RONIN                                                     浪人

RONIN 浪人

Good for Health, Bad for Education

  • War Horse

    • 29 Jan 2012
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    War-horse-movie-image-jeremy-i

    Las tomas finales de War Horse despertarán emociones profundas en cada amante del cine y en cada espectador común por igual. El cielo está pintado con el naranja profundo de una puesta de sol. Un jinete solitario se ve muy lejos en el horizonte. El jinete se acerca y desmonta, abraza a una mujer y a un hombre. Todos ellos abrazan la cabeza de un caballo. La música aumenta. Este material, con los ricos colores y el encuadre dramático, podría provenir directamente de un western clásico de John Ford.

    Este es un homenaje de Steven Spielberg a Ford y a una tradición de Hollywood sobre películas destinadas a hacer sentir bien a todos los públicos. Las actuaciones y los valores de producción de la película son parte de esa tradición. War Horse es audaz, sin miedo de los sentimientos, pero permitiendo que todas las secuencias de acción tengan su lugar preciso y sean magnificas. Sus personajes están claramente definidos y fuertemente interpretados por actores carismáticos. Su mensaje es universal, sobre el horror de la guerra en la que los hombres y los animales sufren y mueren; pero los animales no tienen ninguna razón: se ha echado su suerte por los hombres que los han traicionado.

    La película, basada en una novela best-seller y una obra de teatro de larga duración en Londres y Nueva York, comienza en una pequeña granja familiar en el condado inglés de Devon. Nos encontramos con el joven Albert Narracott (Jeremy Irvine), su padre borracho, pero por lo general no desagradable, Ted (Peter Mullan) y su trabajadora y amorosa madre, Rose (Emily Watson). Lyons (David Thewlis), el propietario, los presiona para pagar el alquiler adeudado.

    Hay una subasta de caballos en la aldea. Los ojos de Ted caen en un hermoso caballo llamado Joey y determina a superar la oferta de Lyon para comprarlo, incluso si esto significa gastar todo el dinero del alquiler. Rose enloquece: la intención era traer a casa un caballo de tiro a un precio bajo y su hijo ha comprado un pura sangre elegante. Pero Joey se gana su corazón y Albert entrena al caballo para arar los campos pedregosos. Luego, la Primera Guerra Mundial estalla. Borracho como de costumbre, Ted vende el caballo al ejército. Albert jura que lo volverán a ver.

    Ahora comienza una serie de capítulos autónomos en la vida de Joey: sobre como el caballo pasa de los británicos a manos de los alemanes, tiene un respiro en una granja francesa y se encuentra ayudando a arrastrar un cañón demasiado grande. Todo esto está integrado en imágenes de la batalla hechas magistralmente y lo más realista posible, como vimos en el desembarco en Normandía de Saving Private Ryan. Todas las guerras son el infierno. Sin duda algunas son peores para los soldados: aquí los vemos casi siempre atrapados en el lodo y la desolación fría de las trincheras. Los caballos son lanzados en este caos satánico y estaban confundidos, aterrados y, a veces, enloquecidos.

    En su viaje Joey conoce a una serie de maestros, hombres que respetan los caballos (en ambos bandos). Sin embargo en la guerra no hay lugar para el sentimiento y, como explica un oficial con un realismo brutal, un caballo es un arma y se debe utilizar o destruir. Algunas de las mejores imágenes que Spielberg ha dirigido implican a Joey y los caballos corriendo salvajemente fuera de las trincheras, galopando en estado de pánico a través de líneas de alambre de púas y arrastrando cables y postes que desgarran su carne cruelmente. Entonces hay una de esas escenas de tregua temporal, cuando los soldados de ambos bandos se encuentran en tierra de nadie para compartir cortaalambres y dejar a los caballos libres.

    Todo esto es magnífico. Pero reduce el centro de la película a una serie de puestas en escena que por un momento se sienten dispersas. El hilo narrativo es suministrado por Joey, que es un protagonista impotente, pero cuyas aventuras se vuelven dolorosas de ver - especialmente, sospecho, para los espectadores más jóvenes. Una famosa película de Robert Bresson, Au hasard Balthazar, sigue a un humilde burro a través de los años, de buenos y malos momentos, y muestra todos los eventos como capítulos implacable en el libro de su vida. Bresson no hace ningún intento para elevar al asno más allá de lo que es; su suerte es la suerte común de todos los animales mudos en un mundo de crueldad arbitraria.

    Spielberg, por otro lado, ennoblece a Joey y proporciona un final para la película que es alegre, estimulante, y depende de un conjunto increíble de coincidencias. Supongo que debe ser así para que tengamos una historia. Me viene a la mente  Schindler´s List: seis millones de judíos fueron exterminados en la Segunda Guerra Mundial, pero al centrarse en unos pocos cientos que sobrevivieron milagrosamente, Spielberg hizo su historia llevadera. Sobre los caballos de la Primera Guerra Mundial sólo se puede decir que la buena suerte de Joey fue extraordinaria.

    La película está hecha con un arte grandioso. Spielberg es el dueño de un lienzo impresionante. La mayoría de la gente la va a disfrutar mucho, como yo. Sin embargo, no está incluido en la imagen el nivel de la tragedia pura que está en todas partes, formando el marco. O al menos eso esperamos. Es lo mismo con la vida. Y, si se tiene en cuenta el panorama general, todos nosotros, hombres y bestias, tenemos una buena suerte extraordinaria.

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  • Nightswimming, by R.E.M.

    • 27 Jan 2012
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    Nightswimming by R. E. M.
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    05 - R.E.M. - Nightswimming.mp3 (6.09 MB)

    Nightswimming deserves a quiet night.
    The photograph on the dashboard, taken years ago,
    Turned around backwards so the windshield shows.
    Every streetlight reveals the picture in reverse.
    Still, it's so much clearer.
    I forgot my shirt at the water's edge.
    The moon is low tonight.

    Nightswimming deserves a quiet night.
    I'm not sure all these people understand.
    It's not like years ago,
    The fear of getting caught,
    Of recklessness and water.
    They cannot see me naked.
    These things, they go away,
    Replaced by everyday.

    Nightswimming, remembering that night.
    September's coming soon.
    I'm pining for the moon.
    And what if there were two
    Side by side in orbit
    Around the fairest sun?
    That bright, tight forever drum
    Could not describe nightswimming.

    You, I thought I knew you.
    You I cannot judge.
    You, I thought you knew me,
    This one laughing quietly underneath my breath.
    Nightswimming.

    The photograph reflects, every streetlight a reminder.

    Nightswimming deserves a quiet night, deserves a quiet night.
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  • Scene from a Italian Restaurant

    • 26 Jan 2012
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    -          Llega un día el diablo y…

    -          Mira, ya anotó Cristiano.

    -          ¿Cuántos van?

    -          2-1, ¿qué no ves?

    -          En el global…

    -          Ah, 4-2, creo.

    -          Si, van 4-2.

    -          Bueno, ya; llega…

    -          ¿Hay tiempo para empatar?

    -          Según sí. Faltan 20 minutos.

    -          Ok, ¿quién quiere escoger el vino?

    -          Deja que lo haga el señor Coleman.

    -          ¿Señor Coleman?

    -          (…)

    -          ¿Señor Coleman?


    Entonces habla ella, en voz baja.


    -          ¿Ulises?

    -          Si…

    -          ¿Quisieras hacer el honor?

    -          Ah, sí, disculpa. Estaba viendo el partido.


    Ella, fulminando con la mirada la pantalla de 42 pulgadas empotrada en la pared.


    -          ¿A quién se le ocurre poner una tele en un restaurant?

    -          No sé, ¿al dueño del lugar? Igual estamos adentro de un mol, ¿qué esperabas?


    Ella lo fulmina con la mirada. Llega un mesero calvo y con barbita de chivo que seguro por las noches asiste a un fight club. Les sonríe zalamero. El señor Coleman le entrega la carta de vinos y  le menciona el nombre de una botella francesa que no recuerdo. Igual sabía increíble y fue carísima.


    Ella, lamentando internamente que no se pudiera fumar en el lugar.


    -          Decías…

    -          ¿Qué? Ah, sí. Entonces, llega un día el diablo y te ofrece dos opciones…

    -          Mira, gol de Benzema.

    -          ¿Qué?

    -          Golazo, la verdad.

    -          Tienes razón.


    Ella, cada vez más encabronada.


    -          Ok, déjenlo terminar.

    -          Llega un dia el diablo y te ofrece dos opciones para arruinar tu vida.

    -          ¿Por qué el diablo querría arruinarte la vida?

    -          El diablo no necesita darte explicaciones. Simplemente lo hará…

    -          Ya llegó la botella.

    -          … pero tiene la gentileza de ofrecerte dos opciones.

    -          ¿Cuáles son?

    -          Una, que pierdas tu capacidad de erección de aquí a que te mueras; o que pierdas el control de tu esfínter de aquí a que te mueras, sin opción, (ojo) a usar pañal para adultos.

    -          Mmm.

    -          Te digo que va a ganar el Madrid.

    -          ¿Qué escogerías?

    -          ¿Por qué dijo que quiere arruinarte la vida el diablo?

    -          El diablo no necesita darte explicaciones. Simplemente lo hará y ya.


    Ella, sintiéndose enfadada y excluida. Empieza a mover la pierna derecha insistentemente, como presa de un tic nervioso. Responde de malos modos.


    -          Está claro cual escogería yo.

    -           La verdad es que no tanto.


    Ella lo vuelve a mirar con ojos de pistola al momento que vacía su segunda copa. El mesero regresa con su misma sonrisita idiota. Ella nota que el señor Coleman ni siquiera a mirado el menú.


    -          ¿Listos para ordenar?

    -          Mira, ya expulsaron a Sergio Ramos.

    -          Mierda. Pinche arbitraje.

    -          Niños, niños…

    -          ¿Ya van a ordenar?


    El señor Coleman desvía la mirada del televisor para decirle al mesero si nos podía dar otros 5 minutos. Ella no lo toma muy bien que digamos.


    -          Voy a salir a fumar un rato.

    -          Si ese era el caso, hubiéramos elegido otro lugar.

    -          ¿De quién fue la idea de venir aquí, por cierto?

    -          De ella.

    -          ¿Entonces?

    -          Bueno, creí que veníamos a comer. Ulises, ¿me prestas tu mechero?

    -          (…)

    -          Señor Coleman, creo que le hablan.

    -          (…)


    De repente, se escucha un suspiro colectivo.


    -          Mira, ya terminó el partido. Pasó otra vez el Farsa.

    -          Puta madre…

    -          Es la última, jovencito.


    Entonces surgió la música, mientras cada uno se concentraba por primera vez en el menú puesto frente a ellos. El señor Coleman bajó la carta y elevó los ojos a techo, como aquellos perros que tratan de averiguar algo oliendo las ráfagas de viento que les cruzan por encima de la cabeza.


    Pero solo ella lo notó.


    -          Ok, ¿listos para ordenar?

    -          Yo ya.

    -          Yo también.

    -          ¿Dónde está el pinche mesero?

    -          ¿Ulises?


    El señor Coleman fija en ella sus ojos grises y tristes y por un momento ella recuerda por qué se enamoró de aquél hombre lo suficiente para cometer la pendejada de casarse con él.


    -          Mis padres escuchaban esa canción cada sábado por la mañana.  


    Ella le toma la mano y le sonríe de manera triste. Nadie más en la mesa oyó el comentario del señor Coleman, ya que volvian a tener la vista fija en la tele, que mostraba un conato de bronca after match entre merengues y culés. El mesero volvió a aparecer en su rango de visión, dirigiéndose directamente a su mesa.


    -          Entonces… ¿qué encogerían?

    -          (…)

    -          ¿De qué?


    Ella los mira feo a todos. Suelta la mano del señor Coleman.


    -          Olvídenlo. Ok, vamos a ordenar.


     


     


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  • El heroico Mirandés

    • 25 Jan 2012
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    En una Liga (como la Liga Profesional de Futbol –LPF-, mejor conocida como la Liga Española) que es prácticamente un mano a mano entre dos equipos de ideologías muy diferentes (Barcelona y Real Madrid, pero de eso podemos hablar en otro post) es natural que se pierda la emoción, la sorpresa, y que la calidad de los partidos baje radicalmente. Es muy difícil que alguien le haga sombra a merengues y blaugranas, y cuando ambos se enfrentan… bueh, para que hablar sobre lo que es obvio en los últimos años. Entonces, y además considerando lo mal que me caen en términos generales los deportistas españoles, pues hablar sobre algo acontecido en la Madre Patria en el ámbito deportivo no se me antojaba mucho, la verdad. Pero entonces llegaron: ese equipo de humildes guerreros heroicos que, con su propia y particular odisea, han hecho que recuperara la fe en el futbol. Un poco de ella, al menos.


    El equipo se llama Club Deportivo Mirandés (no se preocupen si no les suena, lo mismo me pasaba a mi hace como un mes) y la hazaña consiste en pasar a semifinales de la Copa del Rey. Lo interesante del asunto es que el Mirandés es un equipo de Segunda División B, una Liga casi semiprofesional que está debajo de la propiamente dicha Segunda División, la cual es anterior de la LPF. El Mirandés se compone de jugadores que no son completamente profesionales, en el sentido de que el futbol no es su única fuente de ingresos ni su única ocupación, sino que trabajan en empleos regulares y para ellos llegar a vivir del futbol como otros futbolistas no es más que un hermoso sueño. Los jugadores del Mirandés entrenan por gusto, por las tardes, después de una jornada laboral común y corriente. Y en lunes, después del fin de semana deportivo, ahí están otra vez, en sus puestos de trabajo, sonriendo a los clientes, jefes, compañeros de trabajo o vecinos, que quizá los feliciten por alguna jugada o algún gol. Por tanto, y aunque parezca increíble, su rendimiento es por demás excepcional comparado con muchos de sus compañeros que militan en la LPF o en alguna otra liga completamente profesional. Los jugadores del Mirandés son auténticos guerreros, que partido a partido (al menos los que los he visto) salen a la cancha dispuestos a partirse la madre, a dejarlo todo y a tratar de ganar. Lo más simple del futbol, pero también lo que más rápido se pierde cuando intervienen otras cosas. Verlos a ellos es como una bocanada de aire fresco en estos tiempos y sobre todo considerando las vergonzosas imágenes que este fin de semana le dieron la vuelta al mundo, como aquél pisotón de Pepe.


    El club tiene como su casa una localidad de Burgos llamada Miranda de Ebro, muy al norte del país, que recientemente ha sido duramente golpeada de manera dura por la crisis económica, pero que ayer estalló en júbilo celebrando el histórico pase a Semifinales frente al Espayol de Barcelona, un equipo profesional como saben y que ha ganado la Copa del Rey no hace mucho. Eso es lo que hace la épica del Mirandés más grandiosa: para llegar a donde está, ha tenido que ganarle a tres equipos de la LPF. Primero despachó al Villareal (si, el famoso Submarino Amarillo, que hace no mucho llegó a semifinales de Champions) en dieciseisavos de final. En octavos de final dio cuenta del Racing de Santander, que ahí más o menos la lleva en la media tabla de la LPF. Y ahora derrotando al Espayol de manera casi milagrosa, con un gol de último minuto, aunque hay que decir que tanto en el partido de ida en Cataluña, como en la vuelta de ayer en casa, el Mirandés fue mucho mejor. De hecho, el partido de ida, que terminó 3-2, favor los locales, fue marcado por un escandaloso arbitraje. Pero los jugadores no se desilusionaron de eso, vaya ni siquiera se quejaron. Cualquiera de ellos, sobretodo su técnico Carlos Pouso, deberían darle clases sobre cómo llevar una conferencia de prensa al buen José Mouriño.


    Los artífices de la hazaña de anoche fueron dos. César, el único del grupo que ha jugado alguna vez en un equipo de Primera División (pasó sin pena ni gloria por las filas del Athletic y del Sevilla) fue el que metió el gol de último minuto que le dio la victoria de 2-1 a su equipo. Pero el que emparejó las cosas con un golazo que fue oxigeno puro para su equipo fue un tipo de 32 años llamado Pablo Infante, un auténtico crack mundialmente desconocido que es el alma y el goleador de su equipo, así como el responsable en la cancha del sueño del Mirandés. Infante (que por cierto ayer juugó apenas recuperado de gastroenteritis) es un 9 natural, despiadado frente al marco, con frialdad, con técnica, con velocidad aún pese a su edad y con un gran carisma. No sé porqué un tipo como él ha militado toda su carrera en equipos de categorías inferiores, pero es realmente triste saber que quizá lo que pudo ser una verdadera joya del futbol mundial se perdió, quizá, porque nunca conoció a las personas adecuadas o porque nunca puso dinero en las manos correctas. En Estadio W, estación de radio de a.m. hay un programa nocturno llamado El Larguero (original de la Cadena Ser de España), que es conducido por un tipo muy inteligente y muy filoso llamado José Ramón de la Morena. El tipo es una auténtica autoridad en aquél país en lo referente a periodismo deportivo y a simple vista se ve por qué. En tal programa es donde me he enterado de la épica del Mirandés desde que empezó y también es donde he escuchado las entrevistas que José ramón le ha hecho a Pablo Infante. Y la verdad es que pocas veces he escuchado a un futbolista tan centrado, tan humilde, pero además todavía con la ilusión casi infantil de ganar, con la alegría pura que provocan las victorias. Infante, como la mayoría de los compañeros, tiene un trabajo normal, en este caso dentro de un banco que tiene publicidad gratis en El Larguero y se considera s sí mismo afortunado “por tener dos trabajos en un tiempo en el que muchos no encuentran ninguno”. Vaya, ¿cuántos futbolistas de la LPF valorarán lo que tienen tan sinceramente como este tipo? Mejor no preguntar.


    Pues sinceramente ya soy fan del Mirandés, que se verá en Semifinales con el Athletic o el Mallorca y que quizá se quede en esta instancia, pero que nos ha dejado un agradable sabor de boca que no se nos quitará en mucho tiempo. Y no solo por su garra, sino por su técnica, por su forma de jugar que nos grita a cada segundo que antes de cualquier otra cosa estos tipos se la está pasando bomba ahí afuera. Qué envidia, la verdad. Y no solo por jugar ahí, sino por lo que ellos sienten de jugar ahí, que es muy diferente. El camino va a ser duro para el Mirandés, pero estoy seguro de que pueden llegar a la final. A aquella final a la que el buen Pablo Infante sueña con llegar para que su madre conozca a la Reina. Y, quién sabe si este torneo ya se convirtió en la ventana que muchos de ellos necesitaban para saltar a pastos más verdes. Ojalá que lo hagan, por han demostrado que lo merecen.


    Cierro este post con la frase con la que ayer por la noche José Ramón de la Morena despidió a un equipo extasiado: “El futbol con gente como vosotros es francamente maravilloso. Y es creíble”. Amén.

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    • 24 Jan 2012
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    Vía A Lack of Oxygen
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  • Los héroes (y villanos) improbables

    • 23 Jan 2012
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    ¡Vaya juego! A menos de 15 segundos de finalizar el partido, perdiendo por 3 y tocando la puerta, los Ravens se quedaron a un manotazo de meterse a su segundo Super Bowl. La acción defensiva que valió un Campeonato de la AFC fue cortesía de Sterling Moore, safety libre número 29 de los Pats (¡canonícenlo!) quién, en el último segundo (literalmente) le arrancó el balón y la gloria de las manos al receptor de Baltimore Lee Evans.

    Vaya juego, pero ya habíamos anticipado que iba a ser difícil. Pero no estaba preparado para tanto drama. Los Pats estuvieron adelante casi todo el juego, pero hay que decir que de 5 viajes a la zona roja, solo pudieron completar 2 touchdowns en todo el juego (ambos terrestres). La defensiva de los Cuervos jugó increíble y su ofensiva le cayó la boca a todo el mundo, sobre todo con su juego aéreo. Flacco dio un juegazo, su ala cerrada Pitta dio un juegazo y el mismo Ray Rice tuvo más yardas por aire que por tierra. Por el otro lado. Brady jugó del asco (él mismo lo reconoció), aunque hay que decir que fue el juego terrestre de Nueva Inglaterra lo que los mantuvo a flote. Y las alas cerradas y Welker también hicieron lo suyo. Pero aún así fue, quizá, el peor partido ofensivo que los Patriotas dieron en el año. ¿Y entonces quién vino a salvar la chamba? La defensiva.

    Así es: la defensiva. Aquella defensiva vilipendiada por todos a los largo de la campaña. Aquella defensiva que, en estadísticas, fue la peor de la Liga después de 17 fechas. Aquella defensiva en la que nadie creía. Nueva Inglaterra tuvo lo mismo que Green Bay y Nueva Orleans tuvieron la semana pasada: un mal día ofensivo. Solo que aquí la defensiva sí sacó el paquete. ¡Qué forma de presionar a Flacco! ¡Qué forma de controlar la línea de golpeo (Terrell Suggs, linebacker patriota, dio el partido de su vida)! ¡Qué forma de castigar a los receptores! La verdad es que jugaron el partido del año y en el mejor momento. Y su trabajo se tornó heroico en las últimas tres series ofensivas de Baltimore, cuando Brady ya no producía nada y los Cuervos parecía tenerlo todo para ganar. Primero interceptaron. Después pararon en 4 a Flacco. Y en la última... bueh, nada más un manotazo salvador de Moore sacó el juego. ¡Pero esperen! ¡Moore lo hizo dos veces! En tercera de aquella serie, una jugada después de su consagración, Moore se anticipó de manera perfecta a un pase dirigido a Pitta. Todo esto preparó el escenario para que Billy Cundiff, pateador de Baltimore, viniera a intentar empatar el juego en los últimos 10 segundos. Era un gol de campo de 32 yardas, de rutina aparentemente para un tipo que en su día había logrado uno de 50 yardas en la casa de los Steelers (el estadio donde más sopla el viento en la Liga). Cundiff, pateador muy seguro en teoría, falló. Y los Patriotas ganaron un juego que, si hablamos de merecimientos, tal vez debieron perder.

     

     

    Baltimore es un equipazo. Y es una lástima que haya perdido por un error individual, ya que por la inercia del juego, estoy seguro de que hubieran ganado en tiempo extra. Pero así es este deporte (bueh, así son la mayoría de los deportes): la victoria siempre es un trabajo de equipo, pero la derrota siempre es culpa de un solo individuo. Pero ya habrá otros años. Y aunque Brady esta vez jugó horrible, tiene la oportunidad de reivindicarse en el Super Bowl. Nada más y nada menos que su quinto Super Bowl (Montana, por ejemplo, solo llegó a 4), en el que volverá a enfrentar a los Giants.

     

     

     

    Nueva York y San Francisco dieron un partidazo defensivo la noche de anoche. Fue un gran espectáculo, considerando que dieron el brochazo final a una campaña que fue acaparada por las hazañas de los QB y las ofensivas. Pero aquí fue la defensiva la que dominó, sobre todo la de los 49ers, quienes entre otras cosas le dieron la madriza de su vida a Eli Manning y secaron en la segunda mitad a un receptor de más de mil yardas en la temporada como Victor Cruz. Pero la de los Gigantes tampoco lo hizo nada mal, sobre todo si consideramos que dejó casi seco al líder corredor en la historia de San Francisco (Frank Gore) y que hizo su perra al buen Alex Smith.

     

     

    Fue un juego cerrado, tenso, emocionante. Pero como suele pasar en esta clase de juegos, fueron los errores lo que inclinaron la balanza. En este caso, las pifias corrieron a cargo del pobre regresador de patadas de los 49ers Kyle Williams (¡crucifíquenlo!), quién primero desvió con las rodillas un despeje de Nueva York que fue recuperado por los Giants para anotar un touchdown que los dejó adelante entonces por 17 a 14. Pero ya en el tiempo extra, cuando el juego estaba más parejo que nunca, Williams soltó su segundo balón, el cual preparó el escenario para el gol de campo de Tynes que valió un nuevo viaje al juego grande.

     

    Si, es una pena por San Francisco. Pero no podemos dejar de reconocer lo increíble que juega su defensiva, por mucho la mejor de la Liga en este momento. Pero los equipos especiales también cuenta y la ofensiva la verdad es que se vio un tanto chata y eso al final les costó el partido, porque como dicen los antiguos: los pateadores son los que te ganan los campeonatos. Y también los pierden, si nos vamos a esas.

     

    Y bueh, después de un fin de semana de infarto en el que tuvimos héroes y villanos improbables, ya tenemos Super Bowl. Y será una revancha. Y digo revancha porque esta vez los Patriotas van a ganar. Pero de eso ya hablaremos más adelante.

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  • The Girl with the Dragon Tattoo

    • 22 Jan 2012
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    Rooneymaradragontattoo

    El éxito de la heroína Lisbeth Salander sugiere un hambre en la audiencia por un héroe de película de acción que no sea un hombre blanco con barba. Tales personajes son a menudo eficaces, pero a veces parecen prestados de otras películas. Hay pocos personajes como Salander, interpretada por Rooney Mara (la carita cumshotera que inspiró esa cosa que solemos llamar Facebook, según esta movie) y por Noomi Rapace en la película sueca original de 2009: delgada, hermosa, marcada, perseguida, draky, con una mirada que atraviesa, quién es tremendamente inteligente y esta emocionalmente xodida.

    Ha sido una fascinación con la Salander fuerte que arrastra el concepto tradicional de la "muchacha ordinaria" en las películas. Sabemos de las cosas horribles que le pasaron en la vida y que explican su ira y su aislamiento orgulloso. Su apartamento en Estocolmo es como el nido de un águila. Ella tiene una vida aislada, aunque mantiene relaciones distantes con algunos geeks, vive en una soledad casi absoluta. Una de las corrientes subterráneas de estas películas es la relación muy gradual que crece entre Lisbeth y Mikael Blomkvist, el periodista de investigación radical. Pero esta no es el tipo de película en la que los protagonistas se enamoran gradualmente. Aquí incluso las sonrisas son un gran avance.

    Las historias se aglutinan en mi mente: no he leído ninguna de las novelas de Stieg Larsson, pero he visto las tres películas suecas originales. Y ahora con La Chica del Dragón Tatuado (que pendejo se oye el titulo en español, por cierto) estoy de vuelta para mi segundo viaje a través de la primera historia (bueh, seria tercer viaje si consideramos que me platicaron el libro antes de ver la primera cinta). Es una extraña sensación de estar viendo una película que se parece a su homóloga sueca de muchas maneras, pero que es sutilmente diferente bajo la dirección de David Fincher y con el guión de Steven Zaillian. No sé si es mejor o peor. Tiene un aire diferente.

    Fincher es sin duda un mejor director que Niels Arden Oplev, quién hizo la película de 2009. Sin embargo su afirmación no siempre es un plus. La película de antes había mostrado una franqueza en ciertos aspectos que parecían aumentar las apuestas. Las emociones estaban más cerca de la superficie. Rooney Mara y Noomi Rapace fueron capaces de crear una Salander convincente, pero Rapace parecía cada momento más incómoda en su piel, más amenazada y su personaje más amenazante por lo mismo. Asi mismo, el hombre encargado de interpretar a Mikael Blomkvist en la original (Michael Nyqvist) parecía cada vez más inseguro, más amenazado. En esta película, Daniel Craig trae consigo la confianza de James Bond (¿cómo no?). Se le ve muy cómodo en el peligro.

    El laberinto de la historia sigue siendo turbio. El anciano millonario Henrik Vanger (Christopher Plummer), separado de la parte continental en la isla de la familia, anhela saber cómo su querida sobrina Harriet murió hace 40 años. Porque al parecer ni ella ni su cuerpo salieron de la isla el día en que desapareció y su rastro nunca se ha encontrado. La sospecha recae sobre los que estaban allí ese día, en particular los familiares Vanger, cuyas otras casas dan a Henrik su propio aislamiento.

    Los sospechosos son vistos como un grupo de serpientes. Muchos parecen involucrados en la corrupción. Algunos tienen un pasado de conexiones con los nazis. Mikael prepara sus fotos y recortes de periódicos y tarjetas de archivo en un collage clavado en una pared, y se conecta con las líneas rojas de la especulación; pero sus sospechas parecen conducir a todo mundo ...

    En esta película, más que en la original, Mikael y Lisbeth se mantienen separados por un período prolongado. Aprendemos sobre el tutor de la niña (Yorick van Wageningen), que abusa de ella. Sus intentos de venganza harían una película propia, por cierto.

    El guión de Zaillian se reduce a una serie de escenas entre sus protagonistas y una galería de distintivos que son los personajes secundarios; lo cual no es muy eficiente teniendo en cuenta el peso de Stellan Skarsgard, Robin Wright y el emblemático actor londinense Steven Berkoff. Estas personas viven en un mundo sin gente aburrida. Al proporcionar a Mikael su propia casita pequeña en la isla, Henrik Vanger le aísla en una situación de vulnerabilidad, que se hunde cuando se da cuenta que es probable que todos comparten la isla con un asesino.

    También está el enigma de por qué Henrik continúa recibiendo acuarelas de flores en su cumpleaños, una tradición que comenzó su sobrina e inexplicablemente ha continuado después de su muerte. Si se restan las computadoras, geeks, las jevas darky, perforaciones de la nariz, la música de Trent Reznor y Atticus Ross (muy buena, por cierto), las motocicletas y los tatuajes de dragón, lo que tenemos en el fondo es una trama clásica de Agatha Christie. La isla funciona como un cuarto sellado. Me doy cuenta de que la mayoría de la gente va a ver la historia por primera vez con esta versión. Y sospecho que va a funcionar mejor para ellos, porque todo será nuevo. Igual estoy feliz de haber visto la original (por cierto, aquí mi reseña de aquella). Si tuviera la opción de ver uno u otro por primera vez, me quedaría con la versión de 2009. Me parece más cerca de los huesos, con una superficie de menos confianza. Incluso el diálogo sueco se suma mejor al efecto. En inglés los personajes se ocultan secretos, pero no tan misteriosamente.

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  • Championship Games Picks

    • 21 Jan 2012
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    Y así llegamos a las Finales de Conferencia, aquellos dos partidos que definirá  a los rivales del próximo Super Bowl. Ha sido un camino largo y difícil para llegar aquí y ninguno quiere quedarse en la orilla, por lo que cada uno de los cuatro equipos que quedan va a darlo todo en el emparrillado con tal de quedarse con el boleto para el evento deportivo más importante de la Unión Americana. Por lo tanto, tenemos asegurados dos partidos cardiacos y emocionantes que nos harán gritar de alegría y lanzar maldiciones de manera tan intensa por penúltima vez en la temporada. Los mejores seis meses del año están a punto de terminar, pero todavía tienen mucho que darnos.

    AFC Championship Game: Baltimore Ravens vs. New England Patriots.

    Los Pats son dueños de la mejor ofensiva de los cuatro equipos que quedan. Y por mucho. Pero enfrente van a tener una defensiva despiadada y sólida. Los Cuervos todo el partido van a tratar de pegarle a Brady, por lo que la línea ofensiva de los de Foxboro va a tener que aplicarse durante todo el juego. La clave para ganar es esa: darle tiempo a Brady, montar ofensivas sostenidas, aunque sea con pases cortos pero seguros (no hay que forzar la jugada grande que puede traer intercepciones) y, sobretodo, anotar puntos en cada serie. Con esto obligarían a la ofensiva de Baltimore a tratar de montar ofensivas aéreas y rápidas, dejando de lado el plan de controlar el balón y el reloj. A la defensiva, Nueva Inglaterra tiene que meter muchos hombres a la caja, controlar la línea de golpeo y obligar a Flacco a tratar de ganar el juego por sí solo. Y así caerán los errores por su propio peso. Estoy seguro de que este será el partido más difícil de los Pats en la temporada, pero también estoy seguro de que pueden ganarlo. Marcador: 20-27, favor Patriotas.

    NFC Championship Game: New York Giants vs. San Francisco 49ers.

    Los Gigantes llegan a este cotejo siendo marcados como victimas por los apostadores, pero eso no los incomoda para nada, como sabemos. San Francisco, por otro lado, va a contar con el apoyo de su gente y, sobretodo, con un ánimo por las nubes. Este juego va a ser un duelo entre la mejor defensiva contra el ataque terrestre (SF) en contra de un equipo que tiene en sus corredores a su arma favorita para controlar el balón y el juego (NY), sin embargo los neoyorquinos cuentan además con un ataque aéreo bastante bueno y seguro no cometerá tantos errores como los Santos de la semana pasada. Por otro lado, Alex Smith se enfrentará esta vez a una defensiva de hombres que gustan de presionar y desesperar a los QB contrarios. Va a ser un duelo cerrado, intenso, emocionante y en el que van a llover madrazos al por mayor. Y creo que Nueva York tienen lo necesario para imponerse, aunque no será nada fácil. Marcador: 24-20, favor Gigantes.   

     

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  • Brain Damage - Eclipse, by Pink Floyd

    • 20 Jan 2012
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    Pink_Floyd_-_Brain_Damage-Eclipse.mp3 (9.79 MB)

    In memoriam de Megaupload. Snif, snif.


    The lunatic is on the grass
    The lunatic is on the grass
    Remembering games and daisy chains and laughs
    Got to keep the loonies on the path
    The lunatic is in the hall
    The lunatics are in my hall
    The paper holds their folded faces to the floor
    And every day the paper boy brings more
    And if the dam breaks open many years too soon
    And if there is no room upon the hill
    And if your head explodes with dark forbodings too
    I'll see you on the dark side of the moon
    The lunatic is in my head
    The lunatic is in my head
    You raise the blade, you make the change
    You re-arrange me 'till I'm sane
    You lock the door
    And throw away the key
    There's someone in my head but it's not me.
    And if the cloud bursts, thunder in your ear
    You shout and no one seems to hear
    And if the band you're in starts playing different tunes
    I'll see you on the dark side of the moon

    "I can't think of anything to say except...
    I think it's marvellous! HaHaHa!"

    All that you touch

    All that you see
    All that you taste
    All that you feel
    All that you love
    All that you hate
    All you distrust
    All that you save
    All that you give
    All that you deal
    All that you buy
    beg, borrow or steal
    All you create
    All you destroy
    All that you do
    All that you say
    All that you eat
    everyone you meet
    All that you slight
    everyone you fight
    All that is now
    All that is gone
    All that's to come
    and everything under the sun is in tune
    but the sun is eclipsed by the moon.

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  • San Francisco 49ers. The Catch: Part I, II & III

    • 19 Jan 2012
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    The Catch: Part I. Pase de Joe Montana para Dwight Clark. Juego de Campeonato de la Conferencia Nacional entre los Dallas Cowboys y los San Francisco 49ers. 10 de enero de 1982; en el Candlestick Park de San Francisco, California.

     

    Esos eran hombres y no pedazos. A punto de terminar el partido, perdiendo 27 -21, contra una feroz defensiva vaquera y con toda la presión de un estado completo mirando sus movimientos, Joe Montana (el mejor Quarterback que ha pisado y jamás pisará un emparrillado) tomó el balón en su propia yarda 11 y condujo a su equipo en una peregrinación de 85 yardas, construida a base de pases cortos y acarreos precisos. Y a las puertas del touchdown, enfrentando una tercera y 3, en la yarda 6 de Dallas, Montana tomo el balón y se abrió hacia atrás y a la derecha, jalando la marca y congelando a los profundo con sus ojos. Y cuando tenía tres enemigos frente a él, cuando ya no tenía ninguna visión de las diagonales, soltó un pase elevado, a la parte derecha y más profunda de la zona de anotación, que fue bajado de manera increíble por Clark usando solamente las puntas de sus dedos y formando un triangulo perfecto con sus manos y el ovoide. Una jugada hermosa, que le dio la vuelta al juego cuando ya solo faltaban 50 segundos para terminar el partido. Los 49ers ganaron ese juego y días después dieron cuenta de los Bengals en el Super Bowl XVI (en otro juegazo), iniciando una dinastía de 4 Campeonatos ganados por Montana y sus muchachos. Nada más.


    The Catch: Part II. Pase de Steve Young para Terrell Owens. Juego de Comodines de la Conferencia Nacional entre los Green Bay Packers y los San Francisco 49ers. 3 de enero de 1999; en el Candlestick Park de San Francisco, California.

     

    Después de 5 Campeonatos (San Francisco fue el primer equipo en llegar a 5 anillos de Super Bowl) y ya sin Montana, los 49ers comandados por Steve Young se enfrentaban el playoffs a los Packers, que por aquél entonces eran el mejor equipo de la Nacional habiendo llegado a 2 Super Bowls de manera consecutiva (ganaron uno y perdieron otro) y contando con un cuadro sumamente completo tanto en el ataque como en la defensa. Ya en 3 ocasiones anteriores, los empacadores habían despachado a los gambusinos en postemporada, por lo que se perfilaban a ganar el cuarto al hilo y consolidar la paternidad. Y parecía que lo lograban. En un juego loco, de balones sueltos y grandes drives, faltando menos de 3 minutos y ganando por 4, Favre se sentó (después de comandar una serie impresionante para darle la delantera a su equipo de nuevo) y espero que su defensiva detuviera a San Francisco. Steve Young (un digno "heredero de las glorias de Joe Montana") tomó el balón y condujo a su equipo en una serie impecable de 76 yardas, que culminó con un pase de anotación de 25 yardas para Terrell Owens, cuando ya solo faltaban 8 segundo para terminar el juego. Owens, quién a lo largo del juego habia soltado 4 pases y había tenido un balón suelto, tuvo en esta jugada su propia y particular redención. No fue una atrapada tan estética como la de Clark, pero fue una jugada de cojones debido a la forma en la que fue castigado el receptor al entrar a las diagonales. Y no soltó el balón. Y los 49ers ganaron ese día y se quitaron la paternidad. Y aunque no llegaron más lejos (Atlanta los despachó en el juego divisional en la siguiente semana), la jugada aún se recuerda como la última gloria de un equipo que antes de The catch: Part II había sido ganador, pero que después -debido a reconstrucción y malos manejos-, ya solo daba penas. Claro, hasta que llegó la tercera parte.


    The Catch: Part III. Pase de Alex Smith para Vernon Davis. Juego Divisional de la Conferencia Nacional entre los New Orleans Saints y los San Francisco 49ers. 14 de enero del 2012; en el Candlestick Park de San Francisco, California.

     

    Los 49ers, que en los últimos años habían sido un equipo perdedor, no habían ganado un juego de playoffs desde hacía más o menos 10 años. Y aunque habían tenido una gran temporada, quedando segundos sembrados en la Conferencia, con una buena defensiva y un ataque que ya había dejado atrás los errores estúpidos, casi nadie creía que podía ganar el juego divisional en contra de los ultrapoderosos Santos, quienes venían jugando por nota, apaleando a todo mundo y cuyo QB Drew Bress había roto la mítica marca de Dan Marino de más yardas por pase en una temporada. Pero esto no le importaba demasiado a la gente que llenó el Candlestick Park como siempre, esperando ver una hazaña histórica como las de antaño. Y parecía que lo lograban. Los 49ers, jugando de manera casi irreconocible, tuvieron un mágico primer cuarto en el que anotaron 17 puntos sin respuesta y no solo eso, sino que habían hecho ver muy mal a Nueva Orleans. Pero la marcha de los santos inició en el segundo cuarto, cuando se acercaron a solo un gol de campo de San Francisco, que desperdiciaba oportunidades valiosas y que sentía que había dejado ir viva a la paloma. Para el tercer cuarto el juego se torno sumamente sordo, en el que las defensivas dominaron y en el que solamente San Francisco anotó un gol de campo. Pero ya casi terminado el último periodo, perdiendo por 6, Darren Sproles (un tipo que literalmente fue corrido de San Diego) se consolidó como el mejor agente libre de la temporada y anotó el touchdown de la voltereta: 24-23, ganaba ahora Nueva Orleans. La gente no lo podía creer; sentían que lo habían tenido muy cerca y que ya no lo iban a recuperar. Pero no contaban con la astucia de Alex Smith, que guió a su equipo cerca de 60 yardas y gracias a una escapada monumental de Frank Gore se colocaron en la yarda 32 de los Santos cuando llegó la pausa de los 2 minutos finales. Era tercera y 9 y todo el mundo esperaba un pase desesperado o un acarreo corto que colocara el escenario para el gol de campo de la voltereta. Pero Smith (bueh, su coach) sorprendió a todo mundo con un acarreo personal por toda la banda izquierda, con grandes bloqueos y gran habilidad. Una jugada sacada auténticamente de la chistera. Y ahora los gambusinos ganaban 24-29 (fallaron la conversión de 2), pero el problema es que le habían dejado 1:50 en el reloj a Bress. Y este no lo desaprovechó. Segundos después, un pase de 66 yardas para Jimmy Graham y una exitosa conversión le volvían a dar la ventaja a los Santos 32-29. Los 49ers recibieron el balón en su propia yarda 15 y con 1:37 en el reloj. Y fue entonces que el espíritu de Montana y de Young se apoderó de Smith, quién condujo una impecable serie de más de 70 yardas en la que brilló como nunca Vernon Davis, quién al final recibió el pase de anotación de la victoria (de 14 yardas) cuando ya solo faltaban 9 segundos para terminar el partido. Era la locura en las gradas y en la cancha. Y Vernon Davis lloraba como jeva viendo Titanic. Y la afición de rojo y dorado recuperó una alegría que no había conocido desde hacía ya mucho tiempo. Y por ese día los 49ers se sintieron invencibles y dispuestos a regresar por la gloria perdida hace ya un rato. Veremos si es cierto.



     
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