El Paraíso es una juguetería

Hulk

Este es el lugar, 250 metros cuadrados de estantes con todos los juguetes que has tenido a lo largo de tu vida. Todos en su empaque original listos para ser abiertos como la primera vez. Ahí está la caja del Halcón Milenario: La Guerra de las Galaxias: El Retorno del Jedi, con tus personajes favoritos en la tapa. Revives la tragedia: ‘Las figuras de acción se venden por separado”. Recorres los pasillos, hay juguetes que ya no recordabas. Aspiras… mmm… plástico, el encantador olor a plástico nuevo. Exhalas… Ahí está, inmaculado, ese Trans Am negro de Matchbox® que quedó descarapelado luego de innumerables ‘carreteritas’. Sigues caminando. Miras de un lado a otro, no dejas de aspirar y exhalar. Ahí están la estación espacial de Playmobil®, un castillo para armar de Tente®, el safari de Fisher Price® con tigre y gorila incluidos. Crees que ya no puedes sorprenderte más, hasta que reconoces esa lonchera metálica irrompible de The Incredible Hulk® con termo para el agua de limón… Sí, estás en el paraíso. Ya sabes a qué huele.

Here’s to the crazy ones...

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Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The troublemakers. The round pegs in the square hole. The ones who see things differently. They're not fond of rules. And they have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them. About the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.

Apple, "Think Different", 1998-2002