85rd Academy Awards

Notemerecemos

Como lo he mencionado en post anteriores, veo los Oscar cada año. Por entretenimiento, hueva y porque siempre suceden en un domingo que no compite con la NFL. Ha esto se le suman el cotilleo, el ranteo por lo que le llaman las redes zoociales (siempre divertido) y los comentarios de Lady Fer sobre los vestuarios y esas vaclayadas de la alfombra roja. Aceptémoslo: los Oscar no son nada sin la alfombra roja. La mayoría de la gente que ve los premios de la Academia, sueña esa noche con vestidos de diseñador y no con convertirse en cineasta laureado. Y eso es genial, la verdad. Las conversaciones banales sobre moda se agradecen en muy pequeñas dosis.

(Corolario: si tu mujer se la pasa hablando de moda el 90% del tiempo que están juntos, debes hacer una cosa y solo una cosa: corre.)

Y así como la pasada entrega de los Oscar estuvo dedicada a celebrar al Hollywood clásico, este año, la entrega 85 de los Premios de la Academia se dedico a presentar al nuevo Hollywood en sociedad. La ceremonia, como siempre, fue larga, pero esto debido más a los excesivos números musicales (no todos buenos, la verdad). El nuevo formato incluyó presentación de nominados de una manera ágil, discursos cortados con la música de Jaws y la presencia de estudiantes de cine multiculturales que entregaban los premios. Sí, seguro todos ellos tan mamomes y pretenciosos como tus “amigos” del CCC que se aparecen cual Beettlejuice en cada fiesta o borrachera y que terminan aburriendo a todos con sus ideas sobre cómo van a cambiar a la industria cinematográfica mexicana (esto lo hacen con la oscura intención de quedarse con la mayoría de alcohol). El host fue Seth MacFarlane, universalmente conocido como la mente oscura detrás de Family Guy (programa que a mi no me gusta, por cierto). El tipo entro sin gracia, tuvo unos primeros diez minutos desastrosos, hasta que llegó el Capitán Kirk a salvar el pedo (como antes, como siempre). Hay que decir que su elección también fue pensada para agradar al nuevo Hollywood y, sobretodo, a jóvenes televidentes a los que los Oscar les valen un pito. Y creo que dio resultado: la ceremonia fue la más vista en una década, según sondeos. MacFarlane, debo admitir, se recuperó como los grandes. Poco a poco se fue desenvolviendo y llevó el tenor de la ceremonia a su territorio: el humor negro y los chistes políticamente incorrectos. Y es que aunque históricamente los host de la ceremonia siempre han optado por el humor ácido y lo que le llaman el insulto fino, MacFarlane hizo chistes racistas, atacó a la figura histórica de Lincoln, montó un numerito musical llamado “We Saw Your Boobs” (se espera el estreno de la puesta en escena completa en octubre, en el auditorio de la Facultad de Ingeniería, CU), hizo un par de apuntes sobre lo que pasaría unas horas más tarde cuando estallara la combinación: chicas buscando trabajo en la industria + bar abierto + productores,  y se metió con la edad de la actrices. Y sí, ya sé lo que me dirán: en esta época, ¿eso qué? Pero recuerden dónde pasaron estas cosas. Los Oscar en la Unión Americana todavía son considerados un evento para ver en familia, para aplicar la reunión o la cena con motivo de ver la ceremonia. No dudo que se hayan herido muchas sensibilidades. Y este cambio en el giro me parece genial. La Academia se atrevió a hacer algo que la moralidad estadounidense teme: madurar. Esta claro que la correa de MacFarlane estaba sumamente apretada y no le dieron la más mínima libertad (querían un cambio, pero tampoco era para tanto, supongo), pero el poco espacio que le dieron lo convirtieron en un host bastante agradable y la ceremonia se tornó más entretenida que de costumbre. Más allá de todo, creo que el tipo lo hizo bien. Gracias a Dios y a William Shatner.

En lo referente a premios, las estatuillas estuvieron sumamente repartidas. Las ganadoras de la noche fueron Argo y Life of Pi, con tres y cuatro premios respectivamente. La obra de Ben Affleck ganó Mejor Película, Mejor Guion Adaptado (Chris Terrio) y Mejor Edición (William Goldenberg). No estoy muy de acuerdo con el premio a mejor película (yo se lo hubiera dado a Life of Pi como ustedes saben), pero era algo que se veía previendo desde que comenzó la temporada de premios. Y total, a  mí me parece una buena película, pero seguro se convertirá en una de las ganadoras olvidables. Por otra parte, Ang Lee ganó el Oscar a Mejor Director por Life of Pi, cosa que me gustó mucho (hay que tener huevos para hacer la película de un libro que el propio Spielberg dijo que era imposible de filmar), su película era la que más me había gustado de las nominadas y ese reconocimiento me encantó, además de que fue algo casi inesperado (yo esperaba que se lo dieran, precisamente, a Spielberg). Los otros premios de Life of Pi fueron Mejor Fotografía (Claudio Miranda, por demás merecido también), Música Original (Mychael Danna) y Mejores Efectos Visuales (Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik De Boer y Donald Elliott). Como pueden ver, cada una de las grandes ganadoras de la noche solo ganaron un Oscar de los considerados 4 Grandes, los otros fueron repartidos entre las películas de manera casi pareja. Esto ocasionó que una cinta no arrasara con todos los premios, aunque sí hubo una gran perdedora: Lincoln. La impecable biopic de Spielberg solo ganó en Mejor Actor (Daniel Day-Lewis, previsible y merecido) y Mejor Diseño de Producción (Rick Carter, Jim Erickson), lo cual me parece por demás injusto. Creo que el premio que más me dolió que perdiera fue el de Guion Adaptado, y es que el scrip de Tony Kushner me parece una verdadera joya, pero bueno así es esto de los Oscar. La noche de anoche fue otra noche de humillación para nuestro cineasta barbudo favorito, lo cual ya se esta convirtiendo en una costumbre. Peligrosamente.

Su Santidad Christoph Waltz ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto por su papel de dentista cazarrecompensas en Django Unchained. Este es su segundo Oscar (el otro también lo ganó trabajando con Tarantino, quién esta vez sí ganó por Mejor Guión Original) y creo que era el premio más cantado de la noche, además del de Day-Lewis. Y estuvo bien que ganará, aunque a mi me gustó más De Niro en Silver Linings Playbook. Y entonces, precisamente derivado de esta película, vino el momento más nuevo-Hollywood de la noche. Anne Hathaway ganó como Mejor Actriz de reparto por su papel de 25 minutos en Les Misérables (aunque canta bonito, hay que decirlo). Y no, no me parece injusto, aunque hay que decir que si de actuación se trata, Sally Field la derrota y de calle, pero bueno. Hathaway representa lo mejor del nuevo Hollywood, su carrera es casi ejemplar y además ha estado casi fuera de escándalos detrás de las cámaras. Y además es xodidamente talentosa, por si no lo habían notado. Este premio la ungió como la gran esperanza para el futuro. Y entonces, la que llamaron la sorpresa de la noche, aunque la verdad no lo fue tanto: Jennifer Lawrence ganó el Oscar a Mejor Actriz, derrotando a la virtualmente invencible Emmanuelle Riva y a la mamona Jessica Chastain, y creo que ese fue el premio que más me gustó en la noche. Lawrence es una gran actriz que ha sabido escoger sus proyectos con precisión quirúrgica  y que mantiene un estándar de calidad superior al promedio sin importar en título en que trabaje. Pero más allá de eso, su premio fue el reconocimiento de la Academia a todo ese cine juvenil banal basado en libros para jóvenes. Recordemos que por mucho que Lawrence haya rifado en Winter´s Bone, ella fue conocida por todo el mundo gracias a Los Juegos del Hambre, saga de cintas nacida de la misma estirpe que Harry Potter, Crepúsculo y tantas otras. Películas que nos podrán gustar o no, pero que son las que se han encargado de meter gente a los cines en los últimos años. Mucha gente a los cines, de hecho. Y la industria se los agradece, muchachos.

Los otros momentos de la noche fueron de regulares a pasables. El que Brave haya ganado como Mejor Película Animada me parece un robo descarado; y es que aunque me encanta Pixar, hay que reconocer que ParaNorman es una cinta mucho mejor, pero ya ni modo, mi lic. Hubo por ahí un buen homenaje a Bond (por cierto, Skyfall se convirtió en la cinta de Bond más ganadora en los Oscar); Shirley Bassey cantando Goldfinger me pareció genial y tengo que reconocer que la tal Adele no canta mal las rancheras. Y… creo que fue todo. El momento en que los Avengers tomaron el escenario, por más esperado, me pareció decepcionante. Chale.

Fue una ceremonia larga, un tanto rara, pero eso la hizo diferente y entretenida. Habrá que esperar para ver si la Academia va a adoptar este formato de aquí hasta que las audiencias dicten otro cambio. Y hoy solo me queda rememorar el pequeño genial momento en el que Jennifer Lawrence tropezó en su camino a recoger su estatuilla. Dios, creo que estoy enamorado…