The Social Network (2010) es una película fácil de definir, ya que el solo decir que se trata de un retrato compuesto de todos los elementos de la novela de no-ficción sobre los fundadores de Facebook es competente y hasta cierto punto más cierto que todo lo demás que ustedes leerán en esta reseña y en otras similares. Pero también es una gran verdad decir que dicho retrato periodístico llevado al cine compone una de las mejores películas en mucho mucho tiempo.
La película nos presenta a Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) en dos etapas clave de su vida, quizá una más que la otra o quizá no. En la primera lo conocemos como escolapio de Harvard, por ahí del 2004 (que lejos suena ese año, verdad?), con sus pedos con las jevas y su aspecto nerdáceo y, en cierta medida no menos cierta que la otra, su necesidad por destacar. El tipejo es un genio para la computación con un coeficiente intelectual elevado, pero sabe que eso ya no hace destacar tanto como quisiera, por lo que un pequeño accidente en el que se mezclan su blog y varias cervezas, dan como resultado un ejercicio por demás misógino que le hace ver las posibilidades sociales que contiene la internet cuando se mezcla de manera directa con la vida real (ajá, aquello que llamamos internet 2.0). Zuckerberg, repito, es un genio, y eso queda plenamente capacitado con su posibilidad de "ver" la oportunidad, oculta dentro de los infinitos número y símbolos que componen el lenguaje de la programación, comparable en cierta medida con un niño prodigio del ajedrez, que dentro del infinito número de posibilidades que ofrece un tablero logra ver con claridad la ruta que lo llevará a su objetivo. Gracias a esto el tipo no necesita ser un ser social (de hecho no lo es) para dar con el clavo de la idea que en el momento de escribir esto a logrado tener a más o menos 500 millones de adeptos y que vale unos 25 mil millones de dólares. Solo necesita entender las necesidades de sus compañeros, sus conocidos y unas cuantas rutas que los personajes que lo rodean le proporcionan, directa o indirectamente. Él wey tiene amigos o los ha tenido? En mi opinión no. Esto es importante en la trama? Mucho.
La historia más menos va así: los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss (ambos interpretados por Armie Hammer), mamones, riquillos, deportistas de alto rendimiento y miembros de la nobleza que abunda en las universidades premium de E.U. contactan a Zuckerberg para construir un sitio de amigos que ofrezca interacción en línea y que sea exclusivo para alumnos de Harvard. Esta, si se me permite decirlo, es la piedra angular de la idea, propuesta en un vestíbulo de la casa de uno de los clubs más exclusivos para los alumnos en la universidad. Un club del que los Winklevoss son miembros y Zuckerberg no. De ahí viene Facebook. Exclusividad. Zuckerberg sabe que pocas cosas se comparan a la sensación de ser aceptados por alguien, de pertenecer a algo exclusivo, de ser valorados. Este es el cimiento de thefacebook.com, el sitio que él crea a espaldas de sus 2 patricios empleadores, gracias a los recursos de su "mejor amigo" Eduardo Saverin (Andrew Garfield). La relación entre ambos es bastante rara y se presta a muchas interpretaciones, pero de eso hablaremos poco aquí. Conforme el sitio va creciendo, los 2 escolapios van reclutando más gente al equipo, a su vez que esquivan los tibios ataques de los Winklevoss y encuentran a un gurú: el legendario Sean Parker (Justin Timberlake, sorprendentemente actuando bien) fundador de Napster. Todo esto conlleva, en un periodo de tiempo realmente corto (tanto en la vida real como en duración del filme), al proceso judicial en contra de Zuckerberg por abuso de confianza, robo de propiedad intelectual y fraude por muchos millones de dólares, que es el segundo momento de su vida que conocemos.
David Fincher (director) y su guionista Aaron Sorkin saben que en la vida real los momentos "Eureka" no existen o son extremadamente raros (más raro que encontrar un taxista que no te haga plática), por lo que no retratan ninguno en su película, lo que se presta a numerosas interpretaciones. Sí, Zuckerberg no creó Facebook él solo, pero creo que, históricamente, las grandes ideas jamás han sido resultado del trabajo de una sola persona, exceptuando algunas ocasiones. Menos de las que imaginamos. Y bueno, no es justo pero así funcionan las cosas. Zuckerberg trabaja en su sitio y a su vez utiliza a las personas a su alrededor para después desecharlas en su camino hacia la grandeza individual. El wey es frio, metódico y por demás ojete. Y él lo sabe. Y además sabe que su aspecto de pendejin le ayuda. Sabe que muchas personas confían en él o lo subestiman solo por cómo se ve o lo que creen conocer de él. Si no fuera así su amigo no habría firmado el contrato que lo eliminó del negocio sin consultarlo con un abogado. Su patética defensa ("creí que éramos amigos") es muy débil, pero aún así creo que Saverin es el personaje que logra despertar más sentimiento de simpatía en el respetable. La forma en la que trata a los Winklevoss es la de darles por su lado a toda esa nobleza estudiantil con la que él ha convivido mucho tiempo y que él conoce y en cierto nivel detesta a la vez de que sabe de que nunca fue parte de ella y que jamás lo será. Sean Parker es una figura impresionante que por un momento sentimos que logra ejercer cierta influencia malsana en Zuckerberg, pero éste muy pronto deja ver que no es la clase de persona impresionable que creíamos. O al menos no lo es tanto. La figura que nos queda es el propio Mark, enigmática y tan fría como una mañana de enero en Massachusetts. Hay varias interpretaciones de lo que fue durante esta etapa de su vida o durante toda su vida. Yo tengo la mía y creo que difiere un poco de la del director y el guionista. Veran, históricamente hay 3 áreas de estudio que son semillero de los niños prodigio: la música, las matemáticas y el ajedrez. Las 3 son lenguajes no verbales que han demostrado no necesitar que alguien que no alcanza la madurez social que podríamos considerar "normal" pueda destacar en ellas. Pero cada una requiere de la rápida capacidad de percibir patrones, reglas lógicas y vínculos. Zuckerberg es esta clase de persona. Él nunca ha visto a las demás personas como seres con sentimientos, sino simplemente como herramientas llenas de necesidades. Claro que muchas veces trata de "encajar", pero vemos que en esto falla estrepitosamente. Recordemos la primera secuencia del film, la plática en el bar con Erica Albright (un personaje de ficción dicho sea de paso) en la que la velocidad de las palabras se conjuga con la variedad de conceptos y resulta en un despiadado interrogatorio. Este es Zuckerberg con las personas normales. Y esa es su naturaleza. Supongo que hay personas tanto o más inteligentes que él que si pueden sostener relaciones sociales que quepan dentro del rango de la normalidad, pero esa simplemente no es su naturaleza. Aún así los realizadores medio lo logran encajonar y hacer empático (solo un poco) con el público. Y es, precisamente, en sus errores. Aquella charla en el bar de la que hablamos termina con la tal Erica saliendo emputadísima del bar y con el poco o nada cándido Zuckerberg atacando su reputación en línea. Todo eso trae consecuencias. Pero su figura, en otros aspectos, es casi inalcanzable. Incluso vemos que la parte monetaria le vale pito, ya que con el dinero no se deja llevar por las fiestas o las drogas que son la perdición de muchos. Para él lo importante era hacerlo porque sabía que podía hacerlo.
Y todo esto pasa en dos horas. Y todo es increíblemente editado, complementado con sólidas actuaciones y un score bastante bueno (cortesía de Trent Reznor y Atticus Ross). El guión por si solo vale el boleto, ya que no solo es impecablemente sólido (cada línea es indispensable) sino que logra que una historia llena de lenguaje de programación logre conectar con un público general. Quizá lo único que se le puede reprochar es su falta de drama o de un momento que sea por demás dramático o revelador o algo, pero así es esta clase de cine y así son esta clase de historias y así es el periodismo de no-ficción. Es extraño y bastante agradable ver una película gringa que carezca de juicios morales. Por lo demás solo resta decir que la película cumplirá cualquier expectativa que tengan sobre ella. Estamos ante un ejercicio fílmico de la más alta calidad y de sumo interés, lleno por demás de valores por todos entendidos pero que a lo largo del tiempo siguen siendo pasto verde para nuevas historias. En este caso es la amistad.
Bienvenidos a la mejor película del 2010.