Happy New Year, by Camera Obscura

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Hey, bienvenidos al último post de año!
 
Y sí, aquí viene lo típico, pero no por eso menos sincero: muchas gracias por leerme, por sus mail y twets y sus clicks. Les diría que ustedes hacen este espacio, pero eso no es cierto. Lo hago yo, para ustedes.
 
Feliz año nuevo! Y si ustedes quieren, nos leemos en 2011.
 

Ya casi es Navidad

John-mcclane

  
Su servidor leyó la frase en twitter hace algunos días: la navidad no apesta, la gente sí. No podría estar más de acuerdo. Esta es la época del año en la que aflora la hipocresía, en la que los jetones se vuelven cursis y los caradepiedra se ablandan y todos aquellos hijosdeputa que conocemos y odiamos de repente se covierten en aquellos tipazos que nos abrazan en la fiesta de la oficina/facultad, deseándonos lo mejooor para esta fechas. Pero como Dios es infinitamente sabio también nos dio el contraste, igual de extremo e irritable: el de los amargados que aplican el plus en estos días. Y es que hay tantas cosas que lo justifican como el trafico del demonio, las filas interminables, los centros comerciales adornados desde mediados de noviembre y si, la hipocresía de todos aquellos que durante todo el año no te tiraron un pedo en la cara, pero que ahora -oh, ironía- solo te saben regalar sonrisas y malas películas en Región 4. Ambos polos están ahí y en cierta medida sirven para arruinarte el poco buen humor que alguno podemos acumular gracias al frio y a los días nublados.
 
Y ellos están ahí. Siempre. Todos los que caen en el exceso, los que convierten las posadas en pretextos para hacerse cagada en un coche a las 2 de la madrugada, los que se pelean en el estacionamiento de los centros comerciales, los que se cuelgan de la regadera el mero 24 de diciembre, los que te mandan el típico mail deseándote "un año lleno de éxitos". Patético. Casi tan patético como nombrar un álbum de Facebook como "de todo un poco". (Ahora que lo pienso tengo que admitir que yo mandé un mail que precisamente contenía esa línea de "un año lleno de exitos". Fail. Pero bueno, yo no tengo un álbum de Facebook llamado "de todo un poco".) Es muy simple alinearse con el cliché justo por eso: porque es simple. Lo más fácil es caer en los excesos decembrinos, en la peda, el abrazo culpígeno, el regalo caro para rellenar vacíos emocionales. Y es que hacer otra cosa requeriría tiempo y esfuerzo y qué hueva, no?
 
Yo pase buenas navidades cuando era niño, cortesía de mis padres. Pero también he pasado muchas del caraxo. Y es que muchas personas creen que esta época del año es perfecta para soltar las netas, para abrirse y sacar lo que traen adentro. Y cuando dicha actitud se mezcla con alcohol... bueh, solo digamos que las consecuencias bien pueden justificar el nacimiento de un nuevo grinch o algo. Por cierto, pensándolo bien siento que lo peor de estas echas son la cantidad de personas que tratan de fingir estar en alguno de los 2 polos arriba mencionados, solo para llamar la atención. Los que organizan el intercambio o los que se ponen pedos primero en la fiesta de la oficina y vomitan en las macetas de la recepción. Gente que simplemente necesita un abrazo o algo. Y bueno, tengo que confesar que muchas cosas personales que pasaron durante la adolescencia me hicieron odiar la navidad. Entonces estos días se pusieron del caraxo y así continuaron hasta este año. Y es que verán, este año ha sido un tanto diferente. Este año tengo la loca idea de tratar de pasarla bien en navidad, para tratar de no arruinarsela a las personas que me rodean y me importan. Quizá, en una de esas, y hasta yo termino pasandola bien. Este año ha sido un buen año y me gustaría tener una navidad a la altura. Y haré todo lo que esté en mis manos para lograrlo.

Y es que, pensándolo bien, no creo que haya nadie que quiera pasarla mal en navidad. Eso tampoco implica que TODO MUNDO desee una Navidad llena de azúcar y miel, simplemente nadie quiere pasarla mal. Muchas de mis navidades malas se debieron a acciones de otras personas, cosas que no podía controlar aunque quisiera. Pero otras fueron por mi, por mi actitud o por mis acciones. Y eso es lo que espero cambiar este año.
 
Y ya que estamos en esto no queda más que desearles sinceramente que pasen navidad que ustedes lleguen a recordar con una sonrisa durante la cuesta de enero. Y también que no haya nadie por ahí que se las arruine. Y si por alguna razón su noche no es muy buena que digamos (toco madera), solo tómense un momento y recuerden a John McClane. Él sí qua la ha pasado del nabo en navidad.
     

The Social Network

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The Social Network (2010) es una película fácil de definir, ya que el solo decir que se trata de un retrato compuesto de todos los elementos de la novela de no-ficción sobre los fundadores de Facebook es competente y hasta cierto punto más cierto que todo lo demás que ustedes leerán en esta reseña y en otras similares. Pero también es una gran verdad decir que dicho retrato periodístico llevado al cine compone una de las mejores películas en mucho mucho tiempo.
 
La película nos presenta a Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) en dos etapas clave de su vida, quizá una más que la otra o quizá no. En la primera lo conocemos como escolapio de Harvard, por ahí del 2004 (que lejos suena ese año, verdad?), con sus pedos con las jevas y su aspecto nerdáceo y, en cierta medida no menos cierta que la otra, su necesidad por destacar. El tipejo es un genio para la computación con un coeficiente intelectual elevado, pero sabe que eso ya no hace destacar tanto como quisiera, por lo que un pequeño accidente en el que se mezclan su blog y varias cervezas, dan como resultado un ejercicio por demás misógino que le hace ver las posibilidades sociales que contiene la internet cuando se mezcla de manera directa con la vida real (ajá, aquello que llamamos internet 2.0). Zuckerberg, repito, es un genio, y eso queda plenamente capacitado con su posibilidad de "ver" la oportunidad, oculta dentro de los infinitos número y símbolos que componen el lenguaje de la programación, comparable en cierta medida con un niño prodigio del ajedrez, que dentro del infinito número de posibilidades que ofrece un tablero logra ver con claridad la ruta que lo llevará a su objetivo. Gracias a esto el tipo no necesita ser un ser social (de hecho no lo es) para dar con el clavo de la idea que en el momento de escribir esto a logrado tener a más o menos 500 millones de adeptos y que vale unos 25 mil millones de dólares. Solo necesita entender las necesidades de sus compañeros, sus conocidos y unas cuantas rutas que los personajes que lo rodean le proporcionan, directa o indirectamente. Él wey tiene amigos o los ha tenido? En mi opinión no. Esto es importante en la trama? Mucho.
 
La historia más menos va así: los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss (ambos interpretados por Armie Hammer), mamones, riquillos, deportistas de alto rendimiento y miembros de la nobleza que abunda en las universidades premium de E.U. contactan a Zuckerberg para construir un sitio de amigos que ofrezca interacción en línea y que sea exclusivo para alumnos de Harvard. Esta, si se me permite decirlo, es la piedra angular de la idea, propuesta en un vestíbulo de la casa de uno de los clubs más exclusivos para los alumnos en la universidad. Un club del que los Winklevoss son miembros y Zuckerberg no. De ahí viene Facebook. Exclusividad. Zuckerberg sabe que pocas cosas se comparan a la sensación de ser aceptados por alguien, de pertenecer a algo exclusivo, de ser valorados. Este es el cimiento de thefacebook.com, el sitio que él crea a espaldas de sus 2 patricios empleadores, gracias a los recursos de su "mejor amigo" Eduardo Saverin (Andrew Garfield). La relación entre ambos es bastante rara y se presta a muchas interpretaciones, pero de eso hablaremos poco aquí. Conforme el sitio va creciendo, los 2 escolapios van reclutando más gente al equipo, a su vez que esquivan los tibios ataques de los Winklevoss y encuentran a un gurú: el legendario Sean Parker (Justin Timberlake, sorprendentemente actuando bien) fundador de Napster. Todo esto conlleva, en un periodo de tiempo realmente corto (tanto en la vida real como en duración del filme), al proceso judicial en contra de Zuckerberg por abuso de confianza, robo de propiedad intelectual y fraude por muchos millones de dólares, que es el segundo momento de su vida que conocemos.
 
David Fincher (director) y su guionista Aaron Sorkin saben que en la vida real los momentos "Eureka" no existen o son extremadamente raros (más raro que encontrar un taxista que no te haga plática), por lo que no retratan ninguno en su película, lo que se presta a numerosas interpretaciones. Sí, Zuckerberg no creó Facebook él solo, pero creo que, históricamente, las grandes ideas jamás han sido resultado del trabajo de una sola persona, exceptuando algunas ocasiones. Menos de las que imaginamos. Y bueno, no es justo pero así funcionan las cosas. Zuckerberg trabaja en su sitio y a su vez utiliza a las personas a su alrededor para después desecharlas en su camino hacia la grandeza individual. El wey es frio, metódico y por demás ojete. Y él lo sabe. Y además sabe que su aspecto de pendejin le ayuda. Sabe que muchas personas confían en él o lo subestiman solo por cómo se ve o lo que creen conocer de él. Si no fuera así su amigo no habría firmado el contrato que lo eliminó del negocio sin consultarlo con un abogado. Su patética defensa ("creí que éramos amigos") es muy débil, pero aún así creo que Saverin es el personaje que logra despertar más sentimiento de simpatía en el respetable. La forma en la que trata a los Winklevoss es la de darles por su lado a toda esa nobleza estudiantil con la que él ha convivido mucho tiempo y que él conoce y en cierto nivel detesta a la vez de que sabe de que nunca fue parte de ella y que jamás lo será. Sean Parker es una figura impresionante que por un momento sentimos que logra ejercer cierta influencia malsana en Zuckerberg, pero éste muy pronto deja ver que no es la clase de persona impresionable que creíamos. O al menos no lo es tanto. La figura que nos queda es el propio Mark, enigmática y tan fría como una mañana de enero en Massachusetts. Hay varias interpretaciones de lo que fue durante esta etapa de su vida o durante toda su vida. Yo tengo la mía y creo que difiere un poco de la del director y el guionista. Veran, históricamente hay 3 áreas de estudio que son semillero de los niños prodigio: la música, las matemáticas y el ajedrez. Las 3 son lenguajes no verbales que han demostrado no necesitar que alguien que no alcanza la madurez social que podríamos considerar "normal" pueda destacar en ellas. Pero cada una requiere de la rápida capacidad de percibir patrones, reglas lógicas y vínculos. Zuckerberg es esta clase de persona. Él nunca ha visto a las demás personas como seres con sentimientos, sino simplemente como herramientas llenas de necesidades. Claro que muchas veces trata de "encajar", pero vemos que en esto falla estrepitosamente. Recordemos la primera secuencia del film, la plática en el bar con Erica Albright (un personaje de ficción dicho sea de paso) en la que la velocidad de las palabras se conjuga con la variedad de conceptos y resulta en un despiadado interrogatorio. Este es Zuckerberg con las personas normales. Y esa es su naturaleza. Supongo que hay personas tanto o más inteligentes que él que si pueden sostener relaciones sociales que quepan dentro del rango de la normalidad, pero esa simplemente no es su naturaleza. Aún así los realizadores medio lo logran encajonar y hacer empático (solo un poco) con el público. Y es, precisamente, en sus errores. Aquella charla en el bar de la que hablamos termina con la tal Erica saliendo emputadísima del bar y con el poco o nada cándido Zuckerberg atacando su reputación en línea. Todo eso trae consecuencias. Pero su figura, en otros aspectos, es casi inalcanzable. Incluso vemos que la parte monetaria le vale pito, ya que con el dinero no se deja llevar por las fiestas o las drogas que son la perdición de muchos. Para él lo importante era hacerlo porque sabía que podía hacerlo.
 
Y todo esto pasa en dos horas. Y todo es increíblemente editado, complementado con sólidas actuaciones y un score bastante bueno (cortesía de Trent Reznor y Atticus Ross). El guión por si solo vale el boleto, ya que no solo es impecablemente sólido (cada línea es indispensable) sino que logra que una historia llena de lenguaje de programación logre conectar con un público general. Quizá lo único que se le puede reprochar es su falta de drama o de un momento que sea por demás dramático o revelador o algo, pero así es esta clase de cine y así son esta clase de historias y así es el periodismo de no-ficción. Es extraño y bastante agradable ver una película gringa que carezca de juicios morales. Por lo demás solo resta decir que la película cumplirá cualquier expectativa que tengan sobre ella. Estamos ante un ejercicio fílmico de la más alta calidad y de sumo interés, lleno por demás de valores por todos entendidos pero que a lo largo del tiempo siguen siendo pasto verde para nuevas historias. En este caso es la amistad. 
 
Bienvenidos a la mejor película del 2010.  

Foto de la Semana en nfl.com

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Se esperaba eso: un choque parejo en la nieve. Pero al final los Pats aplastaron a los Bears 36 a 7, con lo que se convirtieron en los primeros clasificados a la Postemporada. En otros resultados importantes las Águilas despertaron del sueño a Dallas, sin importar las porras de Jerry Jones desde la banca. La defensiva de Pittsburg demostró una vez más su dependencia hacia Polamalu (jugadorazo, mi lic) al derrotar a los Bengals.  Y los Colts salieron de la mala racha. Y los Jets siguen en la mala racha (es interesante ver cómo es que todos aquellos que alababan a Sánches unas semanas atras ahora no dejan de atacarlo). Y parece que los Atlanta luce como un equipo sólido este año. Y Geen Bay en contra de Detroit es el peor partido que se ha visto en la temporada, fácil.  
 
Ya solo faltan 2 semanas de temporada regular. Y por cierto, si ustedes viven en Detroit, pueden ir gratis al juego de NY Giants vs Minnesota Vikings gracias a que esto le pasó al Metrodomo. Eso si es nieve y no lo que cae en el Ajusco.
 

The American

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George Clooney se nos presenta en esta película como un americano en Italia. Un americano que vive de paso en un pueblito de las montañas, olvidado por la civilización, pero curiosamente donde las películas de Sergio Leone son proyectadas en pantallas planas dentro d los cafés en donde el americano mata el tiempo. Esos cafés en los que el americano toma taza tras taza de café americano mientras escucha Tu vuo fa' l' Americano. OK, pero lo verdaderamente especial de este americano del que jamás llegamos a conocer el nombre real es que él es lo más cercano a un samurai que podamos encontrar en el cine actual.
 
Jack o Edward es un experto en máquinas,  y él mismo es una perfecta y engrasada máquina de matar, aunque su especialidad es construir armas especializadas para que otros asesinos lleven a cabo los trabajos. El americano es una de esas personas con la capacidad innata para desarrollar su trabajo, pero además sus ojos están llenos de aquellas nubes que aparecen al saberte de otra especie, al saberte un nivel más arriba. Un nivel que si, es muy solitario. El americano tiene un jefe llamado Pavel (Johan Leysen), que viene a representar de manera estupenda del amo dentro de la metáfora del samurai. Para Jack o Edward, Pavel es la persona que le ordena y a la que él obedece, además de que es la única persona en la que parece ser capaza de confiar.
 
Al principio de la película nos bombardea la escena de un error del americano. Estando en un nivel diferente, es muy peligroso confiar en las personas de diferente nivel, pero muchas veces no se puede evitar. Es entonces cuando comienza la persecución y la paranoia aflora en todos lados. El americano busca la ayuda de Pavel y este lo manda al exilio del pueblo italiano en el que las películas de Sergio Leone son proyectadas en pantalla s dentro de los cafés. También le manda un trabajo que tiene que ver con Mathilde (Thekla Reuten), una misteriosa y hermosa jeva en busca de un arma específica. La relación de ella con el americano es espectacular: jamás deja de ser estrictamente profesional (se conocen en una escena llena de homenajes al cine de espías clásico), pero sentimos de verdad que es lo más cercano a la amistad que ambos personajes pueden llegar a tener en su vida. En aquél solitario nivel superior. El americano también convive con una prostituta llamada Clara (Violante Placido), pero aquí afloran otra clase de necesidades por parte de jack o Edward. La necesidad física para empezar, pero más adelante la necesidad de estar cerca de alguien diferente, de alguien que a nuestros ojos es completamente normal, de alguien que nos sonríe de una forma en la que pocas personas nos han sonreído en la vida. La necesidad de confiar, sin llegar a confiar totalmente. La necesidad de querer confiar.
 
El director Anton Corbijn, famosillo por Control (2007) y por ser un fotógrafo de rock durante mucho tiempo, logra armar una película que poco o nada tiene que ver con su anterior trabajo. La cinta se mueve a su propio ritmo, mostrando al director como un relojero en el artesanal proceso de ensamblar las piezas. Es introspectiva, muy zen y hermosamente fotografiada, incluso la sangre y los asesinatos son hermosos. Hay en todo, además, una tristeza atemporal. El samurai de poco se va dando cuenta de lo solo que esta. Supongo que lo habrá pensado antes, pero nosotros somos testigos del momento en que la revelación lo golpea de lleno. Nosotros nos contagiamos de esa melancolía, llegando a entender sin palabras los desesperados intentos del americano por bajar el nivel, por confiar en Clara, por creer en Pavel. Llegamos a desear como él que Clara sea diferente mientras la paranoia omnipresente invade nuestro sistema y detona con las 2 palabras clave: "Mr. Butterfly". El momento en que dichas palabras son pronunciadas de la forma incorrecta es simplemente supremo. Es un momento que sencillamente cambia todo el contexto de la película y la saca de la media, haciéndola genial. Hacia mucho que un solo detalle no me estremecía tanto.
 
La película es cien por ciento recomendable, aunque hay que aclarar que pese al estúpidamente explicativo titulo que le pusieron en español (El Ocaso de un Asesino), no se trata de una cinta de acción. Nada más lejos de la realidad, de hecho. Es una película sumamente fría y hermosa, como una mañana de marzo que tercamente trata de recordarnos al invierno agonizante. Y eso puede decepcionar a una gente que a la vista de titulo y el póster (bastante bueno, por cierto), esperaba solo balaceras a la Michael Mann. Pero que eso no los engalle o los aleje. Denle una oportunidad a The American (2010) y les aseguro que les dejara más de lo que esperan.
  

 

Life During Wartime

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La nueva película de Todd Solondz nos muestra a gente en tiempos de guerra. Y, como tal, es gente que raciona. Pero lo que ellos racionan durante la cinta son los sentimientos de bondad, optimismo y esperanza. Los personajes están desesperados, molestos y muchas veces llegan a ser perversos. Incluso algunos están tan mal que la muerte no les impide aparecer e interactuar con los vivos solo para quejarse. En este mundo retorcido solo los niños parecen capaces de ser felices (ya que todos los demás están más que atrapados en su propia miseria), pero su inocencia parece presta a ser desgarrada en cualquier momento.
 
Life During Wartime (2009) es descrita por su director como "una cuasi-secuela" de la increíble Happiness (1998) y trata de seguir con la historia que esta dejó hace ya doce años. Y aunque vemos que muchos personajes no solo han mudado de actor (Allen ya no es interpretado por Philip Seymour Hoffman, sino por Michael K. Williams), sino que parecen haber sido diferentes desde el principio (este Allen ya no solo es un pervertido que molesta por teléfono, sino que se entiende también como un pandillero y buscapleitos, más ad-hoc con el tipo que lo interpreta ahora), los veteranos de la primera cinta inmediatamente se pondrán en sintonía con lo que el paso del tiempo les trajo a nuestros viejos conocidos. Joy (Shirley Henderson), la trovadora y soñadora de la primera cinta, quien ahora es la flamante esposa de Allen, decide darse un break de su vida matrimonial y profesional en Nueva Jersey y visitar a su familia, ahora exiliada en Florida., donde su madre continua echando pestes del padre ausente. Su hermana Trish (Allison Janney), trata de sobrellevar su nueva vida después del escándalo de abuso de menores por parte de su esposo mientras prepara el bar mitzvah de su hijo Timmy (Dylan Riley Snyder) e inicia una nueva relación amorosa con Harvey (Michael Lerner). El padre pedófilo Bill (Ciarán Hinds) es puesto en libertad al principio del film y decide buscar a su familia, es especial a su hijo mayor Billy (Chris Marquette). Trish le había dicho a sus hijos menores que su padre había muerto -Billy ya esta en la universidad y es el único que sabe la verdad-, por lo que la confrontación con Timmy no es muy agradable que digamos -y es que descubrir que tu padre no solo no esta muerto, sino que es un pedófilo, no es algo agradable de descubrir en cualquier momento, pero menos cuando estas a pocos días de convertirte en hombre. La tercera hermana Jordan, Helen (Ally Sheedy), ahora es una prospera e insatisfecha guionista de Hollywood quien sale menos de lo que merecía, pero que nos regala algunos de los mejores diálogos de la película.
 
Solondz tarda alrededor de 30 minutos en crear su atmósfera y presentarnos a sus caracteres; de ahí en fuera todo lo que fluye lo sentimos sumamente normal dentro del retorcido universo en el que los personajes se desenvuelven. Lo que nunca queda claro es si el exterior en verdad es tan malo como lo pintan aquellas personas despedazadas emocionalmente. Personas traumatizadas y frágiles, capaces de herir terriblemente a las personas que aman, pero que a pesar de todo aún continúan en su búsqueda de la felicidad (la búsqueda en la que todos estamos, creo) y es por demás triste ver como fallan una y otra vez. Ver que lo que les falta es encontrar el equilibrio, que para ellos está representado en practicar correctamente el mantra de "perdonar y olvidar". Ellos no siempre lo hacen en este orden y no siempre haciendo las 2 cosas, aunque todos intentan ambas en su absurdo intento de enterrar el pasado y sus demonios. Y entonces vemos lo verdaderamente peligroso que son los recuerdos, no porque el pasado nos persiga de forma física (o no siempre) sino porque somos nosotros quienes no lo dejamos atrás; despertamos a cada rato a nuestros demonios y en seguida nos quejamos del desastre que hacen. El director nos muestra también los extremos con una Helen que en su afán de perdonar se olvidó de cómo olvidar y un Billy, quién lo olvidó todo sin perdonar nada. O la matriarca del clan Jordan, quién nunca intentó ni lo uno ni lo otro. Y con eso demuestra simple y sencillamente que el equilibrio perfecto no existe y que en su mundo el buscarlo es el mejor camino para destruir tu vida. Lo peor es la culpa personal; eso es lo que no nos permite dejar atrás las tragedias. La culpa, diría Cobb. Culpa que la inmensa mayoría de las ocasiones es justificada, pero que a veces no lo es. A veces esta ahí solo para xodernos la vida. Y lo logra casi siempre. Por eso hasta Florida, que para todos se presenta como un oasis en su propio y particular desierto, puede alojar a los fantasmas de las relaciones pasadas que terminaron muy mal, o a personas tan dañadas como la mujer que Bill encuentra en el bar y con la que llega a una especie de enfermizo acuerdo para usarse mutuamente en un patético y desesperado intento de encajar y, porque no, recordar aquellas cosas que en un momento los hicieron felices. Porque todos fueron felices alguna vez o al menos fingieron serlo.
 
Este es el mundo de Todd Solondz, tan terrible y compulsivo como él quiere que sea. La fotografía es minimalista, sombría. Las actuaciones de todo el cast son grandiosas -principalmente la del chamaco Snyder, lo que hace que los ojos de cada personaje estén tan vacíos y estériles como departamentos de muestra. Cada uno de ellos casi llega a sugerir la casa en donde viven y no es difícil llegar a imaginarla. El guión es perfecto en lo que quiere y logra su objetivo con mucha facilidad, demostrando una vez más que pocos directores le ganan a Solondz en el departamento de humor negro, aunque claro, es bastante elitista. Como dije, es una película que se percibe bastante personal por lo que no todo el mundo puede estar de acuerdo con lo que plantea, aunque de inmediato se nota que poco o nada le importa al autor la polémica que su trabajo llegue o no a desatar. Eso ya es parte de los inevitables daños colaterales, ya que la grandeza del film esta más allá de nuestros juicios. Y es que, después de todo, este aún es un mundo en guerra.
 
Tienen que verla, es excelente. 

Foto de la Semana en nfl.com

Jet

Se terminó la semana 10 de la NFL dejándonos algunas sorpresas, ya que ahora resulta que Peyton Manning  puede jugar un partido completo sin tener ningún pase de anotación. O que la otrora “cortina de acero”  de los Steelers haga agua en el mismo juego en el que la novata defensiva de Nueva Inglaterra juegue con los yarbles bien puestos. O también sucede que los Jets "vuelan alto", que los jugadores de Dallas siempre sí saben lo que hacen, que Favre siempre sí se equivocó al jugar un año de más, que otra vez termina la jornada con Michael Vick como la estrella indiscutible –sorry PETA, y hasta resulta que los malosos de Oakland son “un equipazo” (qué sigue? René Casados como el nuevo VJ estrella de VH1?). Esta semana incluso se dio el lujo de demostrar que los pases de Ave María siempre sí funcionan...  bueh, a veces y con un poco de suerte, claro –por cierto, ese fue un juegazo, mi lic.

Así, más o menos, están las cosas en este loco loco mundo del futbol americano profesional. Y recuerden chicos, próxima semana: los Patriotas, quienes demostraron que siempre sí tienen vello entre las piernas (aunque el juego contra Pittsburg medio se complicó al final, pero con todo fue, mmm, como llamarlo..., ok: “esperanzador”), en contra de unos Colts a quien muchos ya le ven síntomas del llamado "viejazo". Igual hagan sus apuestas, se antoja para ser un gran juego.