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San Francisco 49ers. The Catch: Part I, II & III

The Catch: Part I. Pase de Joe Montana para Dwight Clark. Juego de Campeonato de la Conferencia Nacional entre los Dallas Cowboys y los San Francisco 49ers. 10 de enero de 1982; en el Candlestick Park de San Francisco, California.

 

Esos eran hombres y no pedazos. A punto de terminar el partido, perdiendo 27 -21, contra una feroz defensiva vaquera y con toda la presión de un estado completo mirando sus movimientos, Joe Montana (el mejor Quarterback que ha pisado y jamás pisará un emparrillado) tomó el balón en su propia yarda 11 y condujo a su equipo en una peregrinación de 85 yardas, construida a base de pases cortos y acarreos precisos. Y a las puertas del touchdown, enfrentando una tercera y 3, en la yarda 6 de Dallas, Montana tomo el balón y se abrió hacia atrás y a la derecha, jalando la marca y congelando a los profundo con sus ojos. Y cuando tenía tres enemigos frente a él, cuando ya no tenía ninguna visión de las diagonales, soltó un pase elevado, a la parte derecha y más profunda de la zona de anotación, que fue bajado de manera increíble por Clark usando solamente las puntas de sus dedos y formando un triangulo perfecto con sus manos y el ovoide. Una jugada hermosa, que le dio la vuelta al juego cuando ya solo faltaban 50 segundos para terminar el partido. Los 49ers ganaron ese juego y días después dieron cuenta de los Bengals en el Super Bowl XVI (en otro juegazo), iniciando una dinastía de 4 Campeonatos ganados por Montana y sus muchachos. Nada más.


The Catch: Part II. Pase de Steve Young para Terrell Owens. Juego de Comodines de la Conferencia Nacional entre los Green Bay Packers y los San Francisco 49ers. 3 de enero de 1999; en el Candlestick Park de San Francisco, California.

 

Después de 5 Campeonatos (San Francisco fue el primer equipo en llegar a 5 anillos de Super Bowl) y ya sin Montana, los 49ers comandados por Steve Young se enfrentaban el playoffs a los Packers, que por aquél entonces eran el mejor equipo de la Nacional habiendo llegado a 2 Super Bowls de manera consecutiva (ganaron uno y perdieron otro) y contando con un cuadro sumamente completo tanto en el ataque como en la defensa. Ya en 3 ocasiones anteriores, los empacadores habían despachado a los gambusinos en postemporada, por lo que se perfilaban a ganar el cuarto al hilo y consolidar la paternidad. Y parecía que lo lograban. En un juego loco, de balones sueltos y grandes drives, faltando menos de 3 minutos y ganando por 4, Favre se sentó (después de comandar una serie impresionante para darle la delantera a su equipo de nuevo) y espero que su defensiva detuviera a San Francisco. Steve Young (un digno "heredero de las glorias de Joe Montana") tomó el balón y condujo a su equipo en una serie impecable de 76 yardas, que culminó con un pase de anotación de 25 yardas para Terrell Owens, cuando ya solo faltaban 8 segundo para terminar el juego. Owens, quién a lo largo del juego habia soltado 4 pases y había tenido un balón suelto, tuvo en esta jugada su propia y particular redención. No fue una atrapada tan estética como la de Clark, pero fue una jugada de cojones debido a la forma en la que fue castigado el receptor al entrar a las diagonales. Y no soltó el balón. Y los 49ers ganaron ese día y se quitaron la paternidad. Y aunque no llegaron más lejos (Atlanta los despachó en el juego divisional en la siguiente semana), la jugada aún se recuerda como la última gloria de un equipo que antes de The catch: Part II había sido ganador, pero que después -debido a reconstrucción y malos manejos-, ya solo daba penas. Claro, hasta que llegó la tercera parte.


The Catch: Part III. Pase de Alex Smith para Vernon Davis. Juego Divisional de la Conferencia Nacional entre los New Orleans Saints y los San Francisco 49ers. 14 de enero del 2012; en el Candlestick Park de San Francisco, California.

 

Los 49ers, que en los últimos años habían sido un equipo perdedor, no habían ganado un juego de playoffs desde hacía más o menos 10 años. Y aunque habían tenido una gran temporada, quedando segundos sembrados en la Conferencia, con una buena defensiva y un ataque que ya había dejado atrás los errores estúpidos, casi nadie creía que podía ganar el juego divisional en contra de los ultrapoderosos Santos, quienes venían jugando por nota, apaleando a todo mundo y cuyo QB Drew Bress había roto la mítica marca de Dan Marino de más yardas por pase en una temporada. Pero esto no le importaba demasiado a la gente que llenó el Candlestick Park como siempre, esperando ver una hazaña histórica como las de antaño. Y parecía que lo lograban. Los 49ers, jugando de manera casi irreconocible, tuvieron un mágico primer cuarto en el que anotaron 17 puntos sin respuesta y no solo eso, sino que habían hecho ver muy mal a Nueva Orleans. Pero la marcha de los santos inició en el segundo cuarto, cuando se acercaron a solo un gol de campo de San Francisco, que desperdiciaba oportunidades valiosas y que sentía que había dejado ir viva a la paloma. Para el tercer cuarto el juego se torno sumamente sordo, en el que las defensivas dominaron y en el que solamente San Francisco anotó un gol de campo. Pero ya casi terminado el último periodo, perdiendo por 6, Darren Sproles (un tipo que literalmente fue corrido de San Diego) se consolidó como el mejor agente libre de la temporada y anotó el touchdown de la voltereta: 24-23, ganaba ahora Nueva Orleans. La gente no lo podía creer; sentían que lo habían tenido muy cerca y que ya no lo iban a recuperar. Pero no contaban con la astucia de Alex Smith, que guió a su equipo cerca de 60 yardas y gracias a una escapada monumental de Frank Gore se colocaron en la yarda 32 de los Santos cuando llegó la pausa de los 2 minutos finales. Era tercera y 9 y todo el mundo esperaba un pase desesperado o un acarreo corto que colocara el escenario para el gol de campo de la voltereta. Pero Smith (bueh, su coach) sorprendió a todo mundo con un acarreo personal por toda la banda izquierda, con grandes bloqueos y gran habilidad. Una jugada sacada auténticamente de la chistera. Y ahora los gambusinos ganaban 24-29 (fallaron la conversión de 2), pero el problema es que le habían dejado 1:50 en el reloj a Bress. Y este no lo desaprovechó. Segundos después, un pase de 66 yardas para Jimmy Graham y una exitosa conversión le volvían a dar la ventaja a los Santos 32-29. Los 49ers recibieron el balón en su propia yarda 15 y con 1:37 en el reloj. Y fue entonces que el espíritu de Montana y de Young se apoderó de Smith, quién condujo una impecable serie de más de 70 yardas en la que brilló como nunca Vernon Davis, quién al final recibió el pase de anotación de la victoria (de 14 yardas) cuando ya solo faltaban 9 segundos para terminar el partido. Era la locura en las gradas y en la cancha. Y Vernon Davis lloraba como jeva viendo Titanic. Y la afición de rojo y dorado recuperó una alegría que no había conocido desde hacía ya mucho tiempo. Y por ese día los 49ers se sintieron invencibles y dispuestos a regresar por la gloria perdida hace ya un rato. Veremos si es cierto.



 

J. Edgar

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J. Edgar Hoover fue el jefe de la Oficina de Investigación (Bureau of Investigation) desde 1924 hasta su muerte en 1972. El le añadió la palabra "Federal" al título en 1935. Trabajó en los gobiernos de Coolidge, Hoover, Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon; y durante ese tiempo muchos creían que él era el segundo hombre más poderoso en el gobierno. Ahora él está muerto desde hace 39 años, y lo que la mayoría de la gente probablemente piensa que sabe sobre él es que le gustaba vestirse como mujer. Este chisme de lavadero, que nunca ha sido verificado, se une a detalles escabrosos y reales de su vida, como que nunca se casó, vivía con su madre hasta que murió y que tuvo una estrecha amistad de por vida con Clyde Tolson, el soltero alto y bien parecido que heredó sus bienes.

Por lo tanto, de plano se ha dicho que Hoover era gay, lo que hubiera sido irónico, ya que reunió en archivos secretos la información sobre la vida sexual de todos los destacados en la vida pública, y utilizó esa palanca para aferrarse a su puesto de trabajo durante 47 años y aumentar el poder del FBI durante cada uno de ellos. Fue abierta su hostilidad en contra de la homosexualidad, y se negó a permitir que los gays (o muchos negros e incluso las mujeres) se convirtiesen en agentes del FBI. Estaba tan seguro de su poder que a veces se tomaba de la mano con Tolson en los restaurantes y compartía habitaciones con él en vacaciones. Nunca hubo un presidente que pudiera tocarlo.

Teniendo en cuenta estas cuestiones, y el hecho adicional de que el guión de J. Edgar, fue escrito por Dustin Lance Negro (quién escribió Milk), se asumiría la película era el retrato de un hombre gay. No lo es. Eso la hace más fascinante. Es el retrato de la imagen pública que J. Edgar Hoover mantuvo durante toda su vida, incluso en privado. La posibilidad escalofriante es que con Hoover lo que aquí se ve fue realmente cierto. Él era un moralista intransigente que se rodeó de agentes del FBI sin tacha. Los que eran más cercanos a él solían tener una imagen impecable. Los agentes llevaban traje y corbata en todo momento. J. Edgar inspeccionaba su calzado y atuendo. Le gustaba mirar pero no tocar.


En casos famosos como la captura de John Dillinger y la persecución de los secuestradores del hijo de Lindbergh, la máquina escrutadora llamada prensa lo retrato como alguien gustoso de actuar prácticamente en solitario. Él no estaba presente cuando Dillinger fue abatido afuera del Biograph Teather (chale, el buen John solo quería ver una movie), pero Estados Unidos tuvo la impresión de que fue el quién jaló de gatillo, y nunca perdonó el agente estrella, Melvin Purvis, de haber dado cuenta del enemigo público Nº 1. En el otro caso, la duda persiste acerca de que Bruno Hauptmann fue culpable en el caso Lindbergh. Pero en la mente de Hoover no hay tal duda. La lucha contra el comunismo nacional en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial proporcionó una ocasión ideal para que él fuera el artífice del miedo a los rojos, con el trabajo conjunto del desagradable Joe McCarthy. Dos de las razones por las que Hoover odiaba beatniks y los hippies fueron sus cortes de pelo y su calzado.

Este hombre fue hermético, con la cara manchada eternamente con un dejo de petulancia. Era tan poco carismático que es posible que se pierda el brillo del rendimiento de Leonardo DiCaprio en J. Edgar. Sin embargo, su trabajo es una plena realización, con un rendimiento sutil, persuasivo, sobre todo en sus escenas con Armie Hammer como Tolson. En mi lectura de la película los dos eran homosexuales reprimidos, Hoover más de Tolson. Pero después del amor a primera vista y un noviazgo corto, a principios embriagador, fue que J. Edgar se alejó del sexo y llenó su vida de compañeros que pronto envejecieron con él. Podría decirse que las recompensas por ser gay no eran demasiado tentadoras para alguien que en su día fue agasajado por Hollywood, Broadway, Washington y Wall Street. Fue la casi beligerante posición anti-gay de Hoover lo que sirvió como su propio y privado closet.

Dos mujeres figuraron de manera importante en la vida de Hoover. Una de ellos fue su dominante madre, Annie Hoover (Judi Dench), que pone de manifiesto su desprecio por los hombres que son "mariquitas". La otra era una joven mujer llamada Helen Gandy (Naomi Watts). En un momento extraordinario de control sobre la propia imagen, Hoover llega a la conclusión de que sería beneficioso tener una esposa. Lleva a Helen, por entonces una secretaria del FBI, a una de las citas más inusuales en la historia del cine, en la que demuestra el funcionamiento de un sistema de archivos de tarjetas con gran orgullo. Debe haber sido claro para ella que nada se movía en Columbus. Su relación en ciernes siguió sin problemas, hasta que ella se convirtió en su secretaria de confianza para el resto de su vida - la mujer encargada de los archivos secretos.

La película de Clint Eastwood se mantiene firme en su negativa de abaratarse y empañarse inventando escenas lascivas. No me da la impresión de que Eastwood fuera un gran fan de Hoover, pero creo que respetaba mucho su fachada pública inquebrantable. Es, posiblemente, el rendimiento de toda la vida de Hoover lo que le fascinaba. Hay un tema recurrente en la mayoría de sus películas: el inquebrantable compromiso de un hombre con su propia idea de sí mismo.

Como una película biográfica de época, J. Edgar es magistral. Pocas películas conservan esa maestría y esa comodidad a lo largo de un periodo de siete décadas. Los decorados, los accesorios, la ropa, los detalles; observar cómo Eastwood maneja las muchas figuras de apoyo (algunos de ellas representan personajes famosos). Estos personajes secundarios son hasta cierto punto banales en relación con la formidable imagen pública de Hoover. Como persona o como un personaje, él era una estrella del escenario, cine, radio y prensa, que se dice que luchaba incansablemente por el bien del mundo. Es un buen detalle la forma en que Eastwood y DiCaprio tomaron un personaje que parecía ser una zona muerta y lo hicieron electrizante en cada toma, sobretodo en comparación de otros actores y de los tiempos actuales.

Eli on the rocks

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Los Giants tuvieron que jugar contra la mejor ofensiva de la temporada, en un clima de -3° (factor de congelación de otros -5° mínimo), en un estadio completamente hostil, en contra de un arbitraje localista (es raro hablar de los oficiales en la NFL, pero la verdad es que en este juego se vieron muy mal), sin ser favoritos de casi nadie y con la misión, que parecía imposible a media campaña, de ganarle a los actuales campeones en su propia casa. Y lo lograron. Como les dije, Manning y sus muchachos son especialistas en tumbar pronósticos, no les importa el frio y no les tiemblan las piernas jugando de visita. Su defensiva dio un juegazo (parar a los Packers en 20 puntos... la verdad es que no cualquiera) y a la ofensiva se vieron prácticos, certeros y poderosos. Claro que hay que decir que los Empacadores estuvieron faltos de ritmo (el último juego en el que había aparecido el equipo titular fue la madriza a los Osos en la pasada Navidad) y cometieron errores estúpidos que no habían hecho durante la temporada (perdieron 3 balones, le soltaron como 10 pases a Rodgers...), pero esos son imponderables del juego, como solemos decir. Los Gigantes tuvieron un juego que fue hasta relativamente cómodo al final, en el que demostraron mucho talento y muchos yarbloclos (para muestra el Ave María que se aventaron en la última jugada de la primera mitad) y ya están colocados a un juego de un nuevo Super Bowl. Pero en frente van a tener a los 49ers.

 

 

El equipo de San Francisco dio el juego del año para ganarle a los Saints, que igual lucían como todopoderosos al ataque. Pero ya habíamos hablado de su frágil defensiva, que precisamente en esta instancia vino a doblar las manitas. Qué gran juego dio Alex Smith, por primera vez luciendo como una verdadera primera selección global de draft (lo fue en el 2005, el mismo año en el que los Packers tomaron a Rodgers); qué buen juego dio Frank Gore, luchando y golpeando y corriendo hasta literalmente desgastar a la línea defensiva de Nueva Orleans; qué gran juego dio Vernon Davis, un receptor que anteriormente había tenido muchos problemas en la institución, al grado en el que un juego fue exhibido ante todo el mundo cuando el anterior entrenador lo mando a las regaderas en pleno partido, pero que aquí fue simplemente el gran artífice de la odisea aérea en la última serie del juego, haciendo nada menos que The Catch: part III (más info en un próximo post); qué gran juego planteó Jim Harbaugh, demostrando conocimiento del rival, pero también muchos huevos y mucha imaginación. Pero los honores se los lleva la defensiva de rojo y dorado: qué cabrón jugaron, con que intensidad, con que hambre, con que agresividad y sobretodo con que talento. Y es que enfrente tuvieron un equipazo. Los Santos son quizá la ofensiva más poderosa de la NFL desde hace 3 o 4 años, pero tienen el defecto de ser menos cuando juegan de visita. Si el partido hubiera sido en un domo, hubieran hecho cera y pabilo de San Francisco. Pero jugaron al aire libre y eso les pesó. No puedes ganar si pierdes 5 balones en el juego (que, en todo caso, San Francisco no aprovechó tanto como debería; si hubieran perdido tantos balones contra los Leones, otra cosa hubiera pasado) y no puedes ganar con una defensiva que lució tan débil al final. Pero aún así que cabronada de juego dieron, perdiendo como pierden los hombres. Perdiendo solamente porque el otro fue mejor. La verdad es que todavía estoy emocionado por ese pinche juego de volteretas, de jugadas locas, de jugadas sublimes y de muchos madrazos memorables. Esto es football y no chingaderas.

 

Y bueh, en la Conferencia Americana se cumplieron las obvias. New England le dio una arrastrada monumental a Denver (la verdad es que yo sí pensaba que iban a tenerla más difícil) en un juego en el que ya no anotaron más puntos simplemente porque no quisieron. Los Broncos jugaron también en un clima de -3° (con mucho viento igual), pero más que nada con el santo de espaldas. Todavía se escucha el grito de Tebow (Dios mío, ¿por qué me has abandonado?), porque enfrente tuvieron una defensiva que los paró en seco por primera vez. Y a la ofensiva no le vieron ni el pelo a Brady y compañía. Los Pats lucieron como campeones. Pero para serlo de verdad van a tener que ganarle a los Ravens.

 

Baltimore paró en seco al mejor tandem de corredores de la Liga (la combinación Foster/Tate suele ser letal) y ahí estuvo el secreto del juego. Fue un juego violento, cerrado y muy disputado en el que al final el factor determinante fue el QB novato de Houston. Si Matt Schaub hubiera estado sano... Pero en todo caso esas son masturbaciones mentales. Los Cuervos son un equipo sumamente compacto y efectivo, con un muy buen nivel en todas sus líneas y con una defensiva madreadora e inspirada. No va a ser fácil para Brady, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Y así fue, otro fin de semana para la historia. Afortunados somos por haber sido testigos. Testigos muy apasionados, la verdad.

Hoy en : "Guia para el Apostador Compulsivo". Presentamos: Divisional Games

Y sí, ya llegamos a esa parte de la temporada en la que solamente quedan los mejores. Esta vez sucede algo raro y es que por primera vez en mucho tiempo tenemos a puros Campeones Divisionales en esta instancia (que para que entiendan son como las Semifinales), algo sumamente raro, porque ya era tradición tener siempre a un Comodín que le echara a perder las cosas a los llamados grandes. Pero más allá de eso, los juegos divisionales lucen sumamente parejos y se esperan de todos ellos hazañas épicas como las del sexto juego de la pasada Serie Mundial. Bueh, quizá no para tanto. Y en el afán de ayudar a los lectores, les presento mi pequeña guía para el apostado compulsivo, por si tienen la necesidad de ponerle mayor sabor al juego. Y aquí vamos:

New Orleans Saints vs. San Francisco 49ers. Los Santos de Bress y compañía enfrentan el sábado no solamente a la segunda mejor defensiva de la temporada (quienes solo permitieron un touchdown por tierra hasta la última semana de juego), sino también a la mística: Nueva Orleans nunca ha ganado un juego de Playoffs fuera de casa. San Francisco, por otro lado, tiene ante sí el desafío más grande del año, pero creo que pueden pasarlo. Si los Cuarentaynueves montan buenas ofensivas terrestres, que consuman tiempo y sobretodo que generen puntos, y si la defensa logra presionar al 9 de los Santos para no tenerlo cómodo, entonces pueden dar la campanada. Lo que San Francisco menos tiene que hacer es meterse al tiroteo y, sobretodo, cometer errores. El margen es muy poco y seguramente será un juego reñido y cerrado, pero creo que San Francisco va a ganar aquí.


Denver Broncos vs. New England Patriots. Tim Tebow es sin duda el personaje del Año en la NFL, más allá de que es un corredor disfrazado de QB. Aunque ya nos demostró que si sabe lanzar. Sin embargo, tiene que hacer mucho más si quiere dejar en el camino a los Pats. Estoy seguro de que muchas de las jugadas aéreas de Tebow el pasado domingo se dieron en parte porque lo que menos esperaba el mundo era ver el juego por aire de los Broncos, y este fin de semana ya no existirá la sorpresa. Cierto, la defensiva de Patriotas es muy mala, pero a la ofensiva tienen el arsenal para dejar tendidos en la lona al que sea. Si el partido se convierte en un circo aéreo, Patriotas ganará seguro. Si por otro lado Denver apuesta por el lado conservado, Brady y compañía aún tienen lo que se necesita para montar ofensivas ganadoras en los últimos segundos. No será fácil, pero creo que el #tebowtime termina aquí.

Houston Texans vs. Baltimore Ravens. Dos defensivas muy buenas, dos de los mejores ataques terrestres y dos QB medianos se enfrentan el domingo a medio día. Este juego se definirá en la línea ofensiva: cualquier equipo que logre dominar la línea de golpeo va a generar buen ataque por tierra. Y esa es la clave, ya que ninguno de los mariscales es capaz por sí solo de ganar el juego. Esta vez creo que los que la tienen más "fácil" son los Texanos, ya que tienen 2 RB de primer nivel (Baltimore solo tiene a Rice), y un receptor que si sale en un buen día puede hacer maravillas. Claro que enfrente tiene a la defensa más agresiva de la Liga, pero si no cometen errores y si su propia defensiva logra frenar al segundo mejor corredor de la Liga, creo que los de Houston pueden jugar la próxima semana en Foxboro.

New York Giants vs. Green Bay Packers. En mi humilde opinión este podría ser el mejor juego de los 4. Los Gigantes son el único equipo que queda en la Nacional que puede frenar a Rodgers y sus muchachos, ya que ellos están acostumbrados a jugar en climas gélidos y son especialistas en tumbar pronósticos. Además, si deciden meterse al tiroteo contra los Empacadores, tienen con qué defenderse (a diferencia de San Francisco). Sus receptores son muy buenos y llegan en un gran momento, además Eli está lanzando como Peyton en sus buenos años. Pero creo que optarán por la otra ruta: tratar de mantener en la banca a la temible ofensiva de la bahía verde el máximo tiempo posible. Tienen el ataque terrestre perfecto para eso, además de que la defensiva de Green Bay no es tan poderosa como el año pasado. Quizá sea mi corazón el que habla, pero creo que los Gigantes pueden salirse con la suya el domingo, aunque no es bueno apostar contra un QB que juega como lo ha estado haciendo el 12 de Green Bay. Pronostico un juego épico y victoria para Nueva York. 

Y sin gana con mis consejos, se aceptan agradecimientos monetarios, jeje. Suerte!

 

Contra (el) reloj

Clock

A veces me entretiene trabajar contra reloj. La presión de saber que las horas y los minutos se esfuman, rumbo a una hora cero que marca una entrega ineludible o un cierre de actividades. No en vano he elegido trabajar en el mundo editorial, donde las publicaciones viven y mueren en pos de estirar al máximo los últimos segundos.


En el fondo creo tener un gusto rayando en la adicción por las entregas bajo presión. Hay un ingrediente de incertidumbre, sí, que al parecer está ligado a las descargas de adrenalina. Pero me imagino que también nuestro cerebro entra en un estado de alerta y dispara las dendritas a todo gas una vez que se sabe en situación de urgencia.


¿Pero realmente trabajamos mejor bajo presión? Y lo que es más, ¿somos dueños de nuestro tiempo como para siquiera intentarlo como vía voluntaria para nuestro desempeño cotidiano? Ayer, por ejemplo, mi agenda lucía de lo más complicada: enviar unos presupuestos urgentes por e-mail, entrevista telefónica con tres ilustradores, editar ocho páginas de texto, pagar luz y gas natural, llenar unos formatos bancarios para Padre, comprar unos tenis nuevos, sacar dinero del cajero (esperen, creo que esto era antes que lo anterior), telefonema al doctor para pedirle copia de mi historial médico, ayudarle a mi sobrina con la tarea, visita rápida (prometida) al centro comercial, volver a casa, visita al nuevo doctor a las 9pm… Suena a muchas cosas, aunque en realidad no sean tantas.


Pero a lo anterior hay que sumar traslados, telefonemas recibidos y devueltos en las horas pactadas, eficiencia de los servicios en linea, rapidez de los mismos. No creo que haga falta enumerar por enésima vez el caos en el que está sumida la ciudad, la informalidad de la gente a la hora de observar citas e itinerarios, o la “constancia” que ofrecen los servicios en nuestro país a la hora de la verdad.


Esto, curiosamente, es lo que le añade el elemento de peligro a mis hábitos de trabajo. Cualquiera puede trabajar bajo presión cuando se sabe que los tiempos disponibles son, a fin de cuentas, uniformes. Si te quedan dos horas con veinticinco minutos para la entrega, sabemos por lo regular si somos capaces o no de entregar todo de nosotros para que esas dos horas con veinticinco minutos nos alcancen.


¿Pero qué pasa cuando entra el elemento de incertidumbre? ¿Cuando le persona que tiene que darnos un ‘sí’ o un ‘no’ definitivo no se reporta a tiempo? ¿O cuando el tráfico echar por la borda nuestras mejores intenciones de puntualidad inglesa?

¿Y si a la hora de la hora no hay Internet, o se va la luz? Miedo, terror o pánico, según lo que esté en juego, pero puedes dar por hecho de que alguien tendrá el elemento de presión adicional a lo que corresponde a la capacidad propia.


Entonces, a sabiendas de que no podemos confiarnos a lo que dicta nuestra propia conciencia cuando se trata de observar una fecha de entrega, ¿porqué insistimos en trabajar al borde de la misma? ¿No nos damos un margencito, siquiera, para tener un breve respiro si todo se nos complica y se hace bolas el mítico barniz? Claro que no. Eso iría en contra del Manual del Buen Procrastinador. Es más, a mayor presión, mejor respuesta nos da nuestro atolondrado y acelerado cerebro.


En fin, les dejo con esa pregunta: ¿cómo trabajan ustedes? ¿Se esperan a tener el tiempo encima y el aliento del jefe refrescándoles la progenitora por no estar anticipados a la fecha límite? ¿O son previsores como Boy Scouts? ¿Y qué resultados obtienen? En verdad me interesa saberlo, pues quiero estar seguro de que esto de trabajar contra reloj no es un pésimo vicio más para mi de por sí mancillada imagen, sino que es algo bastante más común de lo que podría pensarse.

Aquí The Creations:


#tebowtime: Part Deux

Tebowtime

Y sí: is baaaaaaaaack! El Tebow Time, apagado por las tres derrotas en fila sufridas por Denver al cierre de la campaña, ha vuelto. Y ahora con más bríos, si cabe. Porque lo que hicieron los Broncos ayer convenció hasta a los no creyentes. Para un equivalente bíblico, digamos que ganarle a los Steelers fue para Tebow lo que la resurrección de Lázaro fue para Jesús.

Ya lo habíamos dicho antes: para pasar del juego de Comodines, Denver tenía que dar un juego perfecto. Y en muchos sentidos lo dio. La defensiva jugó con todos los huevos del mundo, haciendo lo que debía hacer. Y la ofensiva... bueh, Tebow destrozo a la supuesta mejor defensiva de la temporada. Y sí, él ahora lo hizo; lazando solo 10 pases, nada más y nada menos (no hay duda de que el pedo con este cabroncito es sobrenatural). Después de un primer cuarto desastroso, el QB de la Yeguada de Colorado colocó 20 puntos sin respuesta. Después, aguantando la acometida de Pittsburgh, anotó tres puntos valiosísimos. Y ya en tiempo extra, con un solo pase de 80 yardas, logró el touchdown que terminó con el drama. Y que inició el góspel.

Los puritanos (y/o los ardidos) dicen que no gano Denver, sino que perdieron los Steelers. Y no están tan mal encaminados. Los Acereros llegaron hechos un hospital al partido, con un Roethlisberger jugando con una llanta ponchada, con un Centro que mandaba la pelota elevada en 2 de cada 3 jugadas, con el tercer RB como titular, con muchas lesiones de titulares en la defensiva e incluso con un entrenador de corredores en el hospital con quemaduras graves en el 15% de su cuerpo. Y eso si peso: digo, si el tercer RB de los Steelers les corrió para más de 100 yardas... Pero igual esos son imponderables del juego. Denver hizo lo que debía hacer y Tebow sorprendió a todo mundo.

Tim Tebow lanzó ayer su mejor juego como profesional: Nada más y nada menos que 316 yardas (su pasaje favorito de la Biblia es, por cierto, Juan 3:16. ¿Coincidencia?), con dos pases de anotación y, lo más importante, sin intercepción. Además les corrió para 50 yardas, con una anotación. Nada mal para un tipo que ha sido atacado por todos los frentes, después de que lo habían alabado propios y extraños. Tebow jugó ayer como un verdadero QB de la NFL, un jugador de nivel profesional. Y sí, cometió errores estúpidos (como aquél último pase en la ofensiva de los dos minutos finales o sus optativas), pero le puso huevitos al asunto y al final se salió con la suya. Aquí quiero mencionar que, en mi opinión, la defensiva de Pittsburgh subestimó demasiado a Tebow; sospecho que durante la semana previa al partido sus profundos ni siquiera entrenaron. Y al final terminaron pagando. Y muy caro.

Y sí: alabad al Creador. Celebrad y regocijaos, ahora que podéis. Porque la bendición de Tebow (o su pacto con Mefistófeles, la verdad es que ya ni estoy seguro de lo que sea) llega a su fin el próximo fin de semana en Foxboro. Sin embargo nadie niega lo positivo: ahora si hay argumentos para decir que los Broncos tienen un QB franquicia, que además es una máquina de publicidad. Le falta pulirse bastante, pero con esta exhibición demostró que hay materia. Y hay futuro. Que buen pinche juego.

Y ya rápido, en los otros frentes no hubo sorpresas, aunque los juegos fueron más disparejos de lo que había imaginado. Bengalíes y Leones dieron pelea durante medio juego, pero después fueron masacrados por Texanos y Santos respectivamente. Y los Giants dieron un juegazo defensivo. Los Packers no la van a tener nada fácil en próximo fin. Pero de eso ya hablaremos en otro post. Fue un gran fin de semana. Aleluya!




Locas, locas aventuras de junkets

Junkets

Los “periodistas” no siempre se portan decentemente en los junkets o viajes de prensa (el término proviene de los viajes promocionales de películas de Hollywood). Hay todo tipo de relatos, pero por lo general tienen que ver con abusos culinarios, alcohólicos, sexuales, accidentes, la anécdota chusca (preguntas idiotas que hacen enojar a Angelina Jolie) y la anécdota trágica (muerte de periodistas). El nivel del gag depende, también, del medio periodístico que tenga que ver con el junket: si es de viajes, de tecnología, de música, de cine, de videojuegos… todos tienen sus particularidades.

 Ayer platiqué en la comida del tema con dos coleguillas, y literalmente nos cagábamos de la risa con las locas, locas historias de junkets de automóviles. Está el caso del recorrido en cuatrimotos de Suzuki que terminó con un importante funcionario de una importante asociación motociclista de México que cayó en una barranca de varios metros de profundidad, y no precisamente por ir conduciendo apropiadamente. Un amigo protagonizó una volcadura (sin albur) en un junket de General Motors en Los Cabos, BCS: una periodista de un diario cuyo nombre omitiremos, condujo tan, pero tan mal que terminaron ella y el maese con las llantas para arriba en la presentación de la Trail Blazer en nuestro país. ¿Y qué tal aquel redactor que casi se embarra contra un muro al manejar imprudentemente un BMW? ¿Y aquel que despistó una Meriva (sí una Meriva, leyeron bien) en la Pista Pegaso? ¿Y el periodista que dejó en pérdida total una Grand Cherokee, pero salió ileso del madrazo?

 De pilón, una joya del periodismo de tecnología de nuestro país: una chica periodista, empleada de un importante diario de México, está frente a frente con Michael Dell en las instalaciones de, ajá, Dell. Tiene derecho a una pregunta (porque hay otros 14 colegas esperando turno). La pregunta es la siguiente, y léase tal cual:

 “A ver Mr. Dell… Mecsicou is…?”

 Michael Dell se quedó como esperando una pregunta. Así es que la mujer repitió:

 “Yes, yes… Mecsicou is…?”

 Y el pobre Michael Dell nunca entendió que, al parecer, era una pregunta de esas de “fill in the blank”, de “agregue usted el adjetivo”. Y digo que nunca entendió porque no respondió a la pregunta e hizo un cortés “next”.

 Parte de estas locas, locas historias de junkets, cortesía de Herr Jentjens.

Lo mejor del 2011

Mejor película estrenada este año:


13 Assassins, de Takeshi Miike. Una película quye indudablemente ya es un clásico. No les digo: veanla, les digo. comprenla! la mejor cinta de Miike y eso ya es bastante decir. Una verdadera belleza.


De 2010 pero que se estrenaron en 2011 tambien rockearon: True Grit, de Joel y Ethan Coen; The King´s Speach, de Tom Hooper ; Black Swan, de Darren Aronofski; 127 Hours, de Danny Boyle.



Mejor película de este año:

  Drive, de Nicolas Winding Refn. Una cinta lenta, contemplativa, con un héroe increíble, con una carita cumshotera entrañable, con una historia perfecta, muy cruda cuando tiene que ser cruda, con actuaciones portentosas y con un soundtrack de huevos. Sin duda la mejor fechada en 2011.

De 2011 también rockearon: Midnight in Paris, de Woody Allen;  X-Men: First Class, de Matthew Vaughn ; Rango, de Gore Verbinski; Le Havre, de Aki Kaurismaki.



Mejor videojuego del año:


The Elder Scrolls V: Skyrim. En un mundo que parece dominado por juegos simples pensados en jugadores casuales, la profundidad de detalle y trama de Skyrim es por demás meritoria. La forma en la que creas tú propia trama, los bits de narrativa que hacen que cada visita valga la pena, las hermosas gráficas y la excelente campaña hacen de este el juego del año. Hasta ahora llevo unas 80 horas de juego. Y estoy lejos de aburrirme.


Kudos también para: Legend of Zelda: Skyward Sword; Portal 2; Resistance 3; L.A. Noire.  



Mejor disco del año:

Circuital, de My Morning Jacket. Un canto de chaman hippie que va más allá de Radiohead y The Doors; el sexto álbum de la banda es elegante, más aventurero que sus anteriores trabajos, pero también más orgánico y centrado. Una guitarra circular sumamente hermosa que invita a relajarse y canalizar el inner jam.


Kudos también para: Mogwai - Harcore Will Never Die, But You Will; PJ Harvey - Let England Shake; The Horrors – Skying; Tom Waits - Bad As Me.

Mejor película estrenada este año:

 

13 Assassins, de Takeshi Miike. Sin duda una épica de colección, una joya del cine que ya es nada más y nada menos que un clásico. Y sí, ya sé que es de 2010, pero hasta este año llegó a nuestro país, pero vaya que valió la pena la espera.


De 2010 pero que se estrenaron en 2011 tambien rockearon: True Grit, de Joel y Ethan Coen; The King´s Speach, de Tom Hooper ; Black Swan, de Darren Aronofski; 127 Hours, de Danny Boyle.



Mejor película de este año:

 

Drive, de Nicolas Winding Refn. Una cinta lenta, contemplativa, con un héroe increíble, con una carita cumshotera entrañable, con una historia perfecta, muy cruda cuando tiene que ser cruda, con actuaciones portentosas y con un soundtrack de huevos. Sin duda la mejor fechada en 2011.


De 2011 también rockearon: Midnight in Paris, de Woody Allen;  X-Men: First Class, de Matthew Vaughn ; Rango, de Gore Verbinski; Le Havre, de Aki Kaurismaki.



Mejor videojuego del año:

 

The Elder Scrolls V: Skyrim. En un mundo que parece dominado por juegos simples pensados en jugadores casuales, la profundidad de detalle y trama de Skyrim es por demás meritoria. La forma en la que creas tú propia trama, los bits de narrativa que hacen que cada visita valga la pena, las hermosas gráficas y la excelente campaña hacen de este el juego del año. Hasta ahora llevo unas 80 horas de juego. Y estoy lejos de aburrirme.


Kudos también para: Legend of Zelda: Skyward Sword; Portal 2; Resistance 3; L.A. Noire.  



Mejor disco del año:

 

Circuital, de My Morning Jacket. Un canto de chaman hippie que va más allá de Radiohead y The Doors; el sexto álbum de la banda es elegante, más aventurero que sus anteriores trabajos, pero también más orgánico y centrado. Una guitarra circular sumamente hermosa que invita a relajarse y canalizar el inner jam.


Kudos también para: Mogwai - Harcore Will Never Die, But You Will; PJ Harvey - Let England Shake; The Horrors – Skying; Tom Waits - Bad As Me.

 

Foto de la Semana en nfl.com

N17

Y sí, se terminó una temporada más en la NFL. Una temporada realmente estupenda, llena cada semana de juegos increíble y en la que se rompieron marcas legendarias (por cierto, Tom Brady se convirtió ayer en el tercer QB en la historia en pasar las 5000 yardas por aire en una temporada). Una temporada que fue dominada de principio a fin por los Packers, quienes incluso sin Rodgers pudieron ganarle ayer a unos enjundiosos Lions, en un partido en el que se anotaron 86 puntos combinados.

Y ahora viene lo mejor, una postemporada que se vislumbra sumamente pareja y emotiva. Los juegos de enero van a estar marcados por el frio de Green Bay y de Foxboro, cuyas aduanas tendrán que ser conquistadas por cualquiera que aspire a llegar al juego grande. Así o más frio?

Y así, los juegos de Playoffs inician el próximo sábado oficialmente, aunque ayer por la noche vimos el primer duelo de eliminación directa: el Giants vs. Cowboys, en el cual se definía al último invitado, solamente mediante la victoria. Ganar o irte a casa. Y bueh, con eso en mente yo esperaba un duelo más parejo, pero no contaba con la astucia de Tony Romo. La verdad es que los de Nueva York la tuvieron más fácil de los que ellos mismos se hubieran imaginado en su más loca fantasía optimista y ganaron y ya están en Postemporada, rompiendo con ello con una racha de dos años sin calificar.

Pero si de rachas hablamos, qué tal la que se rompió este año cuando Detroit se metió a Playoffs por primera vez desde 1999? Y también lo de San Francisco es meritorio. No recuerdo cuando fue la última vez que calificó, pero incluso esa vez no lucían tan fuertes como ahora. Su defensiva realmente es de respeto y la ofensiva no está del todo mal. Además, estas dos escuadras tienen el factor de que, para bien o para mal, ellos ya cumplieron con lo que se esperaba de ellos durante la campaña. Incluso más. Ya no tienen nada que perder de aquí en adelante y eso los hace el doble de peligrosos. Serán incómodos para cualquiera.

En la Americana tenemos casos similares. Qué podemos decir de los Texanos, por ejemplo, quienes aprovechando al máximo la mierdera campaña de Indianápolis se metieron a Postemporada por primera vez en su historia. Y sí, ya sin QB titular (aunque ya trajeron a Jake DelHomme), tienen un ataque terrestre y una defensiva con la cual pueden pelearle a cualquiera. Otros invitados sorpresa son los Bengals. El equipo de Cincinnati tenía años de ser el tapete de su División y todo mundo le vislumbraba una temporada triste, pero al final jugando con huevos, con un novato en los controles de uno de los equipos más jóvenes de la Liga e incluso después de perder 2 de sus últimos 3 juegos se lograron meter. Bien por ellos, aunque la verdad yo no los veo llegando más allá del juego de Comodines. Lo mismo va para Tebow y compañía, quienes llegan a Postemporada en el peor momento posible y a quienes les tocó la rifa del tigre: enfrentar a los Steelers. Aunque juegan de locales y todo, tienen que dar un juego perfecto para pasar la aduana, lo cual sinceramente dudo.


Y así, después de otro año, solo quedan 12 equipos en busca de la gloria. Ya vienen lo mejor, señores.

Mi último post del año

A medida que se evapora nuestro sentido de religiosidad o al menos de lo que se espera de la religión tradicional, suplimos esa necesidad por encomendarnos a los buenos espíritus del porvenir con los deseos del año nuevo. Hay gente que lo toma por el lado supersticioso (calzones rojos, el borrego junto a la puerta de entrada, barrer la calle). Otros, incluso los más ateos o agnósticos, no pueden resistirse a desearle al prójimo lo mejor para el año que comienza. Parece ser una manera de “protegernos” del miedo y la ansiedad que nos causa la incertidumbre del nuevo ciclo que arranca. Y más cuando se trata de un año que viene tan cabrón como 2012.

En esta ocasión, los buenos deseos para el año nuevo han estado llenos de “espero que el próximo año, que pinta del nabo, no esté tan del nabo”. No recuerdo un año que empiece con tanto pesimismo, la buena vibra apenas y asomándose… (bueh, el inicio del 2009 se parecía un poco).

 

Mi último post no será tan diferente. 2011 fue una prueba en muchos sentidos –profesional y personalmente–, pero al final estoy entero y en una pieza. En un sentido, estoy mejor que el 31 de diciembre de 2010, y en otro no tan bien. Por un lado, el futuro laboral me pinta mejor, vienen proyectos encantadores que llevo cocinando ya unos cuantos meses. Por otro, voy a extrañar una llamada telefónica que siempre recibía en los primeros minutos del año nuevo. Pero así es esto, mi lic. La vida sigue. En 2011 pasé momentos junto a gente talentosísima y muy trabajadora, junto a grandes amigos. También junto a tipos y tipas mediocres que transitan por el mundo arrastrando literalmente el culo o poniendo la lengua en los yarbles de otros. Ambos casos me enseñaron mucho. ¿Y eso es bueno, no?

 

Como leí en un tuíta hace rato: hay que entrarle sin miedo al 2012. Finalmente, lo que pasa, pasa. El 31 de diciembre de 2010 yo no me esperaba un montón de cosas, y sin embargo pasaron, y nunca me pidieron opinión para pasar o no. Pero igual sigo creyendo en la voluntad propia. En esa pequeña fuerza que te hace mover los pies y las manos para hacer cosas. Con suerte, cosas chingonas.

 

Así es que ahi van los buenos deseos para que tengan un 2012 a toda madre. Que tengan salud y dinero y conocimiento y muchas tardes y noches abrazados de cucharita con la persona especial de su elección. Si no existe tal, búsquenla, que seguro por ahí anda.

 

Ya viene el 2012. Suerte para todos, camaraditas.