83rd Academy Awards

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Veo los Oscar cada año desde 1998, en aquella noche en la que Titanic se llevó algo así como 267 premios, incluido en de Mejor Actuación para un Pedazo de Hielo en un Film (que el año anterior se lo había llevado Juliette Binoche por El Paciente Ingles). Si me preguntan porqué los veo, no creo poder dar una razón más que la muy cuestionable de: porque me divierten. En serio. Ya se que generalmente son ceremonias largas, algunas se pasan de formales, pesadas; pero a mi me divierten. Yo hago mis quinielas y más o menos antes de la ceremonia ya he visto el noventa por ciento de las películas en competición (incluyendo alguna que otra de Mejor Película Extranjera), por lo que el transcurso de la premiación tiene para mi un poco de la carga emocional que, supongo, tiene cada fin de semana futbolero para mi compa el Nel, adicto sin remedio a las apuestas deportivas. En noches como la de anoche he sido testigo del improbable triunfo de American Beauty, del arrase de Gladiator y The Lord of the Rings: The Return of the King, de la redención de la Academia para con Scorsese, del triunfo de algunos de mis favoritos personales cómo lo son los hermanos Coen y Danny Boyle, de los fraudes que representaron los triunfos de Chicago a mejor película y Julia Roberts a mejor actrizzz. Y, claro, de la autoproclamación de James Cameron como rey del mundo.
 
Este año, a diferencia de los 3 pasados, se esperaba que fuera una ceremonia repartida. Y, en cierto sentido lo fue. Las grandes ganadoras de la noche (The King´s Speech e Inception) se llevaron solamente cuatro estatuillas cada una. También se esperaba que los Coen se fueran con las manos vacías y así pasó. Yo sigo sosteniendo que su película era la mejor de las 10 nominadas. En un mundo perfecto, True Grit se hubiera llevado, mínimo, siete Oscar´s, pero en la realidad no se llevo nada, lo que era predecible y resulta triste. Como sea, The King´s Speech cumplió más o menos con el pronóstico, llevándose, como decía, 4 premios, entre ellos tres de los considerados "grandes" (Mejor Película, Mejor Director -Tom Hooper-, y Mejor Actor -Colin Firth). Su otra estatuilla provino de ser el Mejor Guión Original, cortesía de David Seidler, un simpático hombre de 73 años (la persona de mayor edad en la historia en ganar el premio al Mejor Guión) que, de paso, nos regaló el mejor discurso de aceptación que yo haya visto. Un modelo para todos.
 
Inception, la otra gran triunfadora de la noche, se llevó solamente premios técnicos (Mejor Fotografía -Wally Pfister-, Mejor Edición de Sonido -Richard King-, Mejor Mezcla de Sonido -Lora Hischberg, Gary Rizzo y Ed Novick-, y Mejores Efectos Visuales -Chris Corbould, Andrew Lockley, Pete Bebb y Paul J. Franklin), que, supongo, sirvieron para compensar que no iba ganar nada que fuera importante. Y además del hecho de que Christopher Nolan ni siquiera fue nominado como director. Y no es que el cabroncito fuera EL director ignorado en dicha categoría (creo que tal honor corresponde a Scorsese), pero digo, si David O. Russell fue nominado, no entiendo porqué Nolan no lo fue. Como sea, los cuatro Oscar de inception sirvieron tanto como reconocimiento para los directores soñadores, así como para alentar a las películas palomeras y originales, al menos en su planteamiento. Le entendieron? Yo tampoco. 
 
La película con más nominaciones después de The King´s Speech y True Grit, The Social Network, se llevó premios menores. Tres para ser precisos: Mejor Edición (Angus Wall y Kirk Baxter), Mejor Score Original (Trent Reznor y Atticus Ross) y Mejor Guión Adaptado (Aaron Sorkin, basado en el libro The Accidental Billionaires de Ben Mezrich). Creo que la gran sorpresa fue el que David Fincher haya perdido el Oscar al mejor director, ya que toda la ceremonia estaba siendo preparada para que él se llevara dicho premio y El Discurso del Rey ganara en mejor película, pero no. Este es el segundo tropiezo de Fincher en los Oscar (ya antes se le había negado como director de la sobrevalorada The Curious Case of Benjamin Button) y, presiento, no será el último. Las otras categorías de actuación las ganó The Fighter, con Christian Bale como Mejor Actor de Reparto y Melissa Leo como Mejor Actriz de Reparto; ambos demostrando que fueron sus actuaciones (junto con la de la hermosa Amy Adams y un poco la de Marky Mark) las que sacan del promedio a esa película. El Oscar para Bale fue muy merecido (su actuación me recordó por momentos al DeNiro de los setenta), pero creo que, al igual que el Oscar para Sandra Bullock del año pasado, se trata más que nada de un reconocimiento para un tipo que últimamente se ha encargado de meter mucha gente a las salas de cine. Y Melissa Leo? Bueh, es indudable que también lo merecía, aunque no era mi favorita (ya saben a quién se lo hubiera dado yo), sin embargo, resulta un tanto evidente que la Academia quería saldar su deuda del año pasado, cuando le quitó la estatuilla que se había ganado a pulso con su perfecta interpretación en Frozen River. Este año sí le tocó subir al escenario y dar un discurso que por intentar ser cagado, terminó siendo ridículo y patético y en el cual (para acabarla de amolar, diría mi H. abuela) soltó la palabra "F", lo cual equivale (aunque en menor escala, claro) al seno descubierto de Janet Jackson en pleno Super Bowl.
 
En realidad esta fue la única sorpresa de la noche, cuya única función fue despertar a mucha gente, tanto en el teatro Kodak como en casa. La entrega de este año fue sumamente aburrida y parca, lenta y somnífera. Y eso que durante toda la semana pasada los organizadores nos intentaron vender aquello de que sería una ceremonia fresca y con "espíritu joven", sea lo que eso signifique en la mente de un montón de estarrios que se dedican a ver y calificar películas durante todo el año (que envidia). Al final la gran ganadora fue una cinta sumamente tradicional, de época, de superación personal y con un protagonista discapacitado. Y donde quedó entonces la innovación de la que tanto hablaba la Academia y por la cual nos enjaretaron desde un principio a la pareja de host formada por James Franco y Anne Hathaway, una de las peores que jamás se hayan visto? Y no lo digo por ella. Hathaway y su carita cumshotera y su carisma natural salvaron la conducción (creo que es cuestión de tiempo para que la veamos en un musical, lo cual me provoca escalofríos) y estoy seguro que acompañada de alguien como Alec Baldwin o Hugh Jackman hubiera conformado un dúo de host inolvidable, pero no con Franco. Y eso que ese cabrón me cae muy bien, pero toda la noche presentó menos carisma que un Nexus 6 y sus mejores chistes vinieron cuando se dedicó a leer sus twits (?). Creo que el hecho de estar nominado le afectó.
 
Los que salvaron el humor durante la velada fueron Kirk Douglas, Billy Crystal y Bob Hope (!!!), todos de la vieja escuela, lo que terminó por sepultar la dizque vibra de frescura que supuestamente tendrían estos premios. Ni siquiera se cumplió con la promesa de limitarse a 3 horas o menos de duración, ya que se pasó de las tres horas en tiempo reglamentario, pero se sintieron como de noventa minutos cada una. Esta ceremonia también representó el último clavo en el ataúd para la onda indie que había predominado en estos premios, sobretodo en las categorías de guión. Ni de The Kids Are All Right, ni Winter´s Bone se llevaron nada. Parece que la Academia piensa que con nominarlas es suficiente. Creo que lo único más o menos de la atmosfera independiente que se llevó algo fue la actuación de Natalie Portman por Black Swan, un Oscar por demás merecido pero que por momentos parecía que no iba a llegar, debido a las anteriores historias de horror que los protagonistas de las cintas de Aronofsky tuvieran en noche de Oscar. Pero este no fue el caso. Portman ganó y subió al escenario con un embarazo más que evidente y dio un discurso emotivo y cien por ciento olvidable, pero me gustó ese momento. Fue, en cierto grado, la venganza de Ellen Burstyn y Mickey Rourke, quienes habían sido victimas de sendos y descarados robos en plena ceremonia. Creo que ya tocaba.
 
Al final de todo, solo queda la reflexión: para qué sirven los Oscar? Creo que no existe una respuesta concreta. The King´s Speech es una película muy bien hecha y muy bien actuada, como ya dije en mi reseña, pero en realidad no es una mejor cinta que True Grit o The Social Network, al menos para mí y, supongo, para muchos críticos serios. Entonces de qué sirve nombrarla como la mejor cinta de 2010, cuando no solo no es la mejor de las nominadas, sino que hubo otras que no fueron incluidas y que son mejores? Cómo puede llegarse a creer que Tom Hopper es el mejor director del año, cuando los trabajos cuasiprefectos de Polanski y Scorsese fueron ignorados de tajo? En verdad alguien sigue pensando que Chicago es la mejor cinta de 2002 (nunca voy a superar eso)? A la vista de tantas y tan descaradas fallas y omisiones, la pregunta de para qué ver los Oscar es por demás válida, pero también lo es el razonamiento de que estos premios, como cualquier otros (incluyendo, aunque en menor escala, los que reparte el Festival de Cannes) no son para tomarse tan en serio. En gustos no hay nada escrito, como dicen por ahí. Los criterios de la Academia gringa son muy diferentes de los de un ciudadano de a pie, como yo o ustedes. No quiere decir que sean mejores, solamente diferentes. No hay que buscar cosas ocultas en Crash, cuando es obvio que es una especie de Magnolia, pero que no le llega a los talones en calidad a esta. Sin embargo, los tiempos de cada una influyeron para que Crash se llevara el Oscar y Magnolia no. Y, al final, quién se acuerda de Crash, de Shakespeare in Love o de The Hurt Locker? Ganar un Oscar no te garantiza inmortalidad. O el nunca ganarlo no te garantiza perderte en el Limbo. Si alguien lo duda, que consiga una Ouija y contacte a Hitchcock y Kubrick y les pregunte que opinan de los premios de la Academia.
 
Como sea, yo los veo y es muy seguro que los vea el próximo año. Por qué? Bueh, pues porque me divierten. Y, a veces, me hacen ganar apuestas. Y, a veces, ofrecen momentos de pena ajena como el del mentado discurso de Melissa Leo, o de sincera admiración como el del maese Seidler. Simplemente me gustan esta clase de cosas y ya. Ah, y también voy a ver Wrestlemania, pero esa es otra historia.