En muchos sentidos, E.T. The Extra-Terrestrial es una película perfecta. Es un filme de ciencia ficción con trazos de Peter Pan cuyo guión, dirección y actuaciones son impecables. El tratamiento del mundo adulto (durante gran parte de la película en tomas cerradas y con voz afuera de cámara, con excepción de la madre) versus el mundo de los niños es brillante. Simplemente, tomemos la licencia del director en el curioso detalle de que la madre de Elliot, Gerty y Michael nunca ve a E.T. (la subyacente idea peterpanesca es, culeramente, que los adultos no pueden ver lo que los niños ven), nunca hasta que un escuadrón biohazard toma su casa (en una escena muy atemorizante, sobre todo cuando la ves a los 9 años de edad, como yo). Están las escenas inmortales que se han convertido en cliché, la música sinfónica de John Williams y las referencias cruzadas. Y además es una película proxémica, que depende de movimientos, efectos sonoros, tomas oscuras para hablar con la audiencia. No podría ser un filme mudo, pero sí casi sin diálogos. Claro que tiene algunos one-liners clásicos. Corte a: mi sobrina, de dos años y medio se sintió completamente empática con E.T. cuando lo escuchó decir por primera vez “iii-tii-fon-joooom”. A pesar de la carraspera, es una fonética clara y directa. Pero de todo, hay una escena que siempre me ha impactado. Es una escena perfecta. Me refiero a aquella en que Elliot, medio borracho y ya casi crudo por la conexión “psíquica” con E.T., arma un desmadre en la clase de disección de las ranas. Toda la construcción, desde las chelas que toma el cuellolargo, hasta el detape de las ranas, es un tesoro cinematográfico. El momento climático es cuando E.T. mira en la tele la escena del beso de The Quiet Man, en la que John Wayne le para la trompa a Maureen O’Hara. Elliot hace lo mismo con la chica bonita del salón (la futura playmate noventera y chica Baywatch, Erika Eleniak). El instante toma la banda sonora de The Quiet Man, donde el sonido de un ventarrón es lo único audible. El beso en el salón de clases tiene un gag y un desenlace musical. Los niños dejan escapar a las ranas por la ventana. A Elliot se lo llevan regañado a la dirección, y la chica recién besada tuerce su pie coquetamente:
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Cada vez que veo esta escena se me hace un nudo en la garganta. Creo que Spielberg no ha la superado en 30 años. Ni lo hará, mi lic.
Allá por el 2003 era un adolescente arruinado por el amor. Y vaya que cabe tanta esperanza en la desesperanza de un adolescente. Alcohol, poesía y blasfemia fueron tres hadas que se hicieron presentes para darme la palmada en el hombro. Una tarde particularmente desesperada se me ocurrió vender mi alma al Diablo. Encerrado en mi habitación me puse a gritar: “Si existes, ¡aparécete hijo de puta!”. No hubo respuesta salvo tres hadas perennes: alcohol, poesía y blasfemia.
(…)
Corte a: The Imaginarium of Doctor Parnassus o cómo vencer al tiempo con la chaqueta onírica. La película de Terry Gilliam tiene un mandamiento: “Imaginación, lo que me gusta sobre todo de ti es que no perdonas”. Su bofetada hace preguntarse ¿bajo qué circunstancias venderías tu alma al Diablo?
1 El alma por un trago de cerveza a las 15:30 horas un viernes después del trabajo. 2 El alma por poseer ese ‘medallón del silencio’ de aquel capítulo de La dimensión desconocida para quedarte solo en el mundo junto a la mujer que amas. 3 El alma por un King Kong que te lleve la chingada y muy lejos de aquí. 4 El alma por volver a aprender a andar en bici con tu papá. 5 El alma por ponerse una borrachera con Cristo y exigirle estar esa noche en el Paraíso. 6 El alma por ver la telenovela de las siete con tu abuela. 7 El alma por un cigarro el día del Juicio Final. 8 El alma por lanzar el pase de anotación de la victoria en un Super Bowl. 9 El alma por volver a abrir el empaque del Halcón Milenario el día de los Santos Reyes. 10 El alma por volar durante dos horas sin destino alguno. 11 El alma por volver a pasear con tu perro que se fue en 2008. 12 El alma por morir haciendo el amor. 13 El alma por el puro gusto de entregarla. 14 El alma, la puta alma… Ustedes pongan la que falta. :)
Mi canción favorita del Zooropa de U2 se llama “The Wanderer”. Bono la escribió expresamente para Johnny Cash y, según la siempre confiable Wikipedia, se grabó en Dublín en febrero de 1993. Quizá su pasajes más bellos sea:
I went out walking
Under an atomic sky
Where the ground won’t turn
And the rain it burns
Like the tears when I say goodbye
Esta es la canción:
Para alguien como yo, que creció con la amenaza del mundo terminando en medio de un hongo atómico alzándose ominosamente en el horizonte (producto de los cómics y la tele, ya que no me tocó la Guerra fría, sic), la idea de Johnny Cash con esa voz grave caminando por las calles del mid-west americano, en un pueblucho abandonado, recordándonos el fin del mundo, era francamente decadente. Melancólica. El mismísimo fin del mundo. Xoder.
I went drifting
Through the capitals of tin
Where men can’t walk
Or freely talk
And sons turn their fathers in
I stopped outside the church house
Where the citizens like to sit
They say they want the Kingdom
But they don’t want God in it
Esta es la versión de U2 en vivo sin Johnny Cash para el tributo I Walk The Line: A Night For Johnny Cash. Joaquin Phoenix hizo la intro:
Yeah, I went with nothing
But the thought you’ll be there too
Looking for you
Yeah, I went with nothing
Nothing but the thought of you
I went wandering
Será el fin del mundo, el cielo y la tierra y el agua estarán radiactivas, inyectadas de veneno. Pero nada debe doler tanto como pasar el fin del mundo solo. Extrañando a alguien. “Quizá morimos solo porque nadie quiere morirse con nosotros”, diría Octavio Paz.
Ayer, por la mañana, murió el gran Ray Bradbury a la prematura edad de 91 años. ¿Quién fue? Bueh, pues un escritor de ciencia-ficción que nada más es autor de al menos uno de los libros más bellos del mundo: Crónicas Marcianas, publicado en 1950. Yo lo leí en 2001 y, claro, me voló la tapa de los sesos. Me puso a soñar con los veranos del cohete y con matrimonios marcianos monótonos viviendo en casas de cristal y libros que cantan. Y, en cierta manera, los libros del maese Bradbury cantaban. Casi todos ellos contenían tal belleza que era casi imposible leerlos en silencio. Como dijo Borges: “Sus líneas tenían la potestad de recordarnos que fueron primero música y así deben verse y leerse”. Para muestra, aquí un fragmento:
“Los hombres de la Tierra llegaron a Marte. Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Dejaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o abandonar algo. Venían con sueños ridículos o sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno indicaba desde carteles de cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio solo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Enfermaban desoledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce al tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que no ha nacido nunca, que no hay ciudades, que no está en ninguna parte.” Crónicas Marcianas, 1950.
Descase en paz, maestro, ya que nunca será olvidado.
Y bueno, mañana inicia el torneo anteriormente conocido como Mundial sin Pobres, pero ahora llamado simplemente Eurocopa. Hay quienes opinan que la Euro tiene un nivel más alto que los Mundiales, ya que solo participan 16 equipos, todos de probada calidad. Pero bueh, eso no significa que no haya partidos malos. Ni le quita el que sea un torneo menos mediático que el Mundial, quizá por ser local, quizá por considerarse más esnob. Digo, no es lo mismo que unos compadres mexicanos armen su desmadrito en alguna calle de Ciudad del Cabo, como ocurrió en el Mundial pasado; a la fiesta que unos alemanes puedan organizar en el centro de Cracovia. Por lo tanto, mañana no habrá tanto ausentismo laboral, no pondrán megapantalla en el Zócalo ni pasarán la totalidad de los partidos en el metro ni tendremos muchos folclor. Pero si belleza. Ah, y también a algunos de los mejores futbolistas del planeta. Así que solo será algo bueno que ver en la tele, y eso ya es ganancia. Mis favoritos, como siempre, son los ingleses, aunque creo que los que tienen más posibilidades de ganar (en parte porque ya les toca), son los alemanes. Veremos que pasa.
Y bueno, una semana más esta a punto de terminar. Una semana marcada por eventos astronómicos, por marchas y más marchas, regreso a clases, prueba Enlace y campañas políticas más sucias que nunca. Y un tanto retro, también. Hablando de esto, creo que el PAN tiene el honor de haber creado el peor comercial político de la historia, al menos en México. Y esas son palabras mayores. Creo que tal distinción merece ser mencionada. Y ridiculizada, claro.
Hablando de videos (esta vez de los que valen la pena), ayer fue lanzado el tráiler del esperadísimo western de Quentin Tarantino llamado Django Unchained (recuerden: the “D” is silent). El hervidero de twitter (de carácter global) solo nos indica lo ya obvio: el nombre Tarantino, desde Kill Bill, ya es garantía para el gran público. El otrora héroe del cine indie ya es un Dios del box-office. Para muestra es que quizá más de la mitad del público que vaya a ver su épica del oeste este diciembre, nunca ha visto sus primeras películas y no tiene ni puta idea de quién es Django. Y eso es genial. Tarantino ya está en el recito que ocupan Woody Allen, Martin Scorsese y Steven Spielberg (y un poco también James Cameron), lo que indica que el tipo puede hacer una película sobre esquimales que se van de vacaciones a Acapulco y la gente la va a ir a ver. ¿Por qué? Porque sería una película de Quentin Tarantino. Esas son las Grandes Ligas, mi lic.
Yo claro que estoy babeando por la puta película (soy bien predecible, ya saben). Es una de mis razones por las que no me gustaría que el mundo se acabará en la fecha que los mayas dijeron, ya que seguro llegará a México en el primer trimestre del 2013. No puedo esperar.
Ah, en un comentario casi off-topic (pero no tanto), acabo de terminar la segunda temporada de The Walking Dead. Wow, la verdad es que les salió mejor de lo que esperaba. No solo es una gran segunda parte, ya que continua muy bien con la temporada anterior y sirve de buena introducción de lo que se viene, sino que además la profundidad de la historia alcanza niveles de genialidad. Somos testigos del desarrollo de una relación amorosa entre sobrevivientes, y eso considerando que el Holocausto no es precisamente el lugar ideal para tal cosa. Claro, también hay sexo sin compromiso, pero eso no es tan interesante. Enamorarse de verdad cuando el mundo esta hecho mierda y no se ve un futuro posible… bueh, eso requiere yarbles. También hay muchos problemas morales, hay muchas decisiones difíciles, muchos “buenos” al final del día resultan no ser tan buenos y algunos “malos” resultan no serlo tanto (es un poco predecible, pero bien escrito, hasta eso). Surgen depredadores donde no se esperaría. Hay nuevas amenazas, además de los walkers (zombies, pues). Hay nuevos personajes, pero solo un par son importantes en la trama (eso sí, mucho). Hay muchas cosas repetitivas (en esta ocasión, la temporada se compone de 13 episodios, de 45 minutos cada uno, aprox.) y creo que a veces llega a estar sobredialogada, aunque la acción sigue siendo buena. Las muertes son más crudas (hay que ahorrar balas, así que hay que arreglárselas con cuchillos, palas, piedras y eso), pero no son ingeniosas para nada. Y hay menos. Ya saben, la serie en sí no es tan sorprendente ni nada del otro mundo, sobretodo si ustedes conocen de películas y libros de zombies, pero es entretenida. La fortaleza de la serie son los personajes y las historias de estos no dejan de ser interesantes. Jugar al héroe es peligroso, así como asumir responsabilidades innecesarias. Hay pocos momentos de humor, lo que la hace un tanto pesada, pero en contraste contiene al menos dos putazos dramáticos muy bien logrados. En realidad me gustó y creo que la tercera temporada puede ser, incluso, mejor. Y eso sería todo. No veo a la serie manteniendo un nivel decente más allá de eso. Así que esperemos que se acabe en la siguiente temporada. De lo contrario, solo será pan con lo mismo, lo cual sería triste.
Como sea, todavía hay cosas que valen la pena. Y ya está lloviendo afuera, aunque no muy fuerte, no hay viento y el clima es fresco, hasta eso. En resumen, una noche que se presume grandiosa.
Aquí les dejo algo de ficción que he estado escribiendo en mis ratos libres. Espero hacerlo una serie bien definida, que publicaré periodicamente (espero), en Scribd y aquí.
Marty se va de fin de semana al lago con su novia cumshotera. Ese es más o menos el final de una de las películas esenciales de los ochenta. Y si saben de mi inclinación nerdácea, podrán imaginarse que Volver al futuro fue importante. Corte a: la camioneta Toyota de la foto. El tumbaburros. Los faros de halógeno. El pulido encerado de Biff. Dicho irresponsablemente, McFly vuelve al futuro no por las mamonas ideas cuánticas del Doc Brown, ajá, el continuo espacio-tiempo le vale madres, lo que él quiere es regresar para tener una oportunidad con la jeva durante un fin de semana en el lago. En esa camioneta. En esa hermosa 4×4 Xtra Cab Truck. A mí no me interesa el DeLorean, y lo digo en serio. Creo que porque una máquina en el tiempo en realidad no es una opción viable para moverse en lo cotidiano. Aunque sea un auto tan hermoso como un DeLorean. Tiene el mismo valor práctico que la Millennium Falcon. Y con la troca Toyota de McFly no sucede eso. Es un sueño para él, sin duda, pero es algo que se puede alcanzar trabajando y ahorrando, ya saben, el good ol’ combo que nuestros padres nos enseñaron. Te quieres ver con esa troca y con esa jeva a bordo. Yo tenía 10 años cuando vi por primera vez Volver al futuro y creo que desde entonces me traumó el caso de la pick-up Toyota de McFly. Con el tiempo tuve una linda troca S-10 con cabina extendida, mi vehículo durante buena parte de la universidad. No fue la Toyota de McFly pero no me quejo. Y mi chica no fue ella, pero tampoco me quejo. La vida ha sido generosa. Ahora bien, me conformaría con una camioneta Toyota aunque fuera usada. Y si no fuera negra, la pintaría de negro. Y si no tuviera tumbaburros, le pondría un tumbaburros, nada escandaloso, algo relativamente discreto, si es que tal cosa aplica para un tumbaburros. Es más: si no fuera una pick-up Toyota y solo una camioneta Toyota de esas que usan las señoras (o un Corolla, para el caso), pero me garantizara la confiabilidad y la ingeniería que uno espera de los motores japoneses, me conformaría. Porque no todos tenemos la suerte de McFly. Y por lo mismo, quizá sea más sabio apreciar lo que viene, sea lluvia, sol, nieve, lodazal, nubarrones, ventisca o el fenómeno meteorológico de El Nino. Es bonito soñar que tendrás una 4×4 Xtra Cab Truck con Claudia Wells adentro, pero es más bonito estar aquí. Creo que por eso me gusta tanto aquella frase de Babe: “That’ll do pig, that’ll do”. Así la vida sabe mejor.
Cuando regresas de comer y te agarra un sueño del caraxo, cuando son las diez de la mañana y ya llevas cinco cigarros, cuando estás sobando las nalgas equivocadas… o lamiendo los huevos indicados, cuando hablas de tu segunda esposa como el tema más común del mundo, cuando los videos de trannies te parecen kinkys, cuando ya no tienes ganas de mentarle la madre al taxista que se te acaba de cerrar, cuando sabes preparar leche de fórmula, cuando pides facturas con el IVA desglosado, cuando no recuerdas a qué se dedicaba Bib Fortuna, cuando encuentras frases sobadas cada dos segundos en todos lados, cuando eres tú el que dices las frases sobadas, cuando lo que dice el resto del mundo parece una prolongada voz en off, di lo que dijo Bob Dylan en la canción que compuso paraWonder Boys: “I used to care/ things have changed”.
A fines de los noventa, Barry Sonnenfeld retomó el cómic semi-underground The Men in Black y lo convirtió en un smash hit hollywoodense. No precisamente la mejor o más dura de las ciencias ficciones, MiB tenía buen humor, buenos efectos visuales, buen cotorreo veraniego, y una improbable química entre los dos personajes principales, el agente K (Tommy Lee Jones) y el agente J (Will Smith). En el subtexto, MiB sugería que no todo en el mundo es como aparenta: estamos rodeados de conspiraciones, los extraterrestres caminan entre nosotros y los secretos del universo le han sido dados a apenas unos cuantos. Ah: y Michael Jackson era extraterrestre.
El moodde MiB era perfecto para el ánimo milenarista del mundo. En 1997, año de su estreno, nos ocupaba pensar que no solo el mundo estaba a punto de acabarse, sino que la realidad no era lo que nos imaginábamos. O simplemente que la realidad termina siendo más extraña de lo que pensábamos. MiB explotó esas ideas con una comedia ligera de perros parlanchines y alienígenas insectoides (el maravilloso villano de la primera parte, Vicent D’Onofrio). El famoso parque de la Feria Mundial de Nueva York ocultaba una nave espacial.
MiB II apestó en grande. Así es que me la voy a saltar.
Mis expectativas con MiB3 eran bajas. Bajísimas. ¿Para qué volver a una serie cuya primera parte fue hace 15 años, con un mediocre episodio intermedio y un Tommy Lee Jones en proceso de momificación? Con sorpresa, miré cómo el villano fue introducido con elegancia a pesar de ser grotesco y estereotipado, sus motivos sin revelar pero, bueh, su proceder clarísimo y predecible (caer en la Tierra a armar algún tipo de alboroto, seguramente una catástrofe de proporciones planetarias). Este villano (Boris el Animal), que almacena un bicho letal en su mano, anda en moto y al parecer posee superfuerza –y la falta de oxígeno se la pela durísimo–, mantiene la tensión de una manera agradable. Es un buen hijo de puta.
K y J, también para mi sorpresa, siguen manteniendo el mojocomo clásica pareja dispareja, entre desaveniencias y discusiones pedorras y bizantinas. En cierto momento, Boris el Animal viaja en el tiempo al pasado para matar a K y desencadenar, duh, una catástrofe de proporciones planetarias.
El guardián del dispositivo y la técnica para viajar en el tiempo es un nerd de una tienda de electrónicos neoyorquina; el tipo es tan pero tan nerdáceo que resulta un evidente homenaje-sátira al fan de la ciencia ficción en general. Pero MiB 3 también se autoparodia (conté dos referencias a Frank el Pug, por ejemplo), y sus realizadores al parecer le han escondido algunos easter eggs(me pareció escuchar el clásico sonido de la Millennium Falconpujando sin querer arrancar de El Imperio contraataca). El viaje al pasado es el pretexto ideal para explotar la estética Mad Men y meternos de lleno a la atmósfera nostálgica de la carrera espacial, el Apollo XI, etc. Josh Brolin como el joven K es un win.
El final de MiB3 es muy cursi pero muy conmovedor. Gracias a que la cinta es bastante entretenida, y no deja de lado esos tradicionales rompecabezas que cuestionan nuestra idea de la realidad (en esta ocasión los enigmas vienen de la mano de un bizarro alienígena que puede ver diferentes planos temporales, o diferentes futuros probables con anticipación), ese final viene completamente al caso. Es un bonito cierre para una serie de películas que ya no da para más.
Ah: y Lady Gaga sí es extraterrestre. Aunque no hace grandes esfuerzos por encubrirlo ;)
Como quizá ustedes saben (pero si no, aquí estoy yo para contarles), el pasado 12 de marzo (¡qué rápido pasa el tiempo!, ¿verdad, mi lic?) se celebró el Día Internacional del Tuitero. Lo de “internacional” es un decir, pues según esta nota tan sólo fue celebrado por México, Venezuela y Colombia, así que seguro pensaron que el Día Trinacional del Tuitero no sonaba tan bien. El caso es que alguien, en algún lugar de los países arriba mencionados, decidió que valía la pena instaurarse. Esto me puso muy triste. Y a ustedes no les gusto cuando estoy triste, así que me explico…
Hay demasiados Días Internacionales. Y Días Nacionales. Y Días Mundiales. Y seguro ya deben haber inventado el Día Universal de algo, con todo lo erróneo que es el concepto de “universal” hasta que no hagamos contacto con civilizaciones extraterrestres. En fin, me puse a hacer una lista sustanciosa de los Días que nos falta por celebrar. Si tú representas a uno de los grupos que voy a mencionar a continuación, es necesario que te organices con el resto de tu gremio para que se les reconozca con un Día Nacional, Internacional, Mundial, Global o Universal. Creo que no es necesario acudir con ninguna dependencia regulatoria, basta con decir “hemos declarado que hoy es el Día Mundial de Sacarse Borrita del Ombligo” y ¡listo! Ya es legal. En fin, pónganse las pilas si quieren que se reconozca el:
Día Nacional de Tomarse Fotos en el Espejo y Subirlas a Facebook.
Día Nacional de Tomarse Fotos en el Espejo y Subirlas a Facebook sin Adelgazarse con Photoshop.
Día Internacional de Patearle las Gónadas al Imbécil que Quiere Iniciar Charla en el Elevador Hablando Sobre el Clima.
Día Nacional de Hablarle por Teléfono a tu Ex y Decirle que Fuiste un(a) Estúpido(a) a ver si te Regala un “Pity Fuck”.
Día Mundial de Cambiar tu Cepillo de Dientes por uno Cuyas Cerdas no Parezcan los Bigotes de Pablo Morsa.
Día Mundial de Acosar Sexualmente al Tu Bloggero Favorito.
Día Global de los Días Mundiales.
Día Internacional de Dejar de Hacer Chistes de Gordas Cada Vez que se Habla de Adele.
Día Nacional de Referirse a uno Mismo en Tercera Persona (Gerardo es muy fan de este día, y Gerardo piensa que debería celebrarse el 28 de julio, en su honor).
Día Global de No Consumir Nada Producido por Carlos Slim, Bill Gates, Ronald McDonald, George Lucas, Mickey Mouse y Niurka Marcos.
Día Mundial de Permitirle a tu Novio(a) Mirar a una Persona Atractiva sin Armarle una Escenita.
Día Global de Matar Hormigas con una Lente de Aumento.
Día Global de No Justificar la Matanza de Hormigas Diciendo: “Una Hormiga Mató a mi Padre”.
Día Nacional del Orgullo Sateluco (hay que tener cuidado de no programarlo en la misma fecha del Día Nacional del Orgullo Coapo, para evitar broncas).
Día Internacional de la Mujer Fácil.
Día Mundial de Reconocer que Lees el TV Notas.
Día Global de Borrar de Facebook a los Amigos que Suben Fotos de sus Niños en el Festival Escolar.
Día Nacional de Vacunarte Contra el Pie de Atleta.
Día Mundial de Abofetear al Vegetariano que Insinúa que Eres un Asesino por Comer Carne Animal.
Día Internacional de Borrar el Blog que No Has Actualizado Desde Hace Tres Meses.
Día Global de Reconocer que Nunca Aprenderás a Tocar Guitarra.
Día Mundial de César Bono.
Día Nacional de Abrazar al Taquero.
Día Internacional de Esterilizar a Cristian Castro.
Día Mundial de las Personas que se Parecen a sus Mascotas.
Día Internacional del Inter de Tijuana.
Día Mundial del #HASHTAGPENDEJOENTUITER.
Día Global del Combate Contra la Globalización.
Día Universal de Ashley Greene.
Día Internacional de la Ayuda Psicológica para las Mascotas que Permanecen en la Habitación Mientras sus Dueños Tienen Relaciones Sexuales.
Día Nacional del Reembolso Económico a Quienes Pagaron por ver La Otra Familia en Cine.
Día Global De Ezkribyr Komo Ynvezil.
Día Internacional de Admitir que a Nadie le Interesa tu Estúpida Idea para una Película.
Día Mundial de Quemar un Disco de Arjona. O a Arjona. Mejor a Arjona.
Día Internacional del DJ de Antro de Strippers.
Día Global de “Spoilerarle” una Película a un Amigo.
Día Nacional de Estornudar Sobre un Pastel De Bodas.
Día Mundial de Aplaudir Tres Veces Cuando Veas un Escote Memorable.
Día Internacional de Dejarte Un Bigote Hitleriano.
Día Nacional de Bailar en tu Lugar Cuando Escuches la Palabra “Pro-Activo” en Una Junta.
Día Global de Admitir que No Entendiste la Película que Calificaste como “Una Mierda”.
Día Mundial de Regalar Toda la Ropa de tu Clóset que No Va de Acuerdo a tu Edad y Estilo de Vida.
Día Internacional de Responder a las Preguntas con Otra Pregunta (puede coincidir con el Día Internacional de Abofetear al Prójimo).
Día Mundial de No Decir “A Dónde Tú Quieras” Cuando Te Pregunten Dónde Ir a Comer.
Día Global de Donar Saliva, y, por último…
El Día Internacional del Hombre.
Creo que son todos los Días que quedan por asignar, pero seguro se me escapó uno que otro. Quedan cordialmente invitados a decirme cuáles faltan. Porque hoy, justo hoy, es el Día Mundial de Escribir Cualquier Pendejada con Tal de Salir del Paso.
Au lecteur: No sé ustedes qué piensen, pero esta primavera/ verano el calor se ha sentido peor que nunca. Imagino por todo el país a cientos de miles de mexicanos sentados en quicios de banquetas, en sus bancas y hamacas preferidas, con la bebida de su preferencia y la lengua de fuera buscando métodos para aplacar las ondas cálidas en axilas, cabeza, pierna y pecho. La Segob ya había advertido, por ahí del natalicio del Benemérito de las Américas, que en abril, mayo y junio se alcanzarían temperaturas de hasta 45 grados centígrados (en estados como Sinaloa, Sonora, Veracruz y Guerrero). En el DF, el peor escenario previsto ha sido de 34 grados (¿la onda cálida está subsidiada también o qué?), y de todos modos siento los pies como si me estuvieran friendo un huevo en las plantas (no se aceleren, no es albur). Por supuesto, no me quejo: seguramente ya van varias muertes por calor en el interior de la República.
Así es que pueden imaginarme, a las dos de la mañana de un día común y corriente, acostado en la cama del departamento de una chica que aquí llamaremos Charlotte ( jaja, sonó a “En la cama con Madonna”), intentando que el maldito calor me dejé conciliar el maldito sueño para levantarme al siguiente maldito día. Pero no puedo. Entonces, y esta es la parte churrigueresca del asunto, escucho un extraño ruido, como el quejido de un perro. Arf. Y otra vez. Arf, arf. Dos y tres quejidos, y como Charlotte no tiene perro, me levanto a ver qué sucede. En efecto, el quejido viene de otro departamento, y no precisamente de un perro, sino de una mujer que, aparentemente, está participando en ‘el acto sexual’. Pueden imaginarme, playera y boxers, realmente entusiasmado, junto a la ventana, de mirón o, en este caso, de escuchón. El “arf” se convierte en un “growl” y el “growl” en un “auuuuuu”, lo que me prende sobremanera, aunque no puedo decir lo mismo de Charlotte (creo que no te maneja lo que es el voyeur). La anónima mujer parecía habérsela pasado muy bien, y yo también, aunque mi prendidez bajó cuando escuché, fuerte y claro, el grave tono de un hombre haciendo “ahhhhhh”. Disculpen, pero eso no me interesa. Platicando con un amigo la semana pasada, llegamos a la conclusión de que lo peor de una película porno es que el director se ponga creativo y, justo en el momento del orgasmo, enfoque el rostro del hombre en éxtasis. Desagradable. Así es que el supuesto orgasmo del fulano me bajó las pilas. Desanimado, volví a la cama. Cuál sería mi sorpresa al escuchar de nuevo el “arf”. Corro a la ventana, y pronto el “arf” se transforma en “growl” y “auuuuu”. Dios, pensé, este cabrón ya hizo que se viniera dos veces. Bueno, la cosa no paró ahí, ya que siguieron dándole al ‘esconde el salami’ unos treinta minutos más. Sobra decir que aquello me escandalizaba, básicamente porque todos los hombres creemos que, en términos del ‘acto sexual’, somos los mejores para darle placer a las mujeres (también llegamos a conclusiones estúpidas como que las mujeres sólo tienen sexo por amor, o que lo que a una le agrada le gusta a todas las demás). Cuando el fulano del departamento de abajo, que seguramente escupe al comer, prefiere ver DVD doblados al español y su punto álgido del día es resolver una fórmula de Excel puede cabalgar de esa manera durante unos 40 minutos, uff, una onda más cálida que la onda cálida 2012 1/2 se apodera de mi estómago, un sentimiento que Milan Kundera quizá llamaría litost, pero que yo prefiero decirle, simple y sencillamente, envidia de orgasmo. Y no me malinterpreten: no creo que mis orgasmos (y los de otras personas) sean malos. Simplemente, en los orgasmos no hay forma de ganar. Es como con los autos: por mucho que te guste tu nuevo coche, siempre habrá alguien que tenga uno mejor.
Charlotte, por cierto, no es como la Charlotte fresoide de Sex and the City. Ella dice que es Carrie… claro que todas dicen que son Carrie. ¿Por qué las impredecibles mujeres a veces son tan predecibles?