Please Please Please, by Shout Out Louds
Sí, ya es viernes.
Sí, ya es viernes.
No tengo que decir que la primera vez que vi Watchmen me encantó. Y no tanto por los efectos o por las madrizas (que son cosas muy buenas en realidad), sino por su auténtico fin de presentar, bastante resumida y editada, una de las mejores historias del siglo XX en un formato amigable. En realidad creo que yo si fui uno de los pocos que entendió la broma: la película de Snyder (geniecillo visual, todo hay que decirlo) era solo un comercial de 2 horas y media para que la gente leyera la obra inmortal de Alan Moore. Y, como tal había que verla y disfrutarla.
Entiendo, aún así, porqué no le gusta a mucha gente, sobre todo a los fans de la novela gráfica que se lo tomaron todo demasiado en serio. La película, cinematográficamente hablando, carece de ritmo casi siempre. Jamás fluye de manera adecuada y es aburrida por momentos. Y claro que muchos de los grandes diálogos dramáticos que nos estremecieron en papel perdieron un tanto de su fuerza en la pantalla. Y claro que jamás se le iba a dar gusto a todos los fans por la necesariamente resumida historia. Narrativamente, The Dark Knight es mucho mejor en ese sentido. Ya no digamos Spidy 2 o Iron Man.
Pero vamos, creo que Watchmen tiene cosas increíbles, entre ellas su escena de créditos iniciales. Creo que es lo que todo el mundo alabó de esta cinta (junto con las nalgas de Malin Akerman, pero esa es otra historia). Esta secuencia es... puta, simplemente sorprendente y evocativa y culturalmente deliciosa y nostálgicamente maravillosa. Probablemente mis créditos iniciales favoritos ever.
Y sí, nunca lo olviden: The Times They Are a-Changin'.
...caricaturas ochentera. Why? Es qué en verdad ya estamos en la Edad de la Nostálgia? o solo tenemos muy poca cultura general?
Si esta cagado, no digan que no.
Songs of The Departed (2006).

Me encantan las películas sobre el diablo, sobre los mortales que se atreven a jugar los intrincados y tenebosos juegos del Daemonio, cási siempre con consecuencias dramáticas para ellos, como la pérdida del alma (que narrativamente puede traducirse como la conversion del infortunado en un ser eternamente miserable). La nueva película de Terry Gilliam retrata el juego entre el diablo y el infortunado doctor del título, un juego cambiante y terriblemente eterno, que termina afectando a más personas que los participantes originales.
Lo que más me sorprendió de la cinta fue su capacidad para crear mundos visualmente bonitos y en los que elementos budistas-cristianos-judios-egipcios y arábigos combinaban de manera natural, dotando muchas escenas de un simbolismo profundo e intuitivo y armonico. La fotografía es muy buena, aunque el CGI es ambiguo, por momentos luciendo espectacular y por muchos más muy chafa. El guión es bueno, aunque parece perder el rumbo durante un rato pero al final termina resolviendose bastante bien. Pero creo que lo mejor son las actuaciones, sobretodo la del maese Tom Waits como el Príncipe de las Tinieblas (extraordinario!) y la del desparecido Heath Ledger.Creo que es una película hermosa, rara y muy a la Monty Python. Creo que el guión tiene muchos momentos que dan para prufundas lecturas. Creo que el simbolismo de algunas escenas es increible. Creo que es 100% recomendable si son fans de Gilliam. Y si no, de todas formas la pasarán bien. Creo que es una gran película. Y ya.
Creo que ya había mencionado en un post anterior que amo Gladiator por marcar un antes y un después en lo que a batallas monumentales en el cine se trata. Nada se había visto antes como la madriza contra los germanos. Y después ya nada volvió a ser igual. Ahora, a 10 años de distancia de eso, entré a un cine para ver una nueva cinta épica con Ridley Scott en los controles y Rusell Crowe en el rol principal. Y si bien no salí tan extasiado como siempre (repetir ese momento era simplemente imposible), sí salí sumamente contento de la sala, todavía impactado por las imágenes y las belleza brutal de las batallas.
Robin Hood (2010) cuenta la historia del nacimiento de la leyenda del ladrón del bosque de Sherwood, pintándolo como un arquero más en el ejército de Richard I, quién sobrevive a la Tercera Cruzada y hace desmadres en Francia y se empeda y se divierte con sus panas y tiene cierto gusto por la estafa. Gracias a esto último se coloca a sí mismo y a un grupo de amigos a la cabeza de la comitiva que anuncia la muerte del Gran Corazón de León en Inglaterra, lo que lo pone en una posición un tanto incómoda al desatarse la lucha de poder por la isla y su nueva administración. También aprecia de primera mano la injusticia y el despotismo de la clase gobernante, mientras usa otro nombre y otra vida. Creo que esto es lo más que puedo explicar la trama sin caer en la tentación de soltar spoilers indiscriminadamente. La historia es estupenda. Con claras inclinaciones shakesperianas, llena de humor y de enredos propios de las mejores comedia del gran genio isabelino, viene además recatada de todo el sabor del la Isla. Desde las cabalgatas por los campos refulgentes hasta la exploración de los bosques eternos, la niebla y el rió y el corazón del pueblo reunido el pub, todo está contenido en la historia y ejecutado de una gran manera, haciendo un enorme trabajo con detalles deliciosos como el uso de los acentos y los juegos de palabras (A good knight?/ It was short but sweet./ No, I meant: he was a good knight?). La dirección traduce todo esto en planos exquisitos, un banquete mismo para los ojos. Y las actuaciones son fenomenales. Crowe se siente un tanto raro con el acento, pero esto solo es en los primeros minutos, ya que después se amolda naturalmente a él, aunque un Robin más risueño no hubiera estado mal, pero en fin. Cate Blanchett es simplemente la mejor Lady Marion de la historia del cine y Léa Seydoux como Isabella esta pocamadre. Pero creo que en su conjunto, lo que se lleva las palmas son las batallas. Son hermosas, terribles y frías. Las muertes son inesperadas y se sienten frescas, mostrando lo que en verdad pasaba en el asedio de un castillo o en un desembarco enemigo. Realmente me sorprendieron. Esta es una película hecha con toda la maestria de Scott, del calibre de la ya mentada Gladiator o Blade Runner. La obsesión por el detalle es enfermiza, la cámara mostrándonos la sangre y el sudor es obscenamente real y el humor es xodidamente humano. Creo que en verdad tiene que ser contada entre las obras top del director británico, además de que su historia de derechos civiles le puede granjear la simpatía de la Academia en la próxima entrega de los Oscar. Es un win. Deben verla.
Fui a ver Iron Man con el alma llena de incredulidad hacia las películas basadas en cómics, cortesía de Sam Raimi y su apestosa Spider Man 3. Y no pude salir más contento de la sala. Aun ahora, la primera parte de Iron Man me sigue encantando y es de esas películas que puedo ver seguido sin que decaiga el humor o la acción. Es genial, en una palabra. El viernes 30 de abril del presente año fui a ver la segunda parte de la saga fílmica de Tony Stark (Robert Downey Jr.) y su alter-ego metálico con el hype hasta la punta de la cabeza engelada gracias a la publicidad y a los trailer y al twitter del maese Favreau (síganlo aquí). Y aunque esto muchas veces no es garantía de nada más que una decepción mayúscula, esta vez el hype se vio recompensado. Salí de la función IMAX con mi vaso de War Machine y rodeado del ruido de una bola de escolapios y completa y absolutamente feliz. Iron Man 2 rockea.
Rockea desde el soundtrack hardcore, aunque no soy fan de este tipo de música, la selección de los temas se me hizo por demás acertada (aunque una rola original de AC/DC no hubiera estado nada mal, pero bueh). Ya desde la primera secuencia vemos lo que nos espera a lo largo de la proyección: el choque entre el superhéroe más cool de esta galaxia y sus alrededores (lo siento Spidy) con sus millones y sus juegos de luces y sus Iron Chiks y su ego a todo lo que da, en contra de Ivan Vanko (Mickey Rourke) y su armadura home made y su look de Charles Bukowski y sus deseos de venganza. En casa, Tony Stark trata de convencer al gobierno de que él es lo mejor que le ha pasado al planeta desde la llegada de la mujer (in your face, Maxim!) y que lo único que deben hacer los burócratas y militares es dejar la seguridad nacional en sus manos, por lo que se niega a compartir su tecnología argumentando que el resto del mundo está a años de copiarla exitosamente. Mientras sigue con su actitud de rockstar de la primera película, ahora resaltada con una espectacular Expo organizada para encontrar las nuevas y mejores ideas para hacer un mundo mejor, pero que solo es una actitud propia de su conciencia de paulatina muerte por envenenamiento debido a una sustancia corrosiva proveniente de la misma unidad que alimenta el traje y lo mantiene vivo. Con esto en mente, nombra a Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) como nueva CEO de su compañía, contrata a una secretaria enigmática y obscenamente hermosa (Scarlett Johansson), pone de malas a su amigo Rhodey (Don Cheadle) y parece dispuesto a vivir al máximo y acabar con su propia vida antes de que lo haga su sangre envenenada Y es en este, su peor momento, cuando se cuza con Vanko. Después de la primera batalla en Mónaco, el mundo literalmente se vuelve en contra de Stark, debido a que todos consideran que los engañó con aquello de que nadie podría copiar su tecnología y bla bla bla; el ejercito esta a 2 segundos de entrar a su casa y llevarse todo su trabajo y él sigue en su propio y privado proceso de autodestrucción hasta que Rhodey le pone un alto y Nick Fury (Samuel L. Jackson) y la secretaria misteriosa tratan de encausar su trabajo hacia su propia supervivencia. Por otro lado, Vanko encuentra un mecenas rico y lo suficientemente resentido como para poner en sus manos todo lo que él necesita para su propia y privada vendetta. Así es, más o menos la trama. La verdad es que la historia es increíble. El espíritu del Tony Stark alcohólico y completamente autodestructivo de los cómics se encuentra aquí, aunque un mucho más maquillado y fresa, pero ahí está. Durante buena parte de la cinta el espíritu de superhéroe de la parte final de la primera parte le vale pito a Stark, quién solo busca beber y coger mientras pueda. Y aún así nos sigue cayendo súper, nos sigue provocando envidia y a cada minuto se afianza como el role model perfecto. Y su evolución no demerita en nada la imagen del principio. Su vida encuentra un nuevo reto, una nueva obsesión como la que le salvó la vida en aquella cueva llena de terroristas. Y ahora sí tienen un rival de su altura, alguien que iguala su deseo de vivir con su deseo de matarlo. Ivan Vanko es un personaje grandioso, misterioso como el que más, con un dolor palpable y una frialdad de muerte. Y Rourke lo hace increíble como él, siendo cagado cuando tiene que serlo o siendo simplemente un culero con la sonrisa más enferma que se recuerde. La violencia no es explícita, pero se intuye de gran manera; la acción atrapa y roba el aliento y el humor es magistral, con gags memorables y quotes a la altura. Scarlett lo hace bien, hasta una de sus detractoras por naturaleza la aplaudió. Happy Hogan (Jon Favreau) por fin es como el Happy Hogan de los cómics y esta muy cagado. La génesis de War Machine se da de manera natural, ya que no es producto de aquél "next time, baby", sino de la personalidad de un militar acostumbrado y programado para poner el deber por encima de todo. Y las madrizas son supremas. Con estos elementos, Jon Favreau logra armar una película de cómics casi perfecta, coronada de grandes actuaciones y una dirección vertiginosa. Pero, como todo, tiene sus fallas, que son casi tan menores que hasta da pena mencionarlas, pero aquí van. De entrada me parece que la última madriza con Vanko es demasiado corta y demasiado predecible, aunque no por eso menos violenta. Aún así unos minutos más de golpizas no hubieran estado mal. También me sorprendió que muchas escenas del trailer no vinieran en el corte final, como aquella en la que Stark enseña a disparar a la güera de Vannity Fair y en la que Missis Potts besa el casco metálico antes de lanzarlo de un avión. Porqué no incluirlas? Creo además que la génesis de Vanko es confusa, ya que cuando lo detiene la policía francesa dicen no haber encontrado nada en su registro de huellas, lo que resulta confuso si creemos en la hipótesis de que es un ex físico y ex presidiario, pero bueno. Tampoco me gustó la forma casi infantil con la que Fury trata de destruir la imagen de Anton Vanko, tachándolo simplemente de ambiciosos. Me parece que la relación entre los primeros Stark/Vanko merecía un capítulo aparte, posiblemente provechoso para la historia en sí. Paltrow es hermosa, pero creo que un programa de Cristina tiene más chispa y es menos difuso que ella. Y creo que es todo. Todo lo demás vale mucho la pena en la película y esta aprovechado de manera perfecta. Aún así no creo que esta sea la mejor película basada en cómics ever made. Pero eso al final tiende a no importar. Esta es una película sorprendente y sumamente divertida, que tipos como Michael Bay deberían estudiar cuadro por cuadro para entender cómo filmar secuencias de acción memorables. Es perfecta para explotarla en merchandise cada vez más absurdo, pero también digna de horas de plática amena y análisis inútil. Es de esas películas que se tiene que ver forzosamente en el cine (TIP: quédense hasta que los créditos finales terminen), pero que te hacen feliz una madrugada en la que te la encuentras por HBO. En definitiva, es una de las mejores cintas de verano que he visto. 100% recomendable.Quizá la mejor rola del OST de Whip It. Bastante melódica y un tanto triste, ademas de evocativa; me gusta la voz de la cantante. Disfrúten el momento pop del día!
Esta es la primera película como diretora de la ahijada de Steven Spielberg, la niña de E.T., la actríz que apareció desnuda en una edición noventera de Playboy adquirida por mi en los albores de la secundaria, la que confesó haber consumido alcohol a los 8 años y cocaína a los 11, la que últimamente nos habia llenado la pupila con sus papeles de mujer madura y divertida y gordibuena, una de las 3 nuevas Ángeles de Charlie. De Drew Barrymore pues. Yo la ví porque estaba aburrido y por Gatito Orgullo, la verdad. Poco me interesaba el debút como directora del mentado personaje femenino del chou-bisnes gringo, pero la verdad me sorprendió muy gratamente esta ópera prima.
Whip It (que aquí en México se llamó Chicas sin Freno o algo así) cuenta la historia de Bliss (Ellen Page), una chica de 16 años que vive en un pueblo rascuacho a las afueras de Austin, a quién su mamá pone a competir en cuanto estúpido concurso de belleza haya, quién tiene un padre completamente afuera de la foto, una hermana pequeña que sí se tragó hasta la última gota de filosofía materna, una amiga con la que trabaja en un dinner y un sentimiento de no pertenencia 24/7. Ella es una outsider, alguien que no encaja en ninguna clasificación de su pueblo, en ningún lado. Pero el destino (personificado en una propaganda puesta en un local de mala muerte donde lleva a su madre a comprarle zapatos) la lleva a conocer el roller derby y a encontrar su elemento. Este básicamente se trata de un deporte rudo, en la que patinadoras con minifalda tratan de bloquear a otras patinadoras con minifalda (aunque ademas con estrellas en el casco) que intentan pasarlas para anotar puntos. Y aquí tenemos golpes, velocidad, adrenalina y carne en un solo paquete. Bliss se siente en casa con sus amigas mayores, con su equipo acostumbrado y contento de ser el número 2 de todas las competencias (que son solo entre 2 equipos, por cierto) con su entrenador desesperado porque alguien lo escuche, por los gritos del público y por la vida que respira en cada ronda del derby. Claro está que para entrar en el equipo debe decir un montón de mentiras (a sus padres, a sus compañeras, a su novio rockstar...) que tarde o temprano terminarán explotandole en la cara, pero el guión (escrito por una tal Shauna Cross, quién tambien escribió la novela original) nos presenta esto como un proceso de autodescubrimiento sumamente natural, que todo el mundo ha experimentado. La película, que bien pudo haber resultado una basura digna de televisión abierta, extrañamente se coloca en un buen nivel, principalmente por la actuación de Page (cuyo nombre en el derby es Babe Ruthless). Su confusión es casi palpable y su alegria es contagiosa; en realidad la vez como una chava de 16. El guión es completamente humano, completamente normal; las discusiones con los padres no son morbosas, sino cotidianas, creo que todo el mundo ha dicho o a recibido ese tipo de palabras. La fotografía es excelente (cortresía del maese Robert D. Yeoman, otrora colaborador de cabezera de Wes Anderson). La forma de filmar las competencias es acertada, inclinandose más por la acción y la velocidad que por la sensualidad involuntaria (que tambien hay, por que no). En realidad la dirección es sobria y de buen gusto, dejando que los colores y los personajes pongan la admósfera y decidan hacia dónde se debe mover el plano. Y, por cierto, los personajes son encantadores. No solo Bliss, sino tambien su amiga gordita y obsesionada con su educación o sus compañeras de equipo, cada una con una motivación especial y una actitud completamente cool que hace que hasta la villana (Juliette Lewis) resulte simpática.Al final la cinta cumple su objetivo de ser un gran entretenimiento y ademas ser una de esas películas que te dejan contento sinceramente. El ultimo shot de una Babe Ruthless sonriente nos habla de su perceptible crecimiento, de su evolución. Ella ya es alguien que ha encontrado su lugar en la vida, su pequeña esquina en el mundo, y eso es algo que mucha gente jamás logra. No hace falta ir a la universidad, trabajar, tener hijos, trabajar más, retirarte y morirte para ser una persona completa; lo único que hace falta es ser felíz. Y en el gran orden de las cosas eso es lo único que importa. Es muy recomendable. Y el soundtrack es bastante bueno. Un win.