Foto de la Semana en nfl.com

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Final de la Semana 12 y así de rápido pasamos el Día de Acción de Gracias, en la que los Texanos agradecieron un error garrafal de los oficiales titulares (quienes también son humanos y todo), con el que doblaron a unos enjundiosos Leones que ya vieron partir su último tren para los playoffs. Casi lo mismo que los Vaqueros, quienes fueron humillados a domicilio por los Redskins. Los Pats agradecieron a los dioses tener un juego tan fácil en el prime time de un día feriado e hicieron cera y pabilo de unos Jets, quienes no necesitan de otros para perder, más que de Markito Sanches, quién es la personificación del humor involuntario.

Ya en el domingo vimos caer a los Santos, dar pena ajena a los Steelers, a unos Ravens pariendo cuates (me encanta esa expresión) para ganarle a San Diego. Los Broncos, por otro lado, ganaron incluso jugando mal. Y los Packers nada más no la vieron contra los Giants, quienes parece que van a aplicar la del año pasado y van a empezar a ganar juegos a lo pendejo y van a ser un dolor de yarbles en la postemporada para cualquiera. Filadelfia, para no variar, perdió ante Carolina. De hecho, fueron humillados. Pero ya mejor de eso ni hablamos.

A estas alturas de la campaña, casi todo ya está definido. Es muy difícil que alguien alcance a los Texanos en la cima de la Americana, aunque presiento que Cuervos se va a desinflar y que el caballo negro de esa división puede ser Cincinnati. Denver está lleno de sorpresas (y las que faltan, mi lic). Indianápolis será el mejor comodín. Patriotas será sembrado número 2 y las posibilidades de un nuevo Juego Grande no lucen muy lejanas, aunque ya no contamos con Gronk por el resto de la campaña regular, pero nos vamos a ir de rodillas a la Villa para tenerlo de regreso en el playoff (igual hay que aceptar la realidad: lo perdimos para el fantasy. Es un hecho. Y duele, porque, en mi caso, fue una primera selección. Me lleva el chanfle). En la Nacional, San Francisco luce muy, muy firme. Y es que aunque el mejor record sea de Atlanta, para mí solo es humo y unos cuantos espejos. Cuidado con Nueva York, como siempre; los meses invernales les sientan bien a esos cabrones.  Chicago se ve solido, pero es solo la cubierta, me parece. Con todo y este terrible fin de semana, Green Bay son el equipo a seguir en el Norte. Pronosticar comodines sí está más difícil, por ahora esa opción aún está muy abierta. Hasta los Taqueros de Dalas siguen vivos, háganme el xodido favor.

Y así, de golpe y porrazo, llegamos a la última semana de noviembre. Y supongo que con todo y todo, aún tenemos cosas que agradecer. O algo.

Bond 23

Skyfall-

Al parecer, Bond 23, comercialmente titulada Skyfall (u “Operación Skyfall”, titulada en México por alguien que quizá no vio la película) ha sido ampliamente aceptada por cinéfilos, espectadores casuales y fans from hell del 007. La sencilla pero efectiva campaña de la familia Broccoli a propósito de los 50 años de la serie debió funcionar: maratones de Bond en la tele, celebraciones y homenajes, alfombras rojas, el hermoso arte de la nueva película diseñado por Empire Design

Cuando Pierce Brosnan (el primer Bond que no fuma), parecía haber inclinado demasiado al personaje hacia un tipo de glamur ñoño que apelaba a tías y milfs, la controversial selección de Daniel Craig (el primer Bond rubio) y un guión pensado en darle reboot al 007 desde el peligroso terreno de las “precuelas”, reinstaló al agente británico en nuestras imaginaciones y lo presentó a las nuevas generaciones con un estilo más sucio y sin tantos gadgets, pero también sin perder su status de hombre internacional de misterio, elegante y jetsetero. Con Casino Royale,  el nuevo cine de Bond maduró también en su factura: más ágil, más contemporáneo, más violento. Personalmente, pienso que ese filme es el mejor en los 50 años del 007 en el cine. Quantum of Solace nos quedó a deber, pero tampoco fue un retroceso a algo horrible como Tomorrow Never Dies.

Tengo algunos años quejándome de que el problema de Daniel Craig es su pésimo sentido del humor: le escriben los one-liners pero el pobre tipo no los sabe actuar con gracia. Su fuerte, evidentemente, son las escenas de acción –y para damas y público gay, mostrar el abdomen con cara de “te voy a coger”. Habrá que recordar, sin embargo, que el carácter esencial del 007 lo estableció hace 50 años un tal Sean Connery: rudo aunque romántico, siempre al servicio de Su Majestad aunque nunca le dice que no a una escapada sexual con una jeva. Así podemos resumir a James Bond, pero para ser justos, hay dos formas de interpretar esta visión: la de Sean Connery y la de Roger Moore. Craig es como Connery —Brosnan es como Moore (de Timothy Dalton mejor no hablamos).

La sutil diferencia entre Connery y Craig es que el primero era un cabrón más elegante: miren esta escena de Dr. No donde inaugura su tradicional coqueteo con Moneypenny.

La justificación del Bond cavernícola de Craig debe venir, me parece, del ambiente precueloso de sus tres primeras películas.

Un Bond arrebatado, sin tanta experiencia, y con una especie de “Edipo reprimido” por M (Judi Dench). Skyfall me pareció innecesariamente larga, con chicas Bond mediocres y un villano memorable con un plan estúpido (¿para qué tomarse la molestia de hacer un plan elaboradísimo para matar a M cuando puedes meterle un balazo en la fila del cajero automático?). Además, la ñoñería de Bond en Skyfall es brutal: escenas inverosímiles e innecesarias, situaciones de peligro ridículas y dragones de Komodo. 

Pero extrañamente funciona. El secreto deSkyfall radica en cómo se cierra el círculo del Bond de Craig y lo conecta con el Bond de Connery. Conocemos a la nueva Moneypenny y al nuevo Q (ausentes en filmes pasados), y Ralph Fiennes es simplemente perfecto como M. Según Empire Magazine, Daniel Craig volverá en Bond 24 para 2014. Y ya se confirmó que filmará Bond 25. Así es que la mesa está puesta.

La última escena de Skyfall hace un descarado guiño al filme original de 1962 y nos lleva a preguntarnos: ¿acaso James Bond ahora se enfrentará al Satánico Dr. No del siglo XXI?

Lo cual, para el nerd que escribe, sería pura y total felicidad cinematográfica.

The Student Witch

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Someone mentioned (rightly and courteously) that I might have given offense by mixing the word "witch" with LaVey's goofy satanic bible. It's just a prop. I was tempted to fix the title but then I realized that would be inconsistent. As an equal opportunity disrespector of all religion, it would be unfair of me to show wicca more respect than I show any of the other goofy superstitions of the world. So, with all due respect, if this image bothers you - "get over it."

Some Halloween madness for you!!

La Chispa de la Vida

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La Chispa de la Vida es la película más reciente de Alex de la Iglesia, quién en su día fue llamado el nuevo niño prodigio del cine español. Pero creo que eso quedo atrás, o al menos las aguas se volvieron más calmadas. Como sea, su filmografía siempre ha estado salpicada de buen humor negro, una edición veloz y tramas que se salen un poco del sistema español Post-Franco. Aunque no mucho ni siempre, pero ya saben. La Chispa de la Vida es un buen ejemplo de su trabajo en general, bastante aceptable para el gran público mundial, acostumbrado al cine gringo, pero con la calidad suficiente y la trama no tan estúpida para encantar a la gente de los festivales.

La película nos sitúa en la España del paro (¡Al BatiNoticiero, Robin!), poniéndonos en la piel de Roberto Gómez (José Mota), un publicista desempleado, con una deuda personal que crece a niveles alarmantes y con el orgullo por los suelos. Aún así, su esposa Luisa (Salma Hayek) no lo deja perder del todo las esperanzas, aunque después de ser humillado en la enésima entrevista de trabajo fallada, decide reencontrarse con su pasado y volver a visitar el hotel donde él y Luisa pasaron su luna de miel. Pero resulta que el hotel ya no existe; en el lugar se realizaron excavaciones y ahora es un coliseo romano antiguo, en espera de ser anunciado al mundo con bombo y platillo. Y aquí que nuestro protagonista queda, sin saber muy bien cómo, en el centro del coliseo, con una varilla de acero clavada en el cráneo y con todas las televisoras de España reproduciendo su imagen. Y puede que él no sepa muy bien cómo pasó todo esto, pero si sabe lo que puede hacer en su situación.

La cinta se trata de una época en la que desgracia y golpe de suerte se confunden. Son casi sinónimos. Roberto, a pesar de su situación, se encuentra bastante bien y dado su anterior trabajo, sabe el provecho que puede sacar de todo esto. Todos lo están viendo, por el morbo, por el atractivo de la tragedia humana, por la cobertura asfixiante de los medios que prácticamente no pasan otra cosa. Por lo que sea, pero lo están viendo. El sueño de cualquier madmen. Así que Roberto no se lo piensa dos veces y trata de sacar el mayor provecho de su tragedia/suerte. Contrata un agente sin escrúpulos, quién le pone una caja de cerveza cerca y le dice que está a punto de cerrar una entrevista por varios cientos de miles de euros. El único inconveniente es Luisa, quien no está de acuerdo con ponerle precio a la dignidad de su esposo, pero él sabe la verdad: ya no le queda dignidad.

La película se mueve veloz entre escenas de teatro y conversaciones por celular, entre el coliseo romano que poco a poco se va poniendo pletórico y charlas privadas en rincones oscuros del mismo. Los personajes que rodean a la pareja son excéntricos a su manera, como la encargada del proyecto del coliseo, obsesionada con evitar que el trabajo de su vida se destruya por culpa de un idiota. O el alcalde de la ciudad, quién es un inútil que solo sirve a intereses más elevados que lo controlan como al más patético de los títeres políticos. Todos tiene su motivación. Por más xodida que etsa la situación, todos tienen algo por lo que seguir adelante, algo por lo que vivir, una esperanza de que todo mejorara. En este contexto, la integridad moral de Luisa sirve como medida para darnos cuenta de lo corrompidos que están los demás personajes, incluyendo a su propio esposo, por más que sus intenciones sean buenas. Los hijos de la pareja, son personajes arquetipos que en este mundo encajan perfecto. Esta película se trata de una época en la que al parecer ya no existe el bien o el mal.

O algo sí.

La verdad es que La Chispa de la Vida es solo un buen ejercicio de humor negro y de jugar con la tragedia y con la cobertura morbosa de los medios de comunicación. Tiene simbolismos, claro, y supongo que también tiene otras lecturas, pero eso al final no importa tanto como ciertos críticos serios pueden hacernos creer. Solo hay que ver esta cinta para pasar un buen rato, y para comentar que igual todavía hay cosas en este mundo cínico que no tienen precio. Y si quieren reflexionar, lo cual no está de más, hay varios libros que pueden ayudarlos a entender mejor el tema de las coberturas informativas actuales.

Libros, ya saben. Esas cosas raras que venden en las librerías.        

Foto de la Semana en nfl.com

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Semana 9 en la NFL y parece que las cosas siguen por un caudal ya un poco menos calmado y hasta cierto punto predecible, lo cual es un alivio para los que gustamos de los pronósticos y las apuestas. Aunque, claro, sigue habiendo sorpresas. Esta semana Detroit volvió a ganar y mantiene su velita prendida en busca de los playoffs, pero no creo que les alcance, lo mismo que a los Santos, quienes han ganado 3 seguidos, pero creo que la reacción vino muy tarde. Filadelfia, otra vez, está en la calle de la amargura. Creo que ya es demasiado para un equipo que ha gastado tanto en refuerzos y que le ha tenido tanta paciencia a su coach, así que este es el último año de la era Andy Red. Y en una de esas y también le dicen adiós al buen Michael Vick, pero eso ya lo veremos.

Esta semana nos quedamos con el agradable sabor de boca, tanto de Broncos, como de Potros, quienes con una marca de 5-3 están más que vivos. Los Potros de Andrés Suerte solo aspiran al comodín, ya que es imposible que alcancen a los Texanos en la cima de su División, pero aún así se han establecido como un equipo motivado, práctico, efectivo y que comete poquísimos errores. Su QB quizá tenga menos publicidad que RGIII o Cam Newton, pero es más maduro que estos y ya desde ahora se le ve con el toque y el liderazgo que distingue a los mariscales de campo élite. En una de esas y le doy la oportunidad en una de mis ligas de fantasy del próximo año. Por otro lado, ¿qué podemos decir de los Broncos? Pues nada más que la apuesta fue acertada. Y es que hubo muchos detractores sobre el traer a un QB operado tres veces del cuello, muy veterano y que sufría de la “Maldición de la Postemporada”, pero al final se han salido con la suya. Denver está en la cima de su División, va que vuela para una postemporada que promete grandes satisfacciones, están jugando a un gran nivel por lapsos (tienen muchas cosas que pulir, en defensiva profunda, sobre todo) y el mayor de los Manning ha demostrado que aquello de viejos, los cerros se aplica muy bien cuando hay calidad. Y de Tebow ya ni quién se acuerde. Ahora lo que tiene que hacer es ganar la mayoría de juegos que les queda, con la esperanza de descansar la primera semana de playoffs y después pues solo queda esperar un poco de suerte. ¿Se imaginan a Peyton ganado un duelo divisional en Indianápolis, vestido de Bronco? El pedo no suena nada descabellado, pero ya veremos.

Patriotas regresa esta semana del descanso. La segunda parte del calendario luce manejable, aunque se avecinan dos juegos muy duros y en semanas consecutivas: contra Houston y contra San Francisco. Pero considerando que ambos son como local, y que el resto del calendario no debería traer problemas mayores (en teoría), aunado esto al bajón sufrido por los Cuervos y a que Houston se enfrenta a un duro cierre de temporada, creo que Nueva Inglaterra tiene con qué pelear ser el sembrado número 1 de la Conferencia. Y ya saben que siendo así, el camino al Juego Grande luce más que posible. Pero falta mucho para esto y muchas cosas están en el aire, aunque el extraordinario nivel del juego terrestre, el gran desempeño de los receptores y el gran trabajo de la defensiva, nos permiten ilusionarnos. Solo falta que regrese Hernandez y que Gronk se mantenga sano y entonces sí, cuidado.

Pero es muy pronto para dar favoritos, aunque si se vislumbran equipos muy fuertes y otros que ya no van a pelear. Águilas y Jets están fuera, sino matemáticamente, si por moral. Lo mismo que los Jaguares, Cafés, Titanes y Jefes, que son totalmente un cheque al portador. Pero más allá de esos, todos los demás pueden meterse, o al menos siguen siendo competitivos y pueden ocasionar un tropezón clave en cualquier momento. El nivel de la NFL es espectacular y lo mejor está por venir. Abróchense sus cinturones, se avecina un final de año explosivo.