The Lovely Bones

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Solamente 15 minutos le bastan al maese Peter Jackson para hacer que una muerte, por demás anunciada, nos parta la mandarina en gajos. Este es el tiempo que se toma para presentarnos a Susie Salmon (Saoirse Ronan) como lo que es en verdad: una teen cualquiera. Una teen setentera, claro, y también alguien que a sus escasos 14 años ya había salvado una vida (la de su hermano), pero al fin y al cabo una teen como cualquiera. Completamente normal, fastidiosa, soñadora, metida en clubs de cine y en la onda fotográfica, con un papá que se parece a Dirk Diggler (Mark Wahlberg extrañamente no tan pínche) y una mamá cumshotera (Rachel Weisz). Con 2 brothers, con amigas, con su típico crosh de escuela y con sus broncas clásicas de la pubertad/adolescencia. Resumen: una de esas personas que menos nos imaginamos como víctimas de una desgracia, quienes tienen toda su vida por delante, llenas de sueños y aspiraciones reales o fantasiosas. Todo esto lo muestra Jackson en 15 minutos, después de los cuales,  Susie Salmon (sí, like the fish) es asesinada. y, aunque ya sabíamos esto, su muerte es uno de los momentos más ojetes del 09 cinematográfico. Y eso que ni siquiera se ve.


Si algo tiene The Lovely Bones es una dirección exquisita, lo cual resulta natural si pensamos en quién es el que está detrás de la lente. Aquí si sentimos a la sociedad americana de principios de los setenta (eh, Lee Daniels), aquellos tiempos en los que las niñas desaparecidas no estaban en los embases de leche y nadie podría llegar siquiera a imaginar a un asesino serial con predilección por las adolescentes. En ese sentido, la sociedad americana era más inocente. Y supongo que aún lo es, como todas. Durante toda la proyección no pude apartar de mi mente aquello de que, histórica y culturalmente, la muerte de un menor se considera un fracaso de la sociedad, un pecado capital contra la propia naturaleza que nos lleva a cuidar a nuestros infantes, a las siguientes generaciones. Un cataclismo evolutivo, pues. La parte medular de la película es la forma en la que la típica familia americana de Susie trata de sobrelleva este pedo. El papá se obsesiona con los posibles culpables; la mamá termina escapando a una granja, perdida en el culo del mundo, solo para no enfrentar su dolor; sus hermanos se pierden en ensoñaciones y se contagian de la paranoia paterna y el hogar de la familia Salmon (si, like the fish) queda al mando de la abuela alcohólica y rocanrolera (Susan Sarandon). Great. Mientras esto pasa, se desarrolla el paso de Susie por una especie de Limbo, en medio de los 2 mundos y con un decorado que se puede crear a conciencia, gracias a los recuerdos de la vida pasada y con un look tipo video de Bjork y muchos elementos simbólicos que me gustó ver ahí. También está el asesino, sigiloso y en apariencia normal, cuya historia se desarrolla a la par del detective encargado del caso (Michael Imperioli, extrañamente poco sobreactuado).

La cita se llena de muchos elementos  y, cosa rara, nunca profundiza en ninguno. Creo que los mejores momentos son los que dan Wahlberg y su familia, en post de regresar a la normalidad. Recuerdo particularmente una línea de Al Pacino dicha en The Insider, aquella enorme cita noventera del no menos enorme Michael Mann. "Quiénes son estas personas?" le preguntan a Pacino, quién no duda en responder: "Ordinary people under extraordinary pressure, Mike. What the hell do you expect? Grace and consistency?". Así es la familia Salmon: ordinaria. Y, bajo estas extraordinarias circunstancias, hace todo lo bueno y lo malo que se podría esperar que las personas normales hagan. No me imagino cómo se ha de sentir que te asesinen a una hija, pero creo que la actuación del otrora Diggler nos acerca un poco al dolor incomprensible que esto podría causar en un hombre. Por momentos todos están al borde del abismo, pero logran salir de ahí gracias a su unión y a esa pequeña cosa que se llama olvido. Y es que a veces debemos avanzar hacia adelante a huevo. Y sí para esto hace falta una madriza monumental o una temporada en un campo de cosecha olvidado de Dios, pues bienvenido.

Técnicamente, la película es perfecta. El trabajo visual realizado en las escenas de Susie en el Limbo es maravilloso, melancólico y mágico en el amplio sentido de la palabra. La dirección es soberbia, pausada, meticulosa; y la cinta, además, posee 2 secuencias de tensión verdaderamente magistrales. Aun así creo que la trama jamás llega a atrapar a espectador común, creo que la parte trhiller es floja y jamás llega a ser verdaderamente obsesionante el pedo de que el asesino "lo volverá a hacer" o aquello de que "hay que detenerlo". Creo que los actores están muy bien aprovechados, pero muchos momentos "reales" se ven opacados por cosas que pasan "in the beyond". Y la verdad es que creo firmemente que el final es desacertado. Pero... eh, bueh, el soundtrack es bueno, je.

Ya, en serio, de verdad se entiende la calificación de 6.7 que tiene en el imdb. En realidad es una película que se siente, no se comprende; es sumamente emocional. Muchos momentos le hablan a nuestra alma directamente. Muchas cosas pasan en esta película que solo pueden ser comprendidas por ciertas personas (en su mayoría mujeres) que se encuentran sensibles al momento de verla. La amiga que me acompañó a la función lloró y sé que ella podría decir muchas cosas sobre The Lovely Bones que a mí jamás se me ocurrirían. Pero no creo que esto deba espantar al público normal. La película es 200% recomendable por todas la cosas buenas que hemos mencionado (dirección, actuaciones, trabajo visual, etc.), aunque no deben esperar batallas épicas en los Campos del Pelennor ni finales de "giro de tuerca". En serio, deben verla. No se arrepentirán. 

Precious: Based on the Novel 'Push' by Sapphire

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Lo primero que me vino a la mente cuando los créditos finales de esta movie invadieron mi campo visual fue el de: "mierda, esta es la película que necesitan ver todos los quejumbrosos que conozco para que de una buena vez se den cuenta de que su vida, de hecho, no esta táaaaan mal". Y es que la vida de Precious (Gabourey Sidibe), chica afroamericana y con un grave problema de sobrepeso, de verdad sí que es una mierda en toda la extensión de la palabra.

Para empezar tiene 16 años y ya esta embarazada de su segundo hijo, ambos producto de las violaciones de su padre. Además, la gente en la escuela la trata de la verga, es casi analfabeta (a pesar de estar casi por terminar la higt school), vive en un chiquero y en un barrio bravo con mayúsculas; su madre (Mo'Nique, enoooorme!) la trata como basura, la golpea cada 5 segundos (madrizas de verdad, no estupideces) y la hace sentirse peor que la caca que se avienta por las mañanas. Así la vida de esta chica, que a lo único que aspira es a engañar al Servicio Social gringo para que le den ayuda del Estado, que le permita medio ir capeando el temporal. Ya cuando estas en esta parte de la película dejas de preocuparte de que esta sea una de esas cintas genéticamente diseñadas para hacerte sentir mal, ya que forzosamente tiene que haber un final feliz o un cambio para bien. Digo, en este punto, aunque los talibanes secuestren a Precious y le corten la cabeza en un video difundido por la BBC, será un cambio para bien y dirías: "bueh, al menos salió en la tele". Neta, la vida de esta chica de Harlem no puede empeorar.

Es entonces cuando entramos en la segunda parte de la película, la parte en la que de verdad nos cae el veinte de que Oprah es la productora. Los del Servicio Social mandan a Precious (a quién corrieron de la escuela, por cierto) a una especie de regularización para niñas problema en la que de verdad vemos lo xodido que esta el sistema educativo público de Estados Unidos, donde la indiferencia parece reinar sobre todas las cosas (aunque el mexicano no es ni por mucho mejor, sino todo lo contrario). Precious le agarra el gusto a ala lectura/escritura, se hace de amigas y va formando una especie de escudo protector en contra de su madre y sus constantes bombardeos nucleares a su autoestima. Se da cuenta de que vale algo, sniff. Pero por otro lado, las tragedias no dejan de aparecer en su vida, hasta un punto que dices: "no mames, ya! que se muera y que descanse!". El final es de esos finales que le gustan a lo que es el gringo, que exaltan el sueño americano ("hey, si alguien como ella, a pesar de lo que ha pasado, tiene ganas de sobresalir; por qué tú no?"), pero no deja de ser adecuado.

En cuanto a aspectos técnicos, la cinta me sacó de onda. Según se desarrolla en los setenta, pero el director (Lee Daniels) no nos hace sentir que en verdad estamos en los setenta, no se ve una auténtica ambientación, más allá del uso de música de la época y de que nadie habla por celular; de ahí en fuera podría decir que es una película actual y nadie le echaría en cara nada. Las tomas son cerradas en su mayoría, utilizando en recurso cámara-en-mano y primer plano para que sintamos los madrazos emocionales a flor de piel. Lo mejor de la cinta son las actuaciones. Todo el elenco esta increíble, pero sobresalen Sidibe y Mo´Nique por supuestos. Ambas dan la actuación de su vida. Y es chistoso ver las actuaciones/cameos de Mariah Carey y Lenny Kravitz.

En fin, si ustedes son de esa clase de personas que se sienten mal por todo y por todos, no vean esta película ya que los deprimirá cabrón antes del "esperanzador" final. Es una película cruda, sumamente parca y por demás trágica. En términos generales no es nada del otro mundo, pero creo que la actuación de las 2 protagonistas vale el boleto, pero eso me pareció a mi. Véanla bajo su propio riesgo.

The Hurt Locker

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La guerra es una droga. Así reza el principio de la cinta überoscareable del año (bueh, junto con Avatar) y así podría parecernos que és en realidad al llegar a los créditos finales de la misma. Ambientada en la Guerra de Irak, siguiendo las peripecias de un escuadron especial gringo encargado de desactivar bombas terroristas, The Hurt Locker (2009) nos lleva a conocer a una clase de tipos que en verdad conviven diariamente con la muerte, que en verdad cada vez que hacen su trabajo se juegan la vida y estan a segundos de morir despedazados. Y que ese es lo único que disfrutan.

Sé que muchos puristas (muchos puristas mexicanos, de hecho) dirían que la vida de todos nosotros es igual. Que estamos en una sociedad en la que retirar dinero de un cajero automático es una actividad de alto riesgo y que a cualquiera lo pueden matar o de menos asaltar y ponerle una madriza. Y estoy de acuerdo, en parte. Pero de lo que se trata la película es de mostrarnos que hay weyes genéticamente diseñados para el peligro, que lo disfrutan en grado sumo, quiza porque es lo único que les llama la atención. La movie retrata a varios hombres del escuadron antibombas, la mayoría de los cuales ven a su entorno como un pesadilla, un lugar totalmente extraño y peligroso, donde cualquiera es enemigo y a la vez nadie lo es, donde no existe el blanco y el negro absolutos. La mayoira de los soldados que conocemos solo quiere irse a casa, tener un hijo, abrazar a su pareja, despertar. Pero no el personaje principal, no el SSG William James (Jeremy Renner, excelente). Para él, y los tipos como él, la guerra es solo el campo donde se expanden verdaderamente sus emociones, donde se sienten realmente vivos, el combate y la adrenalina de la acción se convierten en lo único que aman. No importan los lazos que tengan con el mundo, no importa el daño que hagan a las personas que los rodean, ellos solo viven para hacer lo que les gusta hacer.
 
La directora (Kathryn Bigelow, ex de James Cameron y directora de Poink Break, entre otras), nos regala esta pieza de acción inteligentemente dirigida. Mesuradamente nos mete de lleno en el pedo, congela el tiempo en los momentos precisos para despues soltarnos el madrazo a todo lo que dá. La fotografía intenta por momentos parecerse a las ya típicas tomas-cámara-en-mano-tipo-documental, pero se combina perfectamente con un CGI enorme, con unas panorámicas realmente bellas y aterradoras del desierto irakí y de la claustrofóbia vivida en los callejones de Bagdag. El guión es directo, duro y crudo; no se mete en cosas innecesarias y se cierra de forma magistral, aunque predecible. Pero aún así es una de esas películas semidesconocidas que se convierten en clásicos, tanto para los remilgosos del cine como para los fans ocasionales en busca de la película de acción que van a ver el fin de semana. No sé  si en verdad merece tantas nominaciones, ni si las ganará todas (cosa que no creo), pero en verdad es una gran gran película, con muchas lecturas de fondo sobre la adicción y esa cosa que nos gusta llamar guerra. Deben verla.