Breakfast On Pluto, by Don Partridge
Hoy me siento muy felíz... extrañamente felíz. Y sigo esperando a que estallen las bombas.
Hoy me siento muy felíz... extrañamente felíz. Y sigo esperando a que estallen las bombas.
Si creemos que existe una especie de karma en el futbol (Juan Villoro creé que sí), éste se tardó 44 años (días/horas más, días/horas menos) en equilibrarse para ingleses y alemanes. Sé que muchas personas pensarán que esto es exagerado, que de ninguna manera se puede comparar al gol fantasma de Wembley con el gol que simplemente no quiso marcarse en Cape Town el pasado fin de semana. Y en cierto punto tienen razón. Aquella era una final y aquí "sencillamente” era un partido de octavos. Pero claro que el Mundial significa mucho más ahora que en la loca loca década de los sesenta. Económica, social y hasta políticamente, el Mundial de Futbol tiene un peso infinitamente superior en nuestros días, por lo que muchos afirmarían por lógica que, en nuestra extraña época, el error arbitral fue más desastroso ahora. Aparte de que este partido significó la última aparición en mundiales de "La Generación de Oro" inglesa. Jugadores como Frank Lampard, Steven Gerard, Joe Cole y John Terry no estarán presentes en Brazil 2014, por lo que se pierde a la que es quizá la generación más brillante de centrocampistas británicos sin que jamás hicieran nada en Copas del Mundo. El mejor medio campo del que se tenga memoria simplemente fracasó para siempre. Y sí a esto le aunamos la humillación de ser goleados 4-1, el sentimiento de que Rooney y compañía jamás jugaron bien, la contratación de Capello y tener a Beckam en el banquillo, la eterna cuestión de los hubieras y el sentimiento de que un error arbitral nos privó de lo que bien pudo ser un partido épico y el factor de que el equipo rojo que saltó a la cancha para comerse 4 goles teutones sean los representantes de la liga más cara del mundo y que ni siquiera llegaron a ser una de las ocho mejores selecciones... bueh, creo que sí, el karma sí se equilibró el pasado domingo.
México no tuvo que esperar mucho para su equilibrio dentro de la espiritualidad pambolera. Solo 9 días, de hecho. Cierto, el error arbitral fue, si se cabe, más grosero del cometido contra los de la Isla esa misma mañana (no fue un muy buen día para el arbitraje, me cae), sobretodo si le agregamos el hecho de que todos en el estadio lo vieron en las pantallas gigantes, pero díganme algo: qué no el gol del Chicharito contra los franceses fue en fuera de lugar también? Cierto, es una jugada sumamente apretada, pero según las reglas del deporte está adelantado. Por lo tanto ese gol no debió contar, como tampoco era penal el contacto contra Barrera dentro del área de los galos. En ese entonces nadie protestó (incluso un comentarista bendijo dichos errores diciendo que "ya nos tocaba", jeje) y pues ahora sería bueno hacer lo mismo. Hay que aceptarlo: Argentina es una mejor selección que la mexicana, ya no digamos hombre por hombre sino que después de ver tirar la toalla al Vasco muchas horas antes del juego, bien podemos decir que también son un mejor conjunto. Claro, en el eterno terreno de los hubieras bien podemos aventurar que sin aquél error arbitral el partido hubiera sido más peleado, más competido, más emocionante e infinitamente menos humillante; pero creo que las cosas siempre ocurren por una razón. Quizá eso evitó que la gente linchara a Javier Aguirre a su llegada al aeropuerto Benito Juárez, evitó que un loco armado se cargara al pobre Osorio, evitó que la gente buscara a los verdaderos culpables del fracaso nacional y pudiera ver una verdad que no creo que les guste mucho. Sí, las cosas siempre ocurren por una razón.
Pues sí, la verdad es que estas 2 eliminaciones me pusieron un tanto emo. Los ingleses eran mis gallos y pues soy mexicano, lo que convirtió a la tarde del domingo en una curiosa peda enfundada en mi playera del Manchester United y que combinaba a José Alfredo Jimenes y a Blur por igual. Y lo de los koreanos y japoneses tampoco estuvo muy chido que digamos. Y así llegamos a la parte seria del campeonato, donde se separan los niños de los hombres. Mis pronósticos son que los uruguayos pasarán sobre Ghana, que Alemania nuevamente dejará tendidos a los argentinos (otro
la implementación de las repeticiones instantáneas o demás uso de la tecnología en beneficio del juego, pero creo que eso está de más. Ambas jugadas polémicas son demasiado claras para ser sometidas s cualquier otro tipo de criterio. No son tan necesarias las cámaras en el soccer, sino que se necesitan urgentemente de buenos árbitros. Y eso sí es algo difícil de hallar.
Hace cuatro años la vida era más simple para Javier Aguirre y para Diego Armando Maradona. Y también para mi, pero ese no es el punto. Hace cuatro años, para el partido de octavos de final entre argentinos y mexicanos, Aguirre era el analista estrella de TV Azteca. Él vio ese partido desde el palco de transmisiones del Zentralstadion, en Leipzig, desde dónde Maradona (ubicado en un lugar privilegiado del mismo inmueble) celebró el golazo de Maxi Rodríguez con el que los nuestros quedaron tendidos. En ese entonces Jorge Campos era uno de los auxiliares del técnico nacional y ahora el cabrón hace el ridículo con el micrófono durante cada partido, curiosamente para la televisora de Ajusco. Ahora el Pelusa es el hincha número 1 de su selección, mandando y animando desde la banca con su pinta de mafioso/profeta de Pare de Sufrir y con su Messias en el campo, y el Vasco comanda los hilos de la Verde. Eso se llama paso del tiempo. En ese entonces el timonel nacional era el poco o nada cándido Ricardo Lavolpe, quién gracias a su carismática personalidad tenia a la prensa en contra suya desde el inicio de su proceso y para ese partido tenia toda la incredulidad del afición. Si creen que ahorita se siente un ambiente pesimista, créanme, hace cuatro años era peor. Y es que entonces no se había hecho una buena Copa. Se le había ganado a Irán, se había empatado con Angola y se había perdido con Portugal. Mismos resultados que en este Mundial, solo que sin el extra de la victoria a un "grande" y con el penal fallado de Omarcito Bravo todavía grabado a fuego en nuestra cabeza. Nadie se esperaba que ese 24 de junio los verdes "hicieran historia" como se eslusa por todas partes hoy en día. Vaya, estoy seguro que ni ellos mismos esperaban dar la campanada. Pero estuvieron a punto, pusieron en jaque a los albicelestes y se fueron del Mundial con su mejor partido disputado. Así es: jugamos como nunca y perdimos como siempre.
Hace cuatro años un joven Andrés Guardado debutaba en mundiales, precisamente durante dicho cotejo, alineando como titular y sorprendiendo a propios y extraños primero con su mera presencia y después con su habilidad. Jugó alrededor de 60 minutos y salió por lesión, pero conquistando a cierto club español que poco después lo haría internacional. Mañana es posible que no lo veamos durante el partido de la historia, quizá por cosas extracancha o lo que sea. Ahora el joven maravilla es Pablo Barrera, quién al parecer se quedará en Italia. Hace cuatro años un joven delantero procedente del Rebaño Sagrado se convirtió en el consentido de los medios y el público con 2 goles en la Copa FIFA de Alemania, pero después sufrió el escarnio público con un error comprensible pero imperdonable según la lógica del pambol. Era Omar Bravo, quién ahora tiene suerte de alinear de titular en su equipo de siempre, pese a su corta y desafortunada aventura europea. Ahora la maravilla chiva es el Chicharito Hernández, quién ya leva un gol en el torneo. Y como parece que se repiten muchas cosas, es él a quién le falta un gol y un error garrafal. Ambos sucesos pueden ocurrir mañana. Hace cuatro años perdimos, esta vez todo parece indicar que así será nuevamente. Hace 8 años a vida era más simple. En ese entonces Francia (quién llegaba como campeón defensor al Mundial del 2002) perdió un partido increíble con un equipo semidesconocido en el ámbito internacional. Entonces Zinedine Zidane, su máximo referente en el medio campo, no alineó en los 2 primeros juegos de la fase de grupos por una lesión que le costó aparecer hasta e tercer partido, cuando la eliminación era prácticamente un hecho. El campeón se fue en la primera ronda, junto con otro gran candidato, Argentina, y una selección de la que se esperaba más (Nigeria). En este Mundial, Andrea Pirlo, el genio italiano de medio campo, sufrió una lesión antes del inicio de la justa mundialista, por lo que no pudo alinear durante los primeros jugos del campeón defensor. Apareció hasta el tercer partido, más obligado que otra cosa, pero ni él pudo salvar a la Squadra Azzurra de quedar fuera en fase de grupos. El campeón se fue en la primera ronda, junto con otro gran candidato, Francia, y una selección de la que se esperaba más (Nigeria). Hace ocho años Korea del Sur y Japón superaban por primera vez en su historia la fase de grupos de un Mundial. Uno de ellos cayó en octavos, pero el otro llegó a las semifinales. En Sudáfrica, Japón y Korea del Sur han superado por segunda vez en su historia la fase de grupos de un Mundial. Uno de ellos ya cayó en octavos, pero no sería disparatado afirmar que el otro bien puede llegar a semifinales. Hace ocho años Senegal se convertía n el segundo equipo africano de la historia en llegar a cuartos de final. Hoy Ghana se convirtió en el tercero que lo logra. Hace ocho años un equipo de la CONCACAF dio por hecho su pase a cuartos cuando se enfrentó a un rival en apariencia cómodo durante la ronda de octavos. Dicho equipo cayó tras recibir 2 goles. Hoy pasó algo similar en tierras sudafricanas. Hace ocho años la fina de a Copa de Mundo enfrentó a las 2 selecciones más tradicionales de la justa en un partido inédito, lo cual comprobó aquello de que mientras más cambian las cosas, más terminan igual. Esta vez puede ocurrir lo mismo. En The Matrix (1999) se menciona que un Déjà vu suele ser una falla en la Matrix (mundo virtual que controlan las máquinas, para los no enterados) que ocurre cuando cambian algo. Y sí esto fuera verdad en nuestra propia y privada Matrix, probablemente tantas “fallas” signifiquen que algo grande esta a punto de cambiar en as redes sociales. Probablemente que cobren por el twitter o algo.Ok sí, estas so glumamadas. Pero son muchas gumamadas, no? Como sea, deséenle un feliz cumpleaños al maese Paul Thomas Anderson. Y, pase lo que pase, ni se les ocurra lucir una playera de Argentina mañana por ahí de las 3: 30 p.m. Al menos que tengan tendencias suicidas o masoquistas, claro.
FUTBOL Y ARTE: EDUARDO CHILLIDA
El arte de Eduardo Chillida se originó bajo los tres palos. Jugó todos los partidos de la temporada 42-43 para la Real Sociedad. En la cancha, el futuro del portero del viento era prometedor; el Real Madrid y el Barcelona le hacían ofertas pero el poderoso impulso para frustrar un tiro de Fernando Sañudo, delantero del Valladolid, le dejó una lesión en la rodilla. Después de cinco operaciones perdió la movilidad y la velocidad en la pierna. Sus manos intactas se ocuparon, entonces, del hierro para forjar el arte que lo convirtió, años más tarde, en el ícono de la escultura moderna. Atrapó en su obra lo que se le escapó en la portería: El peine del viento y el Elogio del horizonte. “En la portería”, se le escuchó decir, “aprendí cosas nuevas sobre el espacio y el tiempo”.
Y seguro la Monica Bellucci esta triste por eso. Quién se apunta a consolarla?
Por si se lo reguntaban, estos tipos celebran esto. Parece que los gringous se estan volviendo, poco a poco, pamboleros. O al menos algunos de ellos. Chéquen como nadie pela a la gordita de enfrente. Culeros...
Es que hay Mundial. Es que es en Áfrika. Es que, a esta hora y en este día, la ciudad esta desierteee...