Los Nazis lo hicieron primero

Leni-riefenstahl-at-work--007

Resulta que los Nazis, si bien no innovaron en el uso de esvásticas o en sus ideas de pureza racial, si fueron pioneros en los que a películas  en 3D se refiere. El cineasta australiano Philippe Mora dice haber descubierto 2 filmes nazis de propaganda filmados en blanco y negro y que cuentan con tecnología 3D, de treinta minutos de duración cada uno. El material data de 1936, casi 16 años antes de que dicha tecnología gozara de cierta popularidad en Estados Unidos.
 
Una de las películas es un musical llamado So Real You Can Touch It (kudos), en el que se muestran imágenes estereoscópicas de las salchichas disfrutadas en una barbacoa. El segundo film, llamado Six Girls Roll Into Weekend, muestra las peripecias (me encanta esta palabra) de una pareja de actores que se piensa fueron parte del star-sistem del estudio emblemático y misterioso del cine nazi: Universum Film.
 
Mora cuenta en una entrevista con Variety.com: "The quality of the films is fantastic. The Nazis were obsessed with recording everything and every single image was controlled — it was all part of how they gained control of the country and its people," Así mismo, el tipo explica que las cintas que descubrió fueron filmadas en 35 mm y que aparentemente contaban con un prisma colocado entre los 2 lentes a la hora de la proyección. Una tecnología muy básica, pero sin duda semilla de la que ahora observamos en cualquier película gringa que se respete.
 
El también famoso documentalista (hijo de un padre alemán y madre australiana), que en su filme Swastika, había mostrado imágenes a color de las películas caseras de Hittler y Eva Braun, cree que aún hay más filmes en 3D que no se han descubierto. La razón, explica, es que fueron realizadas por un estudio independiente del Ministerio de Propaganda de Goebbels y que los mismos Nazis se referían a tal tecnología como "raum Film" -o "space film"-, por lo que hasta ahora nadie se había dado cuenta de que, de hecho, se trataba de tecnología 3D. Las películas descubiertas por Mora fueron halladas en los Archivos Federales de Berlín y la información se presentó en los marcos del Festival de Cine de dicha ciudad.
 
La nota de thestar.com aquí. El wiki del maese Mora aquí.  Si quieren saber qué caraxos son los Nazis, pueden empezar leyendo esto.   
  
 
  

El Amor es un juguete rabioso

Tedy

Hoy es el Día V. Día de San Valentín, uno de los tres Santos mártires romanos del siglo III, según la señorita Wikipedia. Pero supongo que eso vale madres actualmente (de acuerdo también a lo establecido por la señorita Wikipedia, la festividad del buen Valentín ya ni siquiera es este día). Hoy es el Día V, simplemente. El día de regalar estúpidos osos de peluche estúpidamente caros, tarjetas de felicitación (virtuales o físicas) estúpidamente caras o simplemente flores. Si, flores estúpidamente caras.
 
Bueh, no quiero que me malinterpreten. Este no es el típico post del amargado que no tiene ni un perro que le aviente una meada. Yo, como muchos de ustedes (de verdad espero que muchos), tengo la suerte de no estar solo este día. Pero eso no me impide sentir asco por la cursilería aflorando por doquier. Siempre la he odiado, que quieren? Sobretodo la he odiado porque niega la naturaleza bipolar del amor. Y es que el amor es un juguete rabioso, amiguitos. OK, no niego que me gusta cuando las cosas van bien en una relación (y a quién no!). Soy fan de ese sentimiento que te hace sentir completo, por más falso que sea. Pero no hay que negar esa otra parte del amor, la que siempre esta ahí, la que también es poderosa. Y es que la misma Fuerza que te lleva a tu mano a escribir una novela o un poema dedicado a tu amada, es la misma Fuerza que te hace empuñar el arma para cometer el crimen pasional. Es lo mismo levantarse a las cuatro de la mañana a ver la foto de tu novia/novio, que no  dormir pensando en la culera/ o el culero que te cortó con un post en Facebook. No se siente igual, pero es lo mismo. La Mano que crea es la Mano que destruye, La Mano del Amor. Eso lo leí en una novela hace un rato y aunque suene mamón, es muy cierto. Ese sufrimiento es parte del proceso de amar genuinamente a alguien. Esos alfileres que sentimos enterrados en los pulmones cuando tu jeva o tu vescho ve a alguien más, también son parte del amor. Es la parte ojete, pero a la vez es la parte más inspiradora. y es que el arte siempre se ha prestado más a retratar el dolor que la felicidad. Por más que se quiera, las cosas en una relación no pueden ser como un Día V eterno. Por suerte. Recuerden: sin drama no hay conflicto. 
 
Y en este día, por más sorprendente que parezca, también el Amor muestra su parte fea. Solo pensemos en la cantidad de blogs que contienen post calibre: "El día de San Valentín es una pinche mierda, y este va a ser peor porque estoy sola de nuevo! Estoy enamorada de alguien que ni siquiera sabe que existo". O en los miles y miles de twets melancólicos y deprimentes. Hace un año yo subí a esta página una gráfica sobre lo que los solteros y solteras gringos de entre 15 y 30 años hacen este día. Y dicho gráfico puede parecer exagerado pero creo que esta muy cerca de la verdad. Desde mediados de los noventa se le viene dando una importancia xodidamente exagerada al hecho de no estar solos. Y bueh, aunque yo no defiendo la soledad per se (ya saben: estar solo es una mierda, simple y llanamente. En especial en un domingo en el que quisieras estar con alguien y no hay nadie a la mano), también he aprendido que hay momentos y situaciones en las que es bueno -e incluso es sano- estar solo. Pero bueno, para la mayoría de los chavos goooe (jaja) estar solo se ve como el ultimate social fail. Es por eso que muchas personas tratan de refugiarse en un grupito de idiotas que no solo los ven como la caca que se avientan por las mañanas, sino que además se pasan todo el día cargándoles carrilla. Pero no están solos, verdad? Ahora imagínense ser alguien así y ver en este día a los pendexos osos y a las pendexas flores por doquier. Los corazones en todos lados y las parejitas fajando en cualquier metro cuadrado. Ver esto para una persona que creció con novelas del canal de las estrellas y que está más solo que un recluso en una celda de castigo, debe ser una mierda. Creo que es entonces cuando en realidad entendemos porqué un tipo como Gerald Klein puede llegar a tener tanta influencia en ciertas personas. En 2005 el tipo, que vivía en la localidad de Klamath Falls, Oregon, había convencido a 32 mujeres, vía chat, de que cometieran suicidio colectivo por Internet. Al parecer, la intención de Klein era sincronizar webcams y darse cuello simultáneamente con todas esas fulanas. Entre sus recién adquiridas pupilas estaba una mujer, madre de dos hijos, que planeaba matar a los chamacos y luego suicidarse. Por supuesto, me parece más plausible que Krein habría observado a las 32 locas (de nacionalidades estadounidense y canadiense) matarse, y luego apagaría la computadora, sacaría unas palomitas de maíz de microondas y se pondría a ver The Price is Right o alguna gringada del estilo. En realidad, el tipo nunca concretó sus planes, pues la policía lo atrapó el 11 de febrero. Le aplicaron una fianza de 100 mil dólares, que iba a tardar como seis vidas en pagar completita. Y sí, el día fijado para que se llevara a cabo el suicidio colectivo era el 14 de febrero. El Día V.
 
El amor es aquello que tiene la propiedad de subirnos a los cielos y también enterrarnos en el averno. Pero nadie, esto es casi universal, nadie se resiste a probarlo. Aunque sepa a la miel más dulce. O a mierda. Esta contradicción es lo que lo convierte en la fuerza creativa por excelencia. Y también económica. Las empresas gastan millones de dólares en publicidad y promociones especiales para el Día V. Por ejemplo, 61% de los gringos celebran la fecha, y en 2010 gastaron, en promedio, 100 dólares en ese día. Quizá no suene espectacular, pero 300 millones de estadounidenses sacando espontáneamente 100 dólares de su cartera, créanme, es una bestialidad. En verdad la gente enloquece en el mentado día del amor y la amistad. 73% de los hombres mexicanos con pareja, según una encuesta de Consulta Mitofsky en 2010, regalan algo en ese día. Y sí, sobretodo son osos, tarjetas y flores; pero resulta interesante que el regalo más a la alza últimamente es el teléfono celular: resulta que el año pasado las ventas de aparatos en México subieron un 20%. El celular es el gadget del amor y el desamor. Solo piensen en la cantidad monstruosa de mensajes cursis que se mandan este día. Xoder. En el siglo XXI el amor se demuestra por móvil. Un SMS dice más que mil imágenes. Alguien se ha preguntado por qué los videoteléfonos de 2001: Odisea del espacio nunca han pegado? Porque quién quiere que le vean las ojeras, los pelos mal peinados y la papada antisexy cuando un SMS te convierte en alguien misterioso, romántico, preciso y espontáneo. En el mundo del SMS amoroso no importa la gramática, la sintaxis y la ortografía. Lo que sucede es que el teléfono celular es el aparato más íntimo de nuestra época. El simple hecho de tener el número de alguien significa, en muchos casos, que ha habido un entendimiento. Y aunque esto no quiere decir que todos los números que traemos en el teléfono sean de posibles acostones (quizá solo algunos o en el caso de los enamorados, de uno), resulta interesante cuando se analizan las jerarquías a la hora de colocar los datos de nuestros contactos. Supongo que muchas personas su máxima aspiración es llegar a ser "ese número" dentro del teléfono de su pareja. Ya saben cual: el que pones en marcado rápido. Al que le colocas el nombrecito especial, el que tú y esa persona emplean cuando usan el 'baby talk' (no se hagan, todos los enamorados hemos hablado alguna vez como niños idiotas). Cuántos "te amo" se enviarán al día por SMS? Las frecuencias celulares están llenas de esos pedacitos de intimidad. U2 tenía algo de razón al escribir aquello de "faraway, so close". El amor es maravilloso, no?
 
Lo es, claro, al menos hasta que asoma su parte oscura. Y es que hay que recordar que el amor es un juguete rabioso. En los últimos años me he enterado de casos de rupturas por culpa del celular. Una mujer celosa espiando en el móvil de su novio. Y todo cambia. Recientemente se sabe o se lee que en uno de cada tres juicios de divorcio se presentan SMS como evidencia de infidelidad. Solo en Italia, los cuernos se balconean por SMS en 87% de los casos. Por otro lado, yo conozco a muchos a quienes los tronaron por celular, con un frío y maldito SMS. Sin derecho a réplica ni nada. Solo: bang, bang, esta muerto, gracias por participar. Que cagada. Y aún así siguen pensando que regalar un celular el 14 de febrero es una buena idea?
 
Bueh, supongo que esto tampoco es tan malo como puede llegar a parecer. Regalar algo, supongo, debe ser sólo el recordatorio de que, por suerte, no estamos solos. Y digo "por suerte" no en un tono patético o conformista, sino porque en verdad lo creo. Así como la maquinaria consumista se pone de gala en San Valentín, hay demasiada gente sola en el mundo. Hay demasiados solitarios amargados que acrecientan su amargura este día y que tratan de arruinarlo para los demás. Hay demasiados tipos que son potenciales mass murders y que se la pasan planeando masacres durante este día. Hay demasiadas alumnas de Gerald Klein en el mundo. Y es que es cagado leer blogs amargos sobre cómo el Día V es una mierda y bla, bla. Pero eso al final cansa. Y perder el tiempo leyendo eso no se compara a pasar la misma cantidad de tiempo abrazado de cucharita con tu pareja mientras ven Match Point  en la cama. Hay jerarquías, supongo.
 
Estar acompañado es un asunto de buena suerte. Trabajen para seguir así.

             

The Fighter

The_fighter35

La película de David O. Russell nos cuenta las aventuras tormentosas de una familia de Lowell, Massachussets, y su lucha diaria contra el ambiente y el fracaso siempre omnipresente. Esta familia puramente disfuncional no destacaría más de lo necesario sino fuera porque en su seno se cobijan 2 boxeadores "famosos", en los que todos los demás integrantes han puesto sus esperanzas, siendo defraudados por el primero y dispuestos a hacer lo que sea para no fallar con el otro.

 
Dicky Eklund (Christian Bale)  es el hermano mayor, un boxeador retirado, que siempre fue de poca monta, pero que era conocido como "The Pride of Lowell" y cuyo máximo logro profesional fue el haber derribado a Sugar Ray Leonard (o eso dicen). Ahora es un fracasado esquelético, adicto al crack y con problemas recurrentes con la ley, seguido a todos lados por un equipo de filmación de HBO que esta haciendo un documental sobre él (Dicky piensa que es sobre sus logros y su inminente retorno, pero en realidad es sobre su adicción y decadencia). Su medio hermano menor es Micky Ward (Mark Wahlberg) , un boxeador con cualidades y corazón, a quién Dicky "le enseñó todo lo que sabe" y que debería estar en la cima de su carrera, pero que sigue estancado en su trabajo pavimentando calles y se considera universalmente como un "peleador escalón" (alguien a quién enfrentan con rivales indudablemente superiores y más pesados, solo para que estos aumente su valía; como todos contra los que ha peleado el Canelo). La madre de éste es Alice Ward (Melissa Leo), mujer que no se anda con pendejadas a la hora de defender sus intereses y los de su familia (en ese orden). El cuadro familiar lo complementan un padre mandilón y siete hermanas gûeras con pinta de matronas de la Merced.
 
The Fighter (2010) se centra en la figura de Micky y su lucha por encontrar independencia e identidad dentro de esta familia llena de gritos y ruido y peleas y sueños rotos. Y aunque él es el protagonista, la verdad es que es el boxeador con menos personalidad que recuerdo haber visto en una película. Y no es culpa de Walberg (quién lo hace razonablemente bien, aunque no le alcanzó para una nominación al Oscar), sino de la naturaleza misma del tipo, ya que recordemos que esta cinta esta "basada en una historia real". Si lo pensamos un momento resulta fácil adivinar que dentro de esta familia desprovista de autoridad paterna, con un hermano mayor que captó toda la atención desde siempre, que es considerado una leyenda en el barrio y es la adoración de su madre y con unas hermanas harpías y gritonas y tontas, el pequeño Micky siempre estaba en el rincón, sin recibir nada y nunca con el carácter para reclamarlo. O eso antes de que empezara a destacar en el boxeo. Y es que al grito de "la familia es primero", su madre tomó las riendas de su carrera mientras su hermano se encargaba de entrenarlo en los días en los que no estaba hasta el culo de droga. Micky entonces se convirtió en un producto que no importaba tanto como el dinero que la familia recibiera por su canje, aún si era a costa de una madriza fenomenal propinada por un cabrón 20 libras más pesado. Así era la vida de este vecho de Nueva Inglaterra hasta que Charlene (Amy Adams), la bar tender del pueblo, entra en su vida. Ella conoce ese barrio, el ambiente destructivo y la influencia nociva de la familia de su wey y decide (si, ella decide) sacar a Micky de ahí y llevarlo por el que ella considera es el mejor camino. Es entonces cuando sobreviene el éxito, pero también las consecuencias que este trae a la vida personal y familiar.
 
La cinta es buena hablando de manera técnica, con una atmósfera de película-hecha-para-televisión, una edición muy cuidada y con secuencias de combate muy pasteurizadas y que recuerdan en demasía las transmisiones de Sábados de Corona. Sin embargo, la historia falla en el gancho emocional, ya que la audiencia jamás se identifica con el menso protagonista. Siempre cabizbajo, sin sal, jamás nos llega a parecer apasionante nada sobre él, excepto la jeva que se esta tirando. Claro que los otros personajes son poderosos, empezando por la figura decaída de Dicky, patética en grado superlativo; Bale lo hace estupendo en su papel, logrando transmitirnos su fragilidad y tristeza. También están las figuras dominantes de la madre y de la novia, siempre en conflicto y manejando a Micky a su antojo. La historia, quizá por eso, se sale del ambiente del boxeo para mostrarnos la vida en los lugares que rodean el gimnasio, donde conviven personajes pintorescos con vida dura, que tienen que ser igualmente duros para sobrevivir ahí. Y claro, teniendo muy claro el concepto de que la familia es primero. Y es que, quién te va cuidar mejor que los tuyos? Dónde estarás mejor que en compañía de los de tu misma sangre? The Fighter intenta retratar los conflictos de alguien que siempre creció con estos conceptos muy claros y que aunque el transcurso de la vida le han mostrado lo equivocados que son, de todas formas sigue aferrándose a ellos para no cometer lo que a sus ojos sería la peor de las traiciones: dejar a su familia en pos de sus sueños.  
 
Sin embargo, aún aquí la cinta falla, ya que jamás llega a enfrentar a las dos fuerzas antagónicas de manera directa. Micky jamás tiene que decidir entre su familia y su novia/carrera. Y este es el principal tropiezo del scrip, ya que entonces el sacrificio no nos parece tan grande y la escena que debería ser de triunfo épico solo se percibe como una conclusión acertada y previsible. Creo que a eso se debe que no sea una gran película sobre boxeo. Aquí no encontrarán las escenas crudas de Raging Bull o la odisea heroica de Rocky, pero eso no le priva de ser entretenida, con un humo muy negro y llena de situaciones disfuncionales en donde afloran emociones tan negativas como los celos y la envidia dentro de un entorno en el que se supone tendría que existir seguridad y cariño incondicional. Pero creo que en la vida real ocurre lo que aquí muchas veces, quizá más de las que nos gustaría pensar. The Fighter es disfrutable, si, pero no es nada del otro mundo.

    

Black Swan

Portman

Dentro de la filmografía de Darren Aronofsky, más allá de encontrar las omnipresentes tomas de cámara en mano y la edición sumamente cuidada, siempre encontraremos lecciones morales. Quizá la más grande hasta ahora es aquella de "Las Drogas Destruyen" que nos queda después de ver su trabajo más conocido y celebrado (Requiem For a Dream, 2000). Ahora, con esta oscuro trabajo sobre un montaje de El Lago de los Cisnes y las personas encargadas de llevarlo a cabo en el Lincoln Center de NY, no deja de resonarnos en la mente otra lección moral del mismo impacto que la anterior, pero menos obvia y que se presta a más interpretaciones: "La Belleza Destruye".

 Black Swan (2010) es un filme sumamente intenso que nos cuenta la historia tormentosa de Nina Sayers (Natalie Portman), una fulana hija de una bailarina de ballet frustrada y que le ha dedicado toda su vida a la danza, sin jamás haber sobresalido. A través de sus ojos nos damos cuenta del mundo tan demandante y culero del ballet profesional. Y es que la mayoría de la gente solo se deja envolver por la belleza de las coreografías y el vestuario y la música una vez que la representación se exhibe, pero detrás de ese momento se encuentran huesos rotos, humillaciones, envidias destructivas y largas de horas de ejercicios físicos extenuantes. Como dentro de toda disciplina de élite, en el mundillo del ballet llega un momento en el que toda la presión y toda la mierda de la que estas rodeado puede desmadrarte física y sobretodo mentalmente. Y sí, la cinta es una crítica abierta a esto.

 La obsesión de Nina por la belleza y la perfección se da por el mundo donde ha vivido. Ella prácticamente creció entre escenarios y puestas en escena. Siempre ha tenido esa fascinación insana con la atmósfera romántica y europea de la danza y en su mente esa idealización desencadena en tormentosas compulsiones, como la de rascarse hasta sangrar. En realidad la vida de la chica esta simplificada de manera horrorosa, toda ella dedicada al ballet. No tiene amigos ni una relación con otras personas que no diste de ser puramente profesional. Por eso vuelca todas sus ganas en perfeccionarse en una área en donde ya es virtuosa por naturaleza, pero eso es algo que ella obviamente no entiende. Ella es sumamente hermosa, pero se siente fea y se mata con dietas innecesarias. Ella tiene una técnica natural exquisita, pero no se suelta y gusta más de sobrenetrenarse a niveles peligrosos. La cinta no puede entenderse de manera correcta si no aceptamos el hecho de que estamos viendo los desplayes de una chica que genuinamente esta enferma. Y gracias a esto bien puede llegar a ser patente que es blanco fácil de las oscuras intenciones de los otros personajes que conviven en su vida. De ser solamente en conducto mediante el que su madre puede cumplir sus sueños rotos, el ser solamente el objeto de deseo de su maestro francés ojete (Vincent Cassel) , el de ser blanco de las envidias de sus compañeras, en especial de la recién llegada Lily (Mila Kunis). La vida de Nina parece pronta a ser engullida por estos demonios engendrados de la belleza, salidos de esa perfección que no se da por satisfecha ni aún con el insospechado éxito. Ella siempre quiere más. Y la tensión siempre esta ahí, con el maestro que a ratos parece que solo se la quiere coger, con la madre que a ratos parece que esta más loca que la propia Nina, con Lily que a ratos parece que quiere matarla para quedarse con su papel. La tensión se torna insoportable para Nina y también para el público, el cual ha sido atrapado por el director e incluido en su propio y particular juego macabro. La experiencia de ver esta cinta es similar a la de ser controlado por un titiritero. 

 Aronofsky nos regala en esta cinta un trabajo de dirección extraordinario. Usando un estilo similar al de The Wrestler (2008) en tomas y dirección de cámara y una crudeza cojonuda, no deja de jugar con nuestras mentes desde el principio, agregando a la formula la edición frenética y a la excelente música (adaptaciones de Clint Mansell a los temas de Tchaikovsky). Es verdad que sabemos exactamente lo que esta pasando y que muchos acontecimientos son consecuencia natural de la narrativa que ya anticipábamos, pero eso no deja de dejarnos dudando por momentos, siendo nosotros mismos introducidos al mundo de la locura de la protagonista. Crhsitopher Nolan nunca ha logrado eso, por ejemplo. La cinta, además, se complemente con unas actuaciones de primer nivel, destacando claramente la de Portman, a quien vemos en su salida del caparazón hollywoodense y fresa en el que había estado siempre (excepto, claro, en Léon). Nina es sumamente bella, pero la vemos ojerosa y exhausta todo el tiempo, hasta su representación del cisne negro erótico y oscuro de la última parte de la película. Portman en verdad me sorprendió.

 Black Swan es una película paranoica y aterradora y muy bella, excelente en todos los aspectos. Por muchos momentos me recordó a esa otra gran película sobre ballet y muerte llamada The Red Shoes (1948), sobretodo en aquellas escenas de baile extraordinariamente filmadas y en aquella parte obscura de la belleza presenta siempre en los ojos de la protagonista. Definitivamente debe ser vista en cine para apreciarla en su totalidad. Y pues sí, es una cinta que refleja perfectamente la presión a la que son sometidas las personas con un talento especial. Aquellos virtuosos para los deportes o las artes que desde muy temprana edad ven el propósito de sus vidas solamente simplificado en complacer. Complacer a los padres, a un maestro, a un compañero, a un crítico, a un público. Y ese sentimiento, ese vacío, simplemente llega a hacer que el sujeto nunca se sienta satisfecho. Alguien puede ser todo lo exitoso que sea posible en el área en la que se desarrolla, pero nunca ser feliz. Mierda. Un don es una bendición pero también una jodida carga