lo estamos mandado a caraxo de fea forma. No creo que el contexto se diríja a amor por los árboles y esa clase de cosas. Solo se trata de entender nuestro papel en el guión y dejar de tratar de controlarlo todo, para bien o para mal.
Y esto es lo que hace grande a la película. Esto es lo que hace que no se sientan pesados sus más de 150 minutos. Esto es lo que la hace especial aún siendo parte de historias presentes en todas las culturas a lo largo del tiempo. Y es lo que te hace reverenciar a Cameron. El tipo sabe muy bien su negocio, sabe muy bien lo que quiere comunicar, sabe muy bien como hacerlo y sabe muy bien cómo hacer personajes memorables. Aparte de ser una pistola para dirigír acción (la cinta contiene un par de secuenias que literalmente quitan el aliento), el tipo nos presenta al malo como alguien que solamente hace su chamba. Cierto, el cabrón militar tautado (Stephen Lang) esta obsesionado con la cultura de la muerte y esta diseñado para que la adiencia lo ódie. Yo lo odié. Pero, al final, el cabrón solo es un ronin, un yojimbo, un tipo bueno para los madrazos y que se alquíla al mejor postór. En la historia le toca estar del lado de los malos y por eso es, genuinamente, un hijo de la chingáda. Y el corporativo culéy tambien puede ser mencionado, y la cinetífica en jefe, y el otro aprendíz. James Cameron lo tiene. Porque, al final, Terminator 2 no se resume en madrizas y presecuciones, sino en la despedida del T800 y John Connor. Al final, las cási 3 hiras de The Abyss pueden ser resumidas en el sentimiento que despierta el mensaje del héroe: "Don't cry baby. Knew this was one way ticket, but you know I had to come. Love you wife". James Cameron no es un director cínico. Avatar no es la jérga de un merolíco tratando de vendernos algo muy barato y que és de mala calidad, sino el discurso de un vendedor que nos ofrece la oferta de nuestras vidas con una sonrisa sincera. Al final todo queda en nosotros.
Avatar es un xodida obra de arte que tiene muchas lecturas y que poseé una de las belleza más sobrecogedora de toda la historia del cine. Kudos para Giovanni Ribisi. Sigourney Weaver esta pocamadre y el personaje de Michelle Rodriguez, con sus écos a todo el cine del director, rockea muchísimo. Deben verla.
Y ojalá no pasen otros 12 años para que Cameron nos regale otra probadita de su cine.