Sin dudas, uno de los mejores covers ever made.
Enjoy.
In the middle of the summer
I'm not sleeping
Cold wind blowing
I'll make another movie
The same on as the year before
Take a tired idea
Put it in the hands of Hollywood
I need to talk to someone
I've been living someone else's life
I don't get no mail at my house anymore
My manager's my bride
I'm sitting on a jet plane
I'll see my baby soon enough
I won't take her to the movie
I'm worried that the lines become all blurred
I couldn't help but feeling something
When the boss told us to act that way
I'm ashamed of my profession
I would do the same again
I'll make another movie
Same one as the year before
I'm looking for a story
Something ludicrous to come up from the street
I won't play another heavyweight
I won't play another big John Shaft
Put me in a frock and leave me to recite
Maybe my career will die
By Stanley Chow.
The Kids Are All Right es una película sencilla y honesta sobre un matrimonio de más de 20 años, que de buenas a primeras atraviesa por su peor crisis. En esta familia en la que una de las madres es doctora, otra esta en busca de su profesión, uno de los chicos esta en una amistad improductiva con un idiota y la chica esta por irse a la universidad; todo nos parece conocido y familiar. Los diálogos son naturales, las situaciones son comunes y las emociones nos son tan familiares como las fotos que conforman el álbum que tenemos guardado en la parte más oscura de nuestro cuarto. Esta película me recordó por momentos al cine de Eric Rohmer, con diálogos tan naturales que terminan por conforma una sencilla obra maestra mucho más que disfrutable. La cosa en esta película es retratar la vida misma, con sus altas y sus bajas, sus pequeñas rutinas y el calor que nos viene de lo inesperado. Esto podría sonar sencillo, pero no lo es. Muy pocos directores lo logran, de hecho.
El matrimonio de la película está formado por dos mujeres, Nic (Annette Bening), la doctora, y Jules (Julianne Moore), la paiki envuelta en una crisis de la mediana edad que a últimas está pensando en dedicarse al paisajismo. Cada una de ellas tuvo un hijo usando al mismo donado de esperma anónimo; Nic dio a luz a Joni (Mia Wasikowska) y Jules a Laser (Josh Hutcherson). La película empieza contándonos la normalidad de la vida de los cuatro integrantes de la familia; que no tienen nada de especial solo por ser un matrimonio lésbico criando a una pareja de escolapios. En realidad esta película no tiene nada que podríamos denominar como característico del "cine gay". Desde el principio es así, por lo que no nos sorprende. Las pequeñas cosas que disfrutan Jules y Nic, sus problemas y los roles que asumen dentro del núcleo familiar son los típicos de la más típica familia heterosexual y temerosa de Dios. Quizá lo que más característico de ellas es que de verdad tratan de mantener una mente abierta a todo lo que respecta con la exploración de sus hijos, claro que siempre con disciplina, pero intentando no espantarse por nada. Y esa es la misma actitud que tratan de tomar cuando sus hijos les informan que se han puesto en contacto con su padre biológico y que les gustaría seguir en contacto con él. Claro que aceptar esto con una mente abierta es muy fácil en teoría, pero no tanto en la práctica. El papá es Paul (Mark Ruffalo), un valemadrista que alguna vez fue hippie, quién donó su esperma solo para tener dinero que usó en sus pedas universitarias. Ahora el tipo maneja un restaurante de comida orgánica que surte de su propia huerta y en cierto sentido parece tener estabilidad, la cual no posee en su vida personal, y eso se nota por la actitud que asume con sus recién descubiertos "hijos". Para ellos el tipo "no está mal", aunque poco a poco se van dando cuenta de que en verdad es cool. Para él es cool eso de cumplir con sus obligaciones como padre, o algo así. Lo nuevo siempre nos da esa impresión. La relación con Nic y Jules tiene sus génesis en una comida hogareña a la que lo invitan y en donde sale contratando a Jules para que arregle el jardín trasero de su casa. Esto traerá consecuencias graves para ambos y acarreará la mentada gran crisis en el matrimonio de las protagonistas. Realmente no hay mucho que decir sobre esta película, pero eso no es por la falta de contenido, sino simplemente porque no se pueden resumir sentimientos tan profundos como los que se tocan en la película con una simple reseña. Creo que es de esas cintas que les pueden pegar muy duro en ciertos momentos de la vida. La directora se avienta el reto de captar una pequeña parte del gran espectro que es el matrimonio, una institución omnipresente en nuestra cultura que acarrea problemas universalmente conocidos. Y no falla. La soledad, el control, la infidelidad, las discusiones, el daño colateral... Hay tantas cosas, tantos diálogos que me hicieron un nudo en la garganta, tantos momentos que me hicieron reír y algunos que casi me hicieron llorar. Definitivamente es una película extraordinaria, muy bien centrada. Con esa atmosfera indie que se nota en su soundtrack y su manejo de la cámara. Y, claro, con dos actuaciones portentosas. Bening y Moore nos entregas trabajos soberbios, que quizá no sean "oscareables", pero que al igual que muchas actuaciones legendarias, nos dejan preguntándonos: ¿estarán actuando o en verdad ellas son así en su vida diaria? Y esto bien podría ser. Los diálogos de esta película están tan presentes en la vida diaria de los seres humanos que es bastante probable que los actores los hayan empleado alguna vez en su vida. Estoy seguro de que muchos de ustedes, al igual que yo, han escuchado y dicho muchos de ellos. Vale mucho la pena. Es un must.
I Spit on Your Grave (2010) es un remake de una película “de culto” (lo entrecomillé porque el que sea de culto es muy cuestionable… como la cuestión del culto cinematográfico en sí) de 1978 llamada del mismo modo, pero que a su director le gustaba llamar Day of the Woman. Okey, creo que eso nos aclaro las cosas. En esta ocasión solo hablaremos de la película de 2010 que en este momento esta haciendo pininos en la taquilla nacional, lo cual habla del gusto por los riesgos de la distribuidora, aunque también de su absurda confianza en el morbo del pueblo mexicano. Veremos cómo le va porque esta claro que no es una cinta fácil.
La trama es simple: una escritora citadina llamada Jennifer (Sarah Butler, sufrida y mortal carita cumshotera) decide darse una temporada de soledad en una cabaña apartada de la civilización que representa un pueblo perdido en el culo del mundo. Días después de ser acosada por una serie de ruidos, cuatro rednecks pendejos irrumpen en su hogar, humillándola y violándola de manera por demás ojete. Al final de esto, cuando todo se ha dicho y hecho, se disponen a terminar el trabajo con un escopetazo sobre un puente, lo que al final resulta ser una opción bastante idiota, pero que no podemos negar que es práctica, como obligar al tipo que vamos a ejecutar a cavar su propia tumba, arriesgándonos a que nos dé un palazo y ponga pies en polvorosa. Aquí ocurre eso. Jennifer salta al puente y parece que ha desaparecido. Claro que poco tiempo después regresa con una actitud sádica y deseos de venganza equiparables a los de un personaje principal de alguna cinta de Chan-wook Park. Se carga a sus violadores utilizando torturas ingeniosas y hasta cierto punto fantásticas, tergiversando los insultos que de ellos recibió y devolviéndoselos al ritmo del dolor y la sangre. Me recordó por un momento las torturas que a veces describen Cormac McCarthy o Larry McMurthy, escritores que, sospecho, sirvieron de inspiración para el guionista. Creo que en esta realidad cotidiana de violencia, muchas veces el verla tan llena de… podríamos llamarla ingenio, la saca un poco del contexto. Claro, no son secuencias disfrutables, pero no podemos negar la satisfacción que la parte oscura de nuestro cerebro siente cuando vemos a los victimarios terminar como victimas. Es la satisfacción de la venganza que todos tenemos en nuestra naturaleza, seamos italianos, mexicanos, irlandeses o wathever. Sin embargo, me estoy adelantando. Creo que esta parte de la película, la de la venganza, es muy común en el cine de terror estadounidense de los últimos años. Nada nuevo. Lo perturbador vienen en la primera parte, lo que los rednecks le hacen a Jennifer. He ahí donde la cinta se despega un poco del grueso y se coloca el calificativo muy bien ganado de “incómoda”.
La violación es un crimen de violencia, no de sexo. Es un acto en el que lo que se disfruta es la sensación de poder sobre la victima, por lo que la humillación pre o post coito tiende a ser más importante para el agresor que el acto en sí y generalmente es la que acarrea las lesiones físicas y psicológicas más graves. La película se muestra obscena en estos detalles, cuando la banda humilla de manera sádica a la pobre chica valiéndose de insultos, armas, preguntas absurdas y jugando con sus respuestas. Disfrutando de su terror. Todo eso, claro, obedeciendo a la pisque clara del violador, que saborea más este miedo que el placer sexual. Durante estos angustiosos minutos es fácil adivinar una sala de cine que se va vaciando poco a poco. En este punto la cinta es ofensiva, sobretodo para los hombres, ya que nos muestra todo desde el punto de vista de la victima. Es por eso que se necesita llegar a la segunda parte y sus torturas que incluso pueden llegar a ser imposibles y su violencia que se percibe más como un entretenimiento.
No es una película fácil. No es la típica cinta para llevar a la novia (y si la llevan, es muy posible que ella los mande a volar en la conversación after movie si dan una respuesta equivocada a la predecible pregunta ¿te gustó?). Creo que, en cuestión de violencia psicológica, es muy superior a la mayoría del cine de terror estadounidense que se produce actualmente. Técnicamente esta muy bien hecha, por lo que no puede ser clasificada como una cinta clase b. Supongo que los razonamientos de qué es lo que pretendían el director o la actriz con esta cinta son validos, pero supongo que no son tan profundo como quisiéramos imaginar. Verla es una cuestión puramente personal y lo que les quede después es lo mismo. Yo no me divertí, pero supongo que ese era el punto.