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Here’s to the crazy ones...

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Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The troublemakers. The round pegs in the square hole. The ones who see things differently. They're not fond of rules. And they have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them. About the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.

Apple, "Think Different", 1998-2002

Le samedi matin ...

Mis padres estaban obsesionado con la onda ye-yé francesa. Y muy en especial con la pequeña y hermosa France Gall. Los sábados en la mañana, cuando Madre se adueñaba del playlist, escuchabamos incesantemente los discos de Gall y de Hardy. Y más tarde, cuando el sol melancólico encendía los techos de las casas, era La Meme quién saltaba al escenario.

El poco francés que sé lo aprendí en esas sesiones.  

Mi infancia, entre otras cosas tuvo un montón de música malísima, pero también, como en todo, había varias joyas. Hoy escuché esta y recordé las mañanas de sábado, de limpieza, aunque no estuviéramos en primavera. Padre lavando el viejo Datsu que, aunque adquirió otros coches más decentes, conservó hasta que se lo robaron del estacionamiento de Plaza Universidad (con un Halcón Milenario de mi hermano adentro, el cual seguro costaba más que el coche), Madre limpiando, cantando en voz baja, sonriendo. Mi hermano preparándose para su juego de futbol vespertino y el perro ladrando. El mismo perro que, más tarde, sería atropellado por una combi sin pasajeros.

Dios, por extraño que me parezca, extraño eso. El perro se llamaba Argos, por cierto  

¡Feliz cumpleaños, Jim!

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Hoy habría cumplido 76 años aquel geniecito llamado Jim Henson, creador de las marionetas de programas televisivos esenciales como Plaza Sésamo y El show de los Muppets, además de un par de filmes que me vienen a la memoria, The Dark Crystal y Labyrinth, quizá no tan virtuosos pero importantes en la iconografía ochentera. Cuenta la leyenda que Jim fue invitado a tomar el papel de Yoda para El imperio contraataca, pero declinó y recomendó a su buen amigo y colaborador cercano Frank Oz para la tarea. Su creación más famosa fue la Rana René o Kermit Frog en el mundo anglófono quien, a pesar de la feroz saturación mediática de marcas infantiles, sigue manteniendo su status como referente de la infancia y la inocencia y también del coolness del caballero que se niega a ser seducido, en este caso, por una gordita de caireles rubios. Jim Henson creía en las marionetas como actores o performers que podían desplegar un rango considerable de emociones, y lo demostró en escena en incontables ocasiones, muchas veces opacando a sus contrapartes humanas –como John Denver, el ubicuo invitado de El show de los Muppets. Vaya, una marioneta de Henson lo habría hecho mejor que Christian Bale como John Connor o Bruce Wayne… pero esa es solo mi opinión. Y ya.

Nuestros respetos, maestro.