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Tim Tebow me recuerda a Kaká

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O por lo menos al Kaká que jugaba en el Milán. Ya saben, aquél inolvidable 22 rossonero que los llevó a ganar la Serie A y a jugar dos veces la final de la Champions ambas contra el Liverpool, ganando la del 2007. Ese año, Kaká fue nombrado el mejor jugador del planeta por la FIFA y ganó el Balón de Oro. Y no era para menos: el tipo era elegante con el esférico, práctico, efectivo, pero también tenia momentos de inspiración para hacer la jugada inverosímil en el mejor momento posible. Kaká era el líder y el alma de su equipo, alguien sumamente carismático y tan recto que parecía irreal, en un tiempo de dopaje y escándalo en el futbol italiano (por aquello de los partidos arreglados, ya saben). Y también era un poco un líder espiritual. Siempre ha sido un cristiano consumado, para nada cerca de los escándalos, con una conducta intachable dentro y fuera de las canchas, debido a su fe. Solo pongamos en ejemplo de aquella final de la revancha en la cancha  del Estadio Olímpico de Atenas. Mientras todo el equipo celebraba como supongo se celebra al ganar una Champions, Kaká solamente se arrodillo, agradeciendo al cielo y portando una playera con el eslogan I belong to Jesus. Ese era Kaká en el Milán. Y bueh, supongo que ahora en el Real Madrid sigue siendo tan religioso como antes, pero es indudable que no es el líder de los Merengues.
 
Y ahora Tim Tebow. El otrora exitoso QB de los Gatos de la Universidad de Florida, ganador del Heisman y primera selección de draft de los Broncos de Denver en el 2010, es quién la está rompiendo en la NFL en este momento. No solo es el jugador que más jerseys vende en los Unites (de hecho, el jersey Nº 15 que luce se vendía como pan caliente desde que lo seleccionaron, a pesar de que pasó un buen rato en la banca), también es el más mediático. Digo, hasta los comentaristas de Televisa y los tipos de TV Azteca utilizan el Tebow Time cuando hablan de él. Y es que tampoco es para menos: Tebow obtuvo la titularidad cuando los Broncos daban pena ajena, solamente habían ganado un juego y no tenían alma ni ganas de nada. 7 semanas después, la Yeguada de Colorado es líder su División, tienen una defensiva eficiente y una ofensiva por demás enjundiosa que ya nos malacostumbro a los regresos cardiacos. Y si, ya sé que la mayoría puede decir que Tebow no juega a la defensiva, que el tipo no tiene madera de pasador, que solo es cuestión de tiempo para que los demás equipos se la aprendan y se le acabe la magia, que no ha jugado contra una defensiva 100% dominante (como la de los Ravens, aunque la de Chicago tampoco vende piñas). Y todos estos son comentarios validos, pero que se eclipsan solamente con decir: el tipo esta ganado. Y es indudable que es el líder y el alma de su equipo. Y hasta ha ligado juegos con más de 200 yardas por aire. De que tienen brazo, lo tiene, pero por ahora se las arregla con jugadas de gato salvaje y con formaciones de opción dignas de un equipo de los años de la Postguerra. Y mientras siga ganando, cual es el problema? Además, es carismático. Es el clásico tipo que le cae bien a todo el mundo, seas o no Bronco. Para nada cerca de escándalos o polémicas, en parte por ser bastante religioso (es un participante activo y entusiasta de la comunidad cristianan de Denver desde hace varios años), desde su familia cuyos padres fueron misioneros. Y eso le ha granjeado más simpatizantes que enemigos, algo por demás sorprendente en este mundo cínico y lleno de doping y accidentes con armas y escándalos sexuales en el que vivimos. El positivismo del Tebow Time es real. Y global, como se puede leer aquí.
 
Cuando se terminará? La verdad es que no pienso mucho en eso. Digo, es indudable que los Broncos tienen grandes posibilidades de ganar su División o ya de perdida meterse a la Postemporada como comodines. Y ya adentro puede pasar cualquier cosa, pero siendo realistas yo no le veo material al equipo para ganarle a los Steelers o a los Cuervos. El próximo fin de semana, sin ir más lejos, Tebow y compañía se enfrentarán a los Patriotas en casa. Ese será un buen examen, tanto para la defensiva (por primera vez se van a enfrentar a un ataque explosivo), como para la ofensiva (Tebow va a tratar de mantenerle el ritmo a Brady). Quién sabe lo que pueda pasar el domingo, pero eso definirá muchas cosas. Mientras tanto, es indudable que Tim Tebow tiene el carisma y la calidad suficiente para que todo los medios de comunicación deportivos hablen de él; incluso para aparecer en este blog. Y que tiene corazón. Mucho corazón. Y que ya es, pase lo que pase, el Captain Comeback de esta temporada, superando incluso al buen Fredo Maning. Solo el tiempo dirá hasta donde llegaran las similitudes y diferencias con el buen Kaká.      

 

Más apuntes sobre la realidad

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La realidad es una perra, pero es una perra maravillosa porque solo dice la verdad. Uff. La verdad se siente taaaan bien. “No hay nada que deteste más que la peste de las mentiras”, dice muy dramáticamente el locuaz coronel Walter E. Kurtz en Apocalypse Now (en la foto, el PBR en el que Willard se transporta para encontrarse con Kurtz –esta es particularmente la escena en la que le roban la tabla de surf a Kilgore). Pero no hay que tomarse tan en serio a Kurtz: tiende al melodrama, y eso no puede ser cosa buena.

   
La realidad es como es: terrible o maravillosa, aburrida, neutral, apesumbrada, liviana o eufórica. Pero nunca nos dice mentiras. Nuestra mente, al contrario, pasa mucho tiempo evadiendo las verdades de la realidad, elucubrando con fantasías, especulando, entreteniéndose, distrayéndose con cualquier ruido que escucha por ahí, revolviendo el pasado y el futuro como el agua de uno de esos escusados –que seguro han visto– que por más que le jalas nunca acaba de irse… Hay quien dice que esa es la naturaleza de la mente (distraerse y pedorrear con lo que sea menos con el aquí y el ahora), y hay quien dice que desde jóvenes aprendemos a distraernos y entreternos y especular incesantemente porque la realidad es, valga la expresión, demasiado real para ponerle atención. Si es así (soy más de la idea de que nuestra mente simplemente se ha malacostumbrado, al igual que uno pierde una buena postura al caminar o sentarse), esta mente de chango, esta Monkeymind® se convierte en un lastre invisible, en una chinga diaria. Olvidamos cosas. Tenemos 200 tabs abiertas en el Chrome o Firefox y no acabamos de leer ni ver nada. Perdemos la capacidad de poner verdadera atención. Siempre he dicho que la propia sociedad y los entornos laborales fomentan esta Monkeymind al proponer formas de trabajo en el que el multitasking es visto como algo “productivo”. Nuestro ego o nuestra idea fantasiosa de nuestro ego (esa “cosa” invisible que nos da “identidad”) enloquece elucubrando con un viaje próximo, con un auto nuevo, con un chisme del estúpido de tu jefe, con un pleito que, 72 horas después, nomás no se acaba. Uno puede planear su vida, sí (y tener metas, por qué no), pero sobre todo debe ejecutar su vida: comprar tiquetes para el viaje, decidir qué lugares visitar, dar un enganche y escoger el color del coche, escuchar el chisme y arrojarlo casi de inmediato al bote de basura de los chismes (porque los chismes deben tratarse como material radiactivo), resolver el pleito y usar más productivamente el tiempo con el ser amado, con actividades como a) comer noodles juntos, b) coger, c) ver películas spoonchareando en cama. El problema no es planear, sino sobreplanear al grado de que la especulación se vuelve un fin en sí mismo, una cosa insoportable que consume recursos, energía, tiempo mental, ciclos en nuestros delicados procesadores neuronales. La ejecución debería ser igual de importante que la planeación, pero muchas veces el 95% del tiempo se va en esta idea aberrante de planear (que es equivalente a fantasear… y para muchos en quejarse) y 5% en ejecutar. Y vuelvo a la realidad: cuando te conectas con el momento presente, tienes poco tiempo para pensar estupideces que no sirven absolutamente de nada >>> “Deberían pagarme tal cantidad”, “si tan solo me escribiera un mail disculpándose”, “si el Peje hubiera ganado en 2006…”, “how I wish you were here”. Cuando te conectas con la realidad, no hay grandes sorpresas. Lo que está siendo está siendo. Una persona adulta muy bien puede formularse las siguientes preguntas: dónde estoy sentado ahora, qué debo hacer hoy, cuáles son mis tareas, cuáles son mis pendientes, cómo se siente mi cuerpo, tengo comezón, frío, hambre, aburrimiento. Ese es tu spot. Reconoce tu spot. Lo demás es vivirle tantito. En tu spot.

   
La meditación te permite entrenar tu mente en la atención plena. Este momento, right fucking here, right fucking now. Estás sentado en tu spot. Y solo estás respirando. O escuchando. O viendo. A lo que decidas ponerle atención. Si la Monkeymind te lleva a otros lados, devuélvela gentilmente. Eso se llama mindfulness. Últimamente hago el siguiente ejercicio durante mi meditación: con toda amabilidad (no tengo por qué tratarme mal) me digo “no estás en una junta, aquí no están tus pendientes, ahora no vas a hacer un pago ni una llamada telefónica, ahora no estás con esa chica que tanto te gusta o enviándote gifs idiotas con tus amigos por Gtalk. Ahora estás aquí, sentado. Y nada más”. Después de 30 minutos, las cosas no son mejores ni peores. Solo son más reales. Repetir eso todos los malditos días me ha hecho avanzar en el conocimiento de cómo funcionan las cosas. Puedo empezar a evocar el mindfulness en el tráfico, en reuniones con personas estresadas o agresivas, mientras escribo mi novela, en la fila del banco, hasta en la regadera –que era mi némesis, el sitio donde más ensoñaba y perdía el tiempo fantaseando. Pero aún canto en el baño. Mejor: aún silbo en el baño. Soy un gran silbador.

La piel que habito

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Perversión sexual voluptuosa, giros tortuosos en la trama, un serpenteante entramado de pasado y presente, un lienzo de colores brillantes con arte y ropa audaz. Todo esto es lo que podemos esperar cuando vemos una película de Pedro Almodóvar. Y en este sentido, La piel que habito, su nueva película, no defrauda. Una vez más el español nos llena del placer de la oscuridad sexy, además de que nos deja llenos de náuseas. En el buen sentido.

 Los que el director nos ofrece esta vez es un retorcido cuento clásico de terror en el que interviene un científico loco, manipulación de las partes del cuerpo, una mansión ostentosa impecablemente decorada, cautiverio, cosas innombrables y una venganza personal oculta. Por lo general esta clase de películas tienen un estilo bastante elevado en el que hay una ironía, un humor propio del campo. Y aunque en dicho campo no se conoce mucho a Almodóvar, el tipo mantiene en toda la obra una intensidad emocional brutal que muestra que su extraña historia debe ser tomada en serio. Sí, hay un científico loco: el impulsivo, brillante doctor Robert Ledgard, interpretado por Antonio Banderas. Robert es conducido por su ciencia para intentar reparar las lágrimas de su corazón. Para ello, se asume que él tiene el derecho divino de utilizar los cuerpos y las mentes de otras personas. Sus sacrificios son necesarios para curar su dolor.

 Al empezar la película él mantiene en cautiverio a la hermosa Vera (Elena Anaya) dentro de su enorme mansión de Toledo. Ella viste un traje de compresión color piel que le cubre completamente desde los pies hasta el inicio de la barbilla, tiene montones de libros, una rutina de yoga, servicio a la habitación 24/7... todos los lujos imaginables, pero no es libre. No es una paciente, sino una prisionera, y sabe que solo existen dos maneras de liberarse: con el suicidio o haciendo que el doctor se enamore de ella. Vera es lo suficientemente narcisista para saber lo hermosa que es y la seducción es solo un desafío personal. Al avanzar en la trama nos enteramos de cosas del pasado que afectan el presente: la joven esposa de Robert murió quemada en un accidente automovilístico. A partir de entonces, la especialidad de él son los trasplantes de rostro. Por un momento pensamos que vera podría ser la esposa del doctor, pero no es verdad. la esposa está muerta y Vera fue secuestrada. Robert se pasa horas observándola mediante cámaras de circuito cerrado, como admirando una obra de arte. Y parece estar dispuesto a todo para crear mediante cirugía plástica a la mujer ideal que, además, sea a prueba de fuego. Hay mucho detalle clínico en las secuencias de trabajo en el laboratorio, clonación, manipulación de sangre de cerdo y la creación de nueva piel. Algunas de estas secuencias podrían venir de un documental. Este programa de cirugía se inserta de manera perfecta en la tortuosa trama, de la que el público sabe más de lo que Robert jamás sabrá -por ejemplo la identidad de su madre y de su hermano.

 También hay en la película una violación a la naturaleza que Robert no es capaz de entender. Y claro, no podía faltar el ama de llaves casi anciana, llamada Marilia (Marisa Paredes), que parece ser de presencia obligatoria en todo personal de científico loco. Cuestiones del Sindicato, me imagino. Como sea, Marilia es la que se encarga de atender a Vera, aunque ignora todo sobre ella, pero parece estar de lado del doctor. Así las cosas hasta que un día se presenta en la casa un tipo disfrazado de tigre llamado Zeca. Le explica a Marilia que la policía lo anda buscando, por lo que debe alojarlo en la casa por un tiempo (la razón del atuendo obedece a que se está celebrando un carnaval en la ciudad). En la trama también interviene un joven llamado Vicente (Jan Cornet), a quién Robert secuestra y mantiene encadenado en el sótano. Durante toda la proyección no pude sacar de mi cabeza la idea de que la cinta seria genial protagonizada por Vincent Price.

 Visualmente la película es hermosa. Sedosa, si me entienden. Pocos directores pueden utilizar los colores -especialmente el rojo- con la alegría de Almodóvar. Cada escena vibra. Hay pasión, pero no química: aunque creemos que Vera tiene esperanzas de seducir al doctor, sus sentimientos por ella parecen psicópatas, no sexuales. Él quiere probar algo. La profundidad de su depravación se revela en la inesperada secuencia final, cuando descubrimos que el motor emocional de Robert no es alimentado por la lujuria, los celos o la ira, sino por una necesidad de tratar a los demás como sus juguetes científicos.

 Robert es un personaje enfermo. Los sentimientos de los demás no significan nada para él. Eso es lo que expresa en el lienzo de Almodóvar sobre la belleza superficial que está podrida hasta la médula. La piel que habito tiene el merito de expresar exactamente lo que Pedro Almodóvar quería decir, pero no estoy seguro de que me hubiera gustado oírlo. Aunque valió la pena.   

Cuando la música murió

Lennon

Amo Time Magazine. Probablemente se trata de la revista –junto con Wired– que me llevaría a la isla desierta en la mamona pregunta de la isla desierta. Arriba, la portada del 22 de diciembre de 1980, cuando Mark David Chapman asesinó a Lennon afuera del venerable edificio The Dakota en Manhattan, un día como hoy, 7 de diciembre. Y un día como hoy no pude dejar de recordarla mientras me bañaba, desayunaba y me dirigía a la oficina. También me acordé de la línea “life is what happens to you when you’re busy making other plans”. Creo que esta portada de Time es perfecta, la ilustración es perfecta, el tono es perfecto, el balazo “When the Music Died” es perfecto. En los noventa People mejoraría el arte de lucrar con la muerte de los famosos con la edición especial más vendida de todos los tiempos, la conmemorativa de la Princesa Diana de Gales del 15 de septiembre de 1997. No he visto la portada que Time dedicada a la muerte de Michael Jackson, pero he recordado el número del 19 de marzo de 1984 con la famosísima tapa ilustrada por el mismísimo Andy Warhol:

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  Qué bonitas son las revistas. Lástima que ya estén su gradual, lento y doloroso proceso de extinción.

  Y claro, el soundtrack del día correrá a cargo de los FabFour. Qué falta le haces al mundo, Lennon!

La realidad... o algo

Los últimos días han estado llenos de intensidad, aunque no es un sentido dramático o melodramático (que no es lo mismo), sino crudo y real. La realidad suena, se ve y huele muy bien. Pero es cabrona porque es, y no estamos muy acostumbrados a lo que es, sino a engañarnos con entretenimientos a pretender que no es. Dicho esto, debo decir que las cosas se me han roto últimamente, se han descompuesto: en el auto, las teclas de la computadora, adentro del cuerpo, en el iPhone las apps se crashean, las baterías no duran lo mismo. Es la entropía. El kipple, en el propio y privado lingo del maestro Philip K. Dick.

  En los últimos meses he visto crecer lentamente en mí las ventajas de reconocer la realidad tal cual es o, si se prefiere, el estado de las cosas tal cual son. El frío es frío, el calor es calor, la lluvia moja, forma charcos y apendeja a la gente. Internamente suceden muchas cosas al observar estos hechos, pero hay dos que hoy tengo muy claras: una, poco a poco se disuelve, o se aligera, la noción de control. Lo cual, en un controlador, es un respiro. No hay pedo si nada sale como planeaste. No hay pedo si recibiste un no, si no llegaste a tiempo, si no te entregaron a tiempo. Es decir: sí hay pedos, pero esos pedos tienen su propia esfera ("no llegué a tiempo y por eso me perdí los primeros cinco minutos de película" es más realista que "no llegué a tiempo y odio a esta ciudad y soy un maldito perdedor"). Cuando se reconoce la realidad no hay mucho margen para fantasear, para elucubrar, para frustrarse y molestarse por lo que no salió como queríamos. Porque las cosas salen. Misteriosamente, todo acaba saliendo "bien" (es decir: sale). Lo otro que tengo claro ahora: al reconocer el estado de las cosas (los fenómenos físicos, hacer micromanagement de las sensaciones de nuestro cuerpo, nuestras emociones y pensamientos) se empieza a correr el barniz engañoso de nuestra mente y brota el basic goodness. Ello sucede simplemente poniendo atención. Lo cual es una pequeña maravilla, simple y llana. En el proceso de meditación esto es posible gracias a que nuestra atención consciente está ahí, reconociendo el estado de las cosas, pero también a que algo corre en el background. Eso que corre es nuestra idea de "lo sagrado" –la musa, para un creador. Lo sagrado está ahí también y solo hay que aprender a reconocerlo. Hay quienes le llaman Buda de la Medicina, San Judas Tadeo o Ganesha, no lo sé. Me parece que es una llama interna y natural (que traemos "de fábrica", es un código embedeado en nuestro propio y privado sistema operativo) y provoca incontables beneficios para nuestra vida. Ya no me parece que pedirle cosas a esta "presencia sagrada", rezar mantras esperando que cambie nuestra situación amorosa o nos devuelva la salud o nos haga ganar el MeLate sea lo más conveniente. De hecho, es completamente innecesario y antinatural. Mi relación con Ganesha ahora es completamente diferente a hace un año. A hace seis meses. 

Monsters

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Una película denominada Monsters debe contener monstruos. Pero en su última escena impresionante, nos damos cuenta de que no se deben llamar monstruos a las criaturas de esta película, sino tal vez simplemente seres. Son aliens de Europa, una luna de Júpiter, que tiene una delgada atmósfera de oxígeno y posiblemente un océano bajo su superficie. Es una de las principales candidatas para la vida en otros lugares del sistema solar, y si es difícil entender cómo esa vida podría ser de 50 metros de altura y con forma de arañas que flotan y tienen un brillo pulsante interno, bueno, eso es un alien para el director.

He leído algunas quejas de los fanboys sobre los monstruos de Monsters; sobre que la película no es lo suficientemente monstruosa. No se oye ninguna queja sobre Godzilla, Mothra y los saltamontes chic en District 9, pero pobre del cineasta que se atreva a imaginar una verdadera forma de vida alienígena. Seguramente le van a llover tomatazos, mi lic. A este respecto permítanme decir que Monsters es un logro muy especial. La película está basada en los personajes, las relaciones, el miedo y la amenaza en su mayoría invisibles, y aunque los efectos especiales de la película son importantes, no se trata de efectos especiales. Los Seres de Monsters son torres por encima de los seres humanos, pero eso no es porque son versiones gigantes de los clichés de películas B. Es porque son diferentes en su estructura y naturaleza de las formas de vida en la Tierra.

La historia, ambientada unos años en el futuro, explica que una sonda fue enviada a Europa en busca de vida. A su regreso, se estrelló al aterrizar en México. Lo que estaba a bordo encontró las condiciones adecuadas para establecerse ahí. Y prosperar. Los Seres han ocupado de una amplia franja del norte de México, conocida como la zona infectada, y el viaje a través de ella está prohibido. Las dos naciones están conectadas solamente por barcos y aviones. Un enorme muro se ha construido para mantener a las criaturas fuera de los Estados Unidos, y aviones de la Fuerza Aérea disparar misiles contra ellos. Hay un obvio paralelismo con nuestra situación actual en la frontera y la controversia sobre los extranjeros indocumentados del otro lado. Y otro con las guerras recientes de los gringos, donde los aviones más caros y avanzados se utilizan para disparar misiles a enemigos que son en su mayoría invisibles. Un proceso de demonización también va en: ¿son estos seres realmente una amenaza? Ah, claro, el viaje en la película nos lleva a través de tierras baldías de la devastación. Los barcos están en los árboles, los aviones están en los ríos y así sucesivamente. Pero si prestamos atención, nos damos cuenta de que los ataques de los aliens siempre son producto de una provocación.

La historia trata de Andrew Kaulder (Scoot McNairy) y Samantha Wynden Whitney Able). Él es un fotógrafo free-lance. Ella es la hija del jefe de Kaulder. Su padre llama Kaulder y le ordena asegurarse de que Sam esté ilesa y de que salga de México. Él acepta a regañadientes. Ellos comienzan un viaje hacia el norte que, después de muchos contratiempos, los deja tratando de navegar un río a través de la zona infectada en un barco tripulado por pistoleros a sueldo.


Tenemos pruebas de que los alienígenas son reales y no me refiero solo a la devastación, que bien puede ser producto de los bombardeos. Escuchamos los sonidos lúgubres. Los vemos sin claridad en las imágenes de visión nocturna en los noticieros. Al parecer, no salen durante el día. El recorrido en los ríos, como el de Apocalypse Now, a menudo tienen un ritmo lento, pero siempre existe la amenaza invisible en la selva. Andrew y Samantha comienzan como personas absolutamente antagónicas, y poco a poco bajan su guardia, ya que comparten el viaje. Pero su historia no es una novela convencional. Se trata más de aprender a ver a la otra persona.

Monsters, fue escrita y dirigida por Gareth Edwards. También él creó los efectos especiales. Todos los personajes, a excepción de los protagonistas, son interpretados por los lugareños. No están entrenados, lo que significa que todos son más convincentes. Edwards contó con un presupuesto minúsculo, pero digamos que sabía cómo gastarlo.

Monsters mantiene nuestra atención cada vez más profundamente cuando nos damos cuenta que su obra no es una explotación casual de las imágenes. Esperamos que tarde o temprano, vamos a echar un buen vistazo a los aliens; verlos de cerca. Cuando lo hacemos, tenemos que decir que no es una decepción. Son criaturas feas y hermosas misteriosamente. Nunca hemos visto nada igual. Y sus motivos quedan claros en una secuencia que combina suspenso común y poesía extraña.

Edwards es brillante para evocar el asombro y la belleza que ha estado construyendo, y al final nos damos cuenta plenamente de arco ambicioso de la película. Creo que la lección puede ser: la vida tiene sus razones. Los motivos son bastante universales. Los monstruos están en el ojo del espectador. 

El héroe

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Amo el momento en el que el héroe abre los ojos y no tiene puta idea de qué diablos es lo que está pasando. Pérdida de la memoria o ignorancia de la situación. Trae la semilla adentro, pero no lo sabe. El héroe, esto es algo que sabía muy bien Campbell, ya ha abierto los ojos pero lo realmente interesante es que, en algún momento de la historia, los volverá a abrir: cuando comprenda que él es el héroe. En ese instante verá claramente de qué es capaz.

Trolljegeren

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Antes de entrar en materia propiamente dicha, me gustaría que nos tomáramos un momento para recordar aquella película de 1999 llamada El Proyecto de la Bruja de Blair. Sé que la mayoría de ustedes pueden pensar que tal movie fue una mierda y sí, en muchos sentidos lo fue; pero ninguno puede negar que fuera xodidamente efectiva. En esos tiempos, en los que el internet apenas y estaba tratando de entrar en nuestras vidas comunes, el fanboyerismo todavía tenía cabida. Y fue el fanboyerismo en que encendió la mecha y fue el boca en boca en que lo propagó. Yo vi la película citada en el verano del año en cuestión, en una proyección para la prensa en Casa de Arte, y en ese entonces todavía se tenía la vibra de que habíamos visto un documental auténtico. Y sí, ahorita eso suena como que ridículo, pero fue una experiencia realmente fantástica. La cinta nos atrapo a todos y hubo dos que tres gritos de verdadero terror por parte de algunas jevas asistentes. Como bonus, los créditos finales no tenían el crédito para los directores, sino solamente para los editores. Un toque realmente genial que se había usado a su vez en la proyección en Sundance. Salí de esa sala sudando frio y con la sensación de haber visto algo realmente increíble, un hito en la historia del cine. Pero bueno, ustedes saben que me gusta exagerar. Y ustedes saben que, poco después, el misterio cayó y vimos a los supuestos estudiantes muertos haciéndola de invitados en los MTV Adwards. Pero eso fue hasta que la cinta se había visto más veces que el video de Pamela Anderson con Tommy Lee. La cinta resulto ser una de las más redituables en la historia, costando solamente $60,000 y recaudando en su primer fin de semana la friolera de $29,207,281 (dólares, claro). Se convirtió en una referencia obligada de la cultura pop, engendró un par de secuelas sumamente patéticas e influyo en los estudiantes de cine mucho más que Kurosawa y Kubrick juntos. Pero claro, solamente por un rato. La película es considerada mediocre por la mayoría de la gente que la ve por primera vez ahora e insoportable para los que se la chutan en DVD a las tres de la tarde en un sábado de 27° (creo que verla en canal 5, subtitulada, y sin reír, es una de las pruebas para convertirte en monje shaolin). No conozco a nadie que la tenga en su colección y nunca la verán en ningún Top de películas de los noventa. Pero bueno, como les repito, no podemos negar que fue efectiva. En un lugar y en un tiempo solamente, pero lo fue.
 
Trolljegeren (2010) es, también, una película noruega que puede funcionar en un lugar y en un tiempo. En este caso, la proyección seudoclandestina y a medianoche en Sundance en la que se presento por primera vez y en la que los asistentes no tenían ni idea de lo que iban a ver. Me hubiera gustado estar ahí. Y digo, es que no es lo mismo a verla un sábado de 14° a las tres de la tarde en una sala llena de escolapios y NiNis que no parecían tener la capacidad intelectual para callarse. Pero bueno, a lo que vamos. Las película pertenece al género mokumental (documental falso, pues) y cuenta la historia de un tipo que es empleado por el gobierno noruego para controlar a la población de trolls de aquél país y resolver cualquier problema que surja con los mismos. Si, trolls. Conocemos su historia a través de un crú de morros universitarios que están tratando de hacer un documental sobre la caza de osos clandestina. En su cruzada se encuentra con Hans, un personaje misterioso y de pocas pulgas, que inmediatamente los cautiva. Al seguirlo, se ganan su confianza de una forma bastante peculiar, por lo cual decide mostrarles su verdadero trabajo, mucho más emocionante que ser un cazador de osos.
 
La película es su retrato, más que de los trolls (de hecho, el título significa "Cazador de Trolls"). A través de él aprendemos todo lo que se necesita saber sobre ellos, aunque no todas las dudas que surgen a través del viaje son contestadas (lo cual se sobreentiende). Los trolls son como en los cuentos... y a la vez no. Viven en las montañas y los valles noruegos deshabitados, rodeados por cercas eléctricas hechas con cables de alta tensión puestos en un circuito circular. Son estúpidos, violentos, mugrosos, y nada agradables a la vista. Y no soportan el sol, dado que su cuerpo no puede procesar la vitamina D; por lo que si se someten a la luz solar o alguna rica en rayos ultravioleta (como la de las cámaras de bronceado), mueren en cuestión de segundos, ya sea convirtiéndose en piedra o estallando. Hans guía al trío de escolapios (conductor, ingeniera de sonido y director de fotografía) a las reservas de trolls, les muestra en qué consiste su trabajo, los formularios que tiene que llenar, cuanta gente del gobierno está al tanto de esto y hasta les da útiles claves sobre cómo sobrevivir dentro del territorio de trolls (la máxima es que no debes ser cristiano; los trolls los hueles y no les gustan). Lo que nunca revela es: ¿para qué caraxos los necesita el gobierno? ¿Qué provecho puede sacar de ellos, manteniéndolos en secreto y gastando en electricidad y esa clase de cosas? Seguramente no obtiene muchas remesas en materia de turismo.
 
Pero no hay que pensar mucho en ello. La película es entretenida, divertida por momentos, pero nunca despega. Contiene un momento particularmente divertido cuando Hans les dice a los escolapios que tienen que tener olor a troll, por lo que les entrega unos jabones hechos con toda la suciedad que se puede extraer de estos para que se lo unten en el cuerpo y en la ropa. Las caras del trío nos dicen todo. Y si, los trolls se ven muy bien. La fotografía, como es normal en esta clase de películas, contiene mucho Queasy-Cam, pero es parte de. Como sea, creo que mi momento favorito fue en el que el grupo queda atrapado en una cueva de trolls, ocultándose en una grieta. No es un momento de tensión particularmente (y menos con un público como el que me toco), pero es un momento que homenajea de gran manera al cine de monstruos y, cómo no, a la escena de Ulises y los ciclopes.
 
Pero creo que hasta ahí. Trolljegeren no ofrece nada más, lo cual es bastante obvio si se piensa. Termina abruptamente, como cualquier movie del género y, como les digo, deja muchos huecos en la historia. Pero no podemos negar la grandeza e Hans. Un personaje estereotipo, pero genial. Un héroe. Uno que, como muchos otros héroes, no se considera a sí mismo como uno, tiene cosas en su pasado que lo avergüenzan y está un poco cansado de no ser reconocido (y de que no le paguen horas extras). Como sea, su trabajo es genial. Y aquí tiene una cinta que lo reconoce.   

 

10 Funciones Corporales que Continuan Despues de la Muerte

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(O también: Todos Seremos Zombies)
 
La muerte no necesariamente tiene que impedirte hacer las cosas que disfrutas, siempre y cuando las cosas que disfrutas sean muy básicas. Ciertas funciones corporales pueden seguir realizándose por minutos, horas, días e incluso semanas después del deceso. No vas a creer la clase de cosas que un cadáver es capaz de hacer con su ya abundante cantidad de tiempo.
 
Por cierto, este post no es para los débiles de estómago.
 
1.- Las uñas y el cabello siguen creciendo (técnicamente).
Esta es una función técnica, no una función real. El cuerpo no produce más cabello ni uñas, pero estas dos cosas parecen "crecer" después de la muerte. Lo que realmente ocurre es que la piel de los cadáveres se reseca en extremo (aunque seguramente las compañías cosméticas ya están trabajando en algo para eso) y se aleja contrayéndose, lo que deja más uñas y cabello a la vista. Aunque si medimos el cabello desde la raíz hasta la punta, técnicamente si "crece", aunque no haya cabello nuevo. Mala suerte para los calvos con la esperanza de que la Parka les regale una mata a la Tom Brady.
 
2.- Actividad cerebral (con ciertos medicamentos).
Uno de los efectos de la tecnología medica moderna es que se ha llegado a un casi control en el estado de Limbo entre vida y la muerte. El cerebro de un paciente puede estar perdido casi por completo, pero el corazón puede seguir bombeando. Si el corazón se detiene por un momento entonces no hay respiración, y como la persona estaba muriendo de todos modos, la gran mayoría de los doctores lo declararían muerto, aunque el cerebro siga técnicamente vivo por varios minutos más.  Las células cerebrales se pasarían ese angustioso periodo de tiempo luchando por el oxígeno y los nutrientes que necesitan para sobrevivir -hasta el punto que, a menudo, sufren un daño irreparable, aun cuando el corazón empiece a latir de nuevo. Esos minutos antes de que daño sea irreparable podrían extenderse, con los medicamentos adecuados y bajo las circunstancias adecuadas, hasta días incluso. Idealmente, esto daría a los médicos la oportunidad de salvarnos, pero no es una garantía. Yo sé lo que la mayoría de ustedes están pensando: "Mierda! El mayor problema que tuve con mi muerte es que fue rápida y sin dolor, por lo que mi cerebro no tuvo la oportunidad de pasarse días y días atrapado en un cadáver". Bueh, supongo que llegado ese punto ya no habría nada de qué preocuparse.
 
3.- Crecimiento celular en la piel.
Esta función es resultado de que las partes del cuerpo mueren a un ritmo diferente. Mientras que la falta de fluido sanguíneo puede matar al cerebro en cuestión de minutos, las células de otras partes de están tan necesitadas de atención. Las células de la piel, por ejemplo, están acostumbradas a vivir en la periferia del cuerpo y a agarrar lo que pueden a través de ósmosis; después de la muerte pueden llegar a vivir durante días.
 
4.- Orinar.
Orinar es una función voluntaria. Y como tal podemos controlarla mientras estamos consientes, aunque quizá tengamos problemas si vemos algo realmente gracioso. Sin embargo, no orinar no es una función voluntaria. Nunca tenemos que pensar en eso, porque una parte del cerebro siempre está a cargo del asunto. Es la mima parte que está a cargo de regular la respiración de las personas y de controlar el ritmo cardiaco, lo cual es una de las razones por las que se tiende a orinar involuntariamente cuando se está borracho. La parte del cerebro que mantiene el esfínter urinario cerrado se inhibe con el alcohol. (En este punto, si se llegara a consumir más alcohol, se cerrarían literalmente la parte que regula la respiración y la función cardiaca; por lo que recuerden siempre que una meada involuntaria es el verdadero punto en el que la fiesta debe terminar.) Aunque el rigor mortis endurece los músculos, este no llega hasta horas después de la muerte. Entonces, justo después de que la mafia te pone una bala en la cabeza por hacer lo que no debías, los músculos se relajan, haciendo que la gente orine después de morir. Scorsese, estas en todo miermano.
 
5.- Defecar.
Todos sabemos que en momentos de estrés el cuerpo elimina deshechos, a veces incluso delante de la gente o incluso frente a una cámara. Llegado el momento el cuerpo relaja ciertos músculos y las cosas simplemente... progresan. En el caso de los cadáveres, la cosa tiene una ayuda extra por la cantidad de gases que se producen dentro del cuerpo. Y esto puede pasar incluso durante horas después del deceso. Horas. Teniendo en cuenta que los fetos pueden hacer caca dentro del útero (lo cual es verdad, por si no lo sabían), cagar bien puede ser lo primero y lo último que hacemos en la vida. Eso sí que pone las cosas en perspectiva, ¿verdad?
 
6.- Digestión.
Resulta que cuando uno muere, no solamente esta expulsando toda clase de fluidos, sino que también está fabricando más. Aunque en esta parte tenemos un poco de ayuda. Recuerde, querido lector, que los seres humanos compartimos nuestros cuerpos con un montón de otras creaturas, muchas de ellas aprovechadas. Las bacterias que viven en el interior de su intestino no mueren solamente porque usted lo hace. Mientras que muchas de ellas son parásitos, otras son de gran ayuda para la digestión, haciendo parte del trabajo por nosotros. Y estas siguen en lo suyo, incluso cuando nosotros ya estamos discutiendo con San Pedro. Y otros chicos se comen el revestimiento de nuestros intestinos, fabricando más de ese gas del que ustedes leyeron en la sección pasada. Exacto, el que empuja cosas.
 
7.- Erección y eyaculación.
Cuando el corazón deja de obligar a la sangre a circular por todo el cuerpo, esta tiende a acumularse en cualquier zona baja. A veces las personas mueren de pie (como los arboles) y a veces mueren boca abajo. Y creo que no es muy difícil de imaginar donde se acumula la sangre y qué es lo que alienta. Mientras tanto, para los que hablan de relajar los músculos después de la muerte, hay que recordar que esto no es para siempre. Ciertos tipos de células musculares son activadas por iones de calcio. Después de la activación, las células gastan energía poniendo los iones de calcio al exterior de la célula. Después de la muerte, las membranas se hacen más permeables al calcio y las células no gastan tanta energía al expulsar los iones, por lo que los músculos se contraen. Esto conduce al rigor mortis y a la eyaculación. Que es real. Y siempre ocurre. Enjoy!
 
8.- Movimiento de los músculos.
Aunque el cerebro puede morir, otras áreas del sistema nervioso pueden estar activas. Muchas enfermeras reportan sobre acción de reflejo, lo que implica que los nervios envíen señales a la medula espinal y no al cerebro, que dieron lugar a contracciones musculares y espasmos después de la muerte. Una enfermera que conozco me conto un día que vio un cadáver que tenia movimientos superficiales en el pecho mucho tiempo después de la muerte (aunque en este caso creo que el médico a cargo había xodido las cosas, jeje).
 
9.- Vocalización.
Nuestros cuerpos son básicamente sacos de gas y suciedad a duras penas sostenidos por nuestros gruesos (que están llenos de suciedad, también). La descomposición ocurre a nuestro interior todo el tiempo, mientras nuestras bacterias hacen lo suyo y aumenta la proporción de gas. Y puesto que cargamos más de una bacteria al interior de nuestro cuerpo, el gas se acumula al interior. Todos hemos sido testigos de las maneras en la que este gas es expulsado. Una de las más conocidas, condenada por los buenos modales pero celebrada en las fiestas, es a través de la tráquea (respeto a los que pueden decir más de la mitad del abecedario eructando; nunca he conocido a alguien que lo diga completo, pero seguramente es algo que Dios es capaz de hacer). Cuando el rigor mortis llega los músculos se endurecen, incluyendo los que hacen funcionar tus cuerdas vocales, lo que da como resultado que los cadáveres produzcan una serie de sonidos desde raros hasta aterradores. Existen relatos de gente corriendo despavorida y orinándose después de que el muertito que estaban velando lanzara un gemido, un chillido o un gruñido calibre Rex Ryan teniendo un orgasmo. Claro que ignoro si hubo algún valiente que se asegurara de que eso solo había sido involuntario o que habían estado a punto de cometer un grave error.
 
10.- Dar a luz.
El horror, el horror. Ninguna escena de Crepúsculo podría ser peor que esto. La mayoría de los casos documentados sobre este fenómeno provienen de la Europa azotada por la peste bubónica. En aquellos tiempos (y vaya que fueron malos) en los que la gente caía como moscas, muchas mujeres que morían en los últimos meses de su embarazo, a menudo se quedaban sin sepultura un tiempo debido a las condiciones climatológicas o a la resistencia de la gente a acercarse a los cadáveres. Esto dio como resultado un pequeño y curioso fenómeno denominado como "nacimiento en ataúd". Los gases en plena efervescencia dentro del cuerpo de las madres, junto con el ablandamiento del cuerpo anterior al rigor mortis, ayudaban al cadáver a expulsar al feto. Sin embargo, incluso en aquellos días este fenómeno era raro y se han documentado pocos casos comprobables (en algunos el niño o niña sobrevivió, en otro no; me pregunto qué será peor), la gran mayoría de ellos ocurridos antes del embalsamiento moderno y el entierro adecuado. Suena como el tipo de cosas que aparecen en los cuentos de Edgar Allan Poe, pero pasó. Y es otro motivo para alegrarnos de vivir en el mundo moderno.
 
La próxima navidad, disfruta del hecho de estar aún vivo y también de tu pavo. Y no te preocupes de lo que su cuerpo hizo después de que fue sacrificado.  

   

Mother (엄마)

Motherprison

 La extraña, fascinante película Mother (2009), comienza con lo que parece ser una premisa sencilla: un joven de inteligencia marginal es acusado por la policía de cometer un brutal asesinato. Una pista con su nombre escrito es encontrada cerca de la victima y el testimonio de testigos presenciales lo atan a la escena del crimen. Su madre, un auténtico dínamo, se sumerge en la acción para demostrar la inocencia de su vástago. Así que ahí lo tenemos, ¿verdad? Él es inocente o culpable, y su madre va a llegar al fondo de todo, o no.

 

 

Esta es la nueva película del surcoreano Joon-ho Bong, su primera después de la excelente The Host, un thriller sobre un calamar gigante creado por desechos tóxicos que se lleva a rastras a una niña pequeña. La familia de la victima descubre que todavía esta viva, pero las autoridades no los escuchan, así que emprenden su cruzada de rescate en la calidad de fugitivos. Una vez más, en Mother, los lazos de sangre se lanzan contra el Estado.

 

 

La madre del título, interpretada por la respetada actriz Hye-ja Kim, es una fuerza de la naturaleza. En un pueblo dirige una pequeña tienda dedicada a la venta de hierbas, raíces y especias. En su vida lateral practica la acupuntura sin licencia y receta afrodisiacos. Su hijo Do-jun (Bin Won), es casi un treiteañero, vive en su casa y duerme en su cama y parece depender de su madre para todo. Al principio de la película, ella lo salva de morir en un accidente de tráfico costa de casi rebanarse un dedo. Esa escena define toda su relación, ya que él lo es todo para ella.

 

 

Do-jun tienen un amigo, Jin-tae (Ku Jin), quién lo manipula fácilmente. La confusión mental permanente de Do-jun parece ser su cualidad más atractiva. Mientras, en el pueblo, un horrible asesinato ocurre. El cuerpo de una niña es colocado en un lugar donde todos pueden verlo. Una pelota de golf con el nombre de Do-jun se encuentra cerca del lugar de la muerte.

 

 

¿Lo hizo? No podemos estar seguros. ¿Lo hizo Jin-tae y después plantó la evidencia? ¿O convenció a un Do-jun borracho para que lo hiciera? Una vez más, no podemos estar seguros. En virtud de la Ley de Economía de Personajes sabemos que Jin-tae tiene que estar involucrado de algún modo, ya que no ha otros sospechosos a la vista. Uno simplemente no puede introducir a un asesino a la trama. Por supuesto, Do-jun podría ser culpable y Jin-tae nada habría tenido que ver. O, al menos técnicamente, la madre podría ser la verdadera culpable.

 

 

La madre (quién no tiene otro nombre) marcha por el pueblo haciendo su propio y privado trabajo de investigación. Interroga a los habitantes, (vagabundos y criminales incluidos), acosa a la policía, consuela a su hijo, contrata a un abogado malísimo. Nos enteramos de todo lo que averigua. Parece llegar siempre a ninguna parte. En este punto la película bien podría llegar a ser molesta para un público masivo, ya que Mother crea un nuevo nivel en una historia previamente establecida.

 

 

La película es laberíntica y engañosa, y nunca sigue el curso que anticipamos. Se convierte en un placer para la mente. Mucho después de que un thriller convencional tendría su final, Mother logra penetrar aún más en nuestras suposiciones. Mucho depende de la enorme interpretación de Hye-ja Kim como la madre implacable en defensa de su vástago. Nos damos cuenta de que ella lleva ayudando a su hijo a salir de un problema tras otro durante toda su vida, quizá sin que este mismo se de cuenta; y aquí se le presenta la gran ocasión de su vida para demostrar su amor. Su lucha se hace aún más difícil debido a que la policía utiliza un tétrico juego de niños para extraer una confesión.

 

 

Una película como Mother es una película genuinamente hecha para adultos, no debido a su exceso de material clasificación C, pero sí en el sentido de que exige de la inteligencia de sus espectadores para ser comprendida. Un niño más o menos inteligente de 10 años bien puede entender la mayoría de las películas de Hollywood. Y en un mundo y una industria en la que se ha abandonado esencialmente a las películas sobre seres humanos plausibles en pro del 3-D y los remakes y las cintas sobre vampiros vegetarianos, ver esta clase de cine no es un lujo, es una necesidad.

 

 

Cuando vean Mother, les entrarán muchas ganas de discutir la trama, de sobreanalizarla, y aún así esto no los dejará del todo satisfechos. Yo aquí agregaría palabras de una persona más sabia: “Las historias de las películas son ficción completa y se pueden resolver de cualquier manera que el director elija. Si en realidad engaña o miente, tenemos un caso contra él. Si no, no importan sus extrañas conclusiones. Podemos estar agradecidos de que nos quedamos involucrados y fascinados, incluso” ¿Por qué no ver una película hablada en coreano para ver si termina según lo habíamos previsto?