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Here’s to the crazy ones...

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Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The troublemakers. The round pegs in the square hole. The ones who see things differently. They're not fond of rules. And they have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them. About the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.

Apple, "Think Different", 1998-2002

Foto de la Polémica en la Semana 3 de la NFL

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Es raro hablar de los oficiales en la NFL. Pero bueh, los oficiales que han aparecido en todos los juegos que llevamos de temporada no son LOS oficiales, sino más bien esquiroles venidos de las Ligas de Junior High (el equivalente gringo a la secundaria, para que entiendan), así que se vale hablar de ellos. Y eso que no lo habían hecho tan mal hasta ahora, pero en los dos juegos nocturnos de esta semana, la vinieron a calabacear y bien feo.

Mientras los verdaderos oficiales se encuentran metidos en una negociación por más dinero contra la Liga, los esquiroles les están echando la mano con actuaciones de regulares a pésimas. Casi nunca marcan los holdings, son localistas en las marcaciones apretadas, cuando se acaba el reloj de la jugada no dicen nada, marcan castigos de 10 yardas cuando en realidad son de 5 y sacan pañuelos inventados… errores que, dicho sea de paso, no son muy graves, porque raramente van al marcador. Hasta los juegos mencionados. En el gran juego de domingo por la noche se fueron por el lado localista de manera casi descarada (sobre todo en el último cuarto), a tal grado de que marcaron por bueno el gol de campo con que los Ravens le ganaron a los Pats. Y discúlpenme, pero ese NO era gol de campo.

Y no, no soy el único que lo piensa.

Pero la polémica se desató en la parte final del gran juego de lunes por la noche de, ejem, anoche. Packers y Seahawks se partieron la madre como los hombrecitos, pero al final fueron las cebras las que quedaron como los grandes protagonistas de la noche (para mal, dicho sea de paso). En el último cuarto se dedicaron a sacar pañuelos en cada jugada, la mayoría de ellos absurdos, veían infracciones en jugadas limpias pero no marcaron un par de interferencias del tamaño del estadio. Y al final, en la última jugada del partido, con Seattle perdiendo por 5, cuando su QB novato lanzó un Ave María desesperado hacia la zona de anotación, un par de cebras marcaron touchdown y pase incompleto al mismo tiempo. Pero el daño estaba hecho. El estado de los Halcones Marinos era la locura: haberle ganado a un grande con una jugada milagrosa los había embriagado más que las cervezas que habían consumido durante el juego (que también hicieron su parte en el ambiente, por cierto). Y aunque se dizque revisó la jugada, nadie, ni siquiera el mejor oficial de la Liga, iba a cambiar el resultado.

The call on the field stands! Touchdown!  

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Y no, no era touchdown. Verán, era más claro que el agua que Jennings (actuando de defensivo en la jugada) toma el balón mucho antes que Golden Tate. Y el mérito de este último fue solo colocar las manos sobre el balón y no soltarlas de ahí. Cuando llegaron los oficiales, vieron lo que parecía ser una recepción simultánea, en cuyo caso hicieron lo que debían y se la dieron al ofensivo. Pero nunca hubo una recepción simultánea, sino solamente una intercepción con interferencia ofensiva más que evidente. Y ni siquiera era una jugada apretada. El oficial que marco anotación se dejó llevar, si vio sumamente mal y sumió a la Liga en una polémica en la que hasta Barack Obama (Chicago Bears fan from hell, por cierto) se ha sumado. Una lástima.

Y es una lástima porque fue un fin de semana de juegos grandiosos. Cómo no mencionar a Detroit, perdiendo por 14 faltando menos de dos minutos para el final del juego, pero aún así empatando con un agónico Hail Mary!... solo para perder en Over Time. O los Jefes viniendo de atrás para ganarles a los Santos en tiempo extra y otra vez en casa. O lo de los Titanes pegándole a los Broncos (sí, también en tiempo extra) y los Raiders pegándole a los Steelers (ese sí termino en tiempo regular, pero igual fue un juegazo). Como no mencionar que los Cardenales estan invictos, que los 49ers. Vinieron a dar pena ajena cuando ya todo el mundo pedía que, de una vez, fueran grabando su nombre en el Lombardi. Como no mencionar el hecho de que los Pats tienen marca por debajo de 500 desde el 2003 (año en el que ganaron el Super Bowl, por cierto) y que los santos nada más no han ganado. Y eso sin olvidar los juegos nocturnos de la semana que, dejando de lado a los oficiales, fueron grandiosos.   

Pero el problema es que no se puede dejar de lado a los oficiales, porque esta vez sí influyeron en el marcador. Y por eso hablamos de ellos, lo que es raro en la NFL que, desde hace un buen rato, ha impugnado por tener el jueceo más perfecto en todos los deportes profesionales. Y hasta hace poco no les podíamos cuestionar el éxito de dicha empresa. Pero esta semana… bueh, con decir que a las cebras ya les dicen árbitros y no oficiales, lo cual indica la gravedad de la cuestión.

Mr. Robert Goodell, si ya de plano no le cuadran los números, organice un Teletón para completar el sueldo de los verdaderos oficiales. Le aseguro que recaudará (y hasta de más) solo en el H. estado de Wisconsin. Y ya mejor no hablemos de Massachusetts.       

¡Feliz cumpleaños, Jim!

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Hoy habría cumplido 76 años aquel geniecito llamado Jim Henson, creador de las marionetas de programas televisivos esenciales como Plaza Sésamo y El show de los Muppets, además de un par de filmes que me vienen a la memoria, The Dark Crystal y Labyrinth, quizá no tan virtuosos pero importantes en la iconografía ochentera. Cuenta la leyenda que Jim fue invitado a tomar el papel de Yoda para El imperio contraataca, pero declinó y recomendó a su buen amigo y colaborador cercano Frank Oz para la tarea. Su creación más famosa fue la Rana René o Kermit Frog en el mundo anglófono quien, a pesar de la feroz saturación mediática de marcas infantiles, sigue manteniendo su status como referente de la infancia y la inocencia y también del coolness del caballero que se niega a ser seducido, en este caso, por una gordita de caireles rubios. Jim Henson creía en las marionetas como actores o performers que podían desplegar un rango considerable de emociones, y lo demostró en escena en incontables ocasiones, muchas veces opacando a sus contrapartes humanas –como John Denver, el ubicuo invitado de El show de los Muppets. Vaya, una marioneta de Henson lo habría hecho mejor que Christian Bale como John Connor o Bruce Wayne… pero esa es solo mi opinión. Y ya.

Nuestros respetos, maestro.